sábado, 26 de febrero de 2011

¡Basta de mentiras!


No era mi intención continuar con el sano ejercicio de escribir en este blog verdades que nadie “escucha”. Uno siente la sensación de que el empeño por trasladar a los demás sus conocimientos, resulta del todo inútil. Ahora bien, siendo sincero debo confesar que es más fuerte la intención de difundir la verdad “estéril”, que de silenciarla. Por tanto, reinicio el blog… pero lentamente.

Nuevo geocentrismo: Nociones básicas

En la antigüedad era común el pensamiento de eruditos y legos de que la Tierra era plana y que además se encontraba quieta, estática. Este pensamiento, que hoy nos parece “infantil”, tenía su razón de ser. No se conocía entonces el concepto de la “gravedad”, ni el de la inercia. Siendo así, se comprende el pensamiento “lógico” de que más allá del horizonte se terminaba la superficie terrestre y se caía en un abismo. No obstante algunos pensadores de la Grecia clásica ya intuyeron que la Tierra no era plana, sino esférica. Claro está, que afirmar tal cosa llevaba implícito explicar y razonar como se mantenían sujetos a la Tierra, sin caer hacia el abismo, los posibles habitantes de las antípodas que estarían posicionados “al revés”. Si bien todo eran hipótesis sin un sustento “científico”, fue con el histórico viaje de Cristóbal Colón cuando se empezó a considerar la realidad de que la Tierra es una esfera.

En aquel clima cultural que reinaba en los primeros siglos de la era cristiana, surgió el sistema planetario geocéntrico del astrónomo egipcio: Claudio Ptolomeo. Obviamente, Ptolomeo compartía el pensamiento común de la época sobre la inmovilidad de la Tierra. Y bajo esta inmovilidad terrestre desarrolló su teoría astronómica que perduró durante 14 siglos. En el siglo XVI, debido a los errores que presentaba la teoría de Ptolomeo, fue desplazada por la teoría heliocéntrica de Nicolás Copérnico, donde –ahora sí- se contemplaba y se establecía el giro de la Tierra. Conforme a estos apuntes históricos, veamos gráficamente el resumen del proceso histórico de la astronomía:

La figura situada en la izquierda representa la situación de la Tierra según la teoría de Ptolomeo: la Tierra permanecía inmóvil, sin movimiento alguno (los puntos cardinales se han añadido para expresar la situación espacial de la Tierra y para comprender los movimientos orbitales de los astros) La figura central representa a la Tierra girando sobre su eje, según el período establecido en el sistema heliocéntrico. Y la figura situada a la derecha, representa a la Tierra girando sobre su eje, según el nuevo y original sistema geocéntrico. Puede comprobarse que la única diferencia existente entre el giro terrestre heliocéntrico y el nuevo geocéntrico, es el que hace referencia al período de giro: en el heliocentrismo es de 23h 56m 4s o día sideral y en el geocentrismo de 24h o día solar medio.

Efectos de la gravedad terrestre “rotacional”

En alguna ocasión todos hemos hecho uso de una manguera para mojar, limpiar o regar. Si en el momento de salir el agua por la boca de la manguera, nos mantenemos quietos o fijos en nuestra posición (ilustración izquierda), el chorro del agua, observado desde una perspectiva lateral, cae hacia la tierra realizando una parábola, pero si lo observamos desde una perspectiva aérea o superior observamos al chorro en línea recta o “radial” respecto al operario. Ahora bien, si observamos al operario que gira sobre una plataforma desde la perspectiva aérea (ilustración derecha), observaremos que el chorro de agua no dibuja en el aire una línea recta o “radial” respecto al operario, sino una línea curvilínea cuyo extremo del chorro se queda “atrás” respecto al giro del operario.


Pues bien, este fenómeno cotidiano representa lo que sucede con la gravedad “giratoria” de la Tierra. La gravedad terrestre opera en el espacio cósmico a grandes distancias, pero ejerciendo la fuerza tanto en sentido radial: centrípeta, como en el sentido rotacional. Evidentemente, cuanto más cerca se encuentra una astro de la Tierra, mayor será la fuerza ejercida sobre éste.

Si la Tierra permaneciera inmóvil, la gravedad ejercida sobre la Luna tendría un solo componente: recto, lineal o radial. Siendo así, sería difícil explicar, de forma lógica y racional, la causa que mantiene la órbita lunar. Eso es lo que sucede con las explicaciones científicas a este respecto: los científicos echan mano de argumentos casuales,  no causales. Sin embargo el nuevo sistema geocéntrico explica, argumenta y razona la causa que origina y mantiene la órbita de nuestro satélite natural. La esfera terrestre ejerce la fuerza de gravedad sobre todos los cuerpos, en especial sobre aquellos más cercanos como es el caso de la Luna. Pero esa fuerza tiene dos vectores o componentes identificados conjuntamente bajo la fuerza gravitacional: la fuerza centrípeta que actúa de forma radial y la fuerza que actúa en el sentido rotacional. Con el primer vector se retiene y se evita la huída de los “objetos”: estén estos sobre la superficie terrestre o en el espacio cercano. Con el segundo vector, la Tierra empuja lateral o tangencialmente a los objetos en el sentido del giro. Y tanto es así que la fuerza ejercida en este segundo vector de fuerza se demuestra cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo, de forma cotidiana en las caídas de objetos. En efecto, si en una localidad situada en el ecuador de la Tierra, dejamos caer un objeto desde una ventana situada a unos 5 metros, el objeto tocará el suelo en la vertical de la ventana al cabo de más o menos 1 segundo. Pero ¡ojo! No se deje engañar por la apariencia: el observador creerá que el objeto ha caído de forma vertical, cuando en realidad ha caído realizando una larga parábola. Piense que la Tierra no está quieta, está girando continuamente sobre el eje norte-sur a una velocidad media de unos 464 m/s. Si el objeto ha tardado en tocar el suelo 1 segundo desde su suelta en la ventana, durante ese segundo de caída la superficie terrestre ha girado 464 metros (véase ilustración inferior). De no cumplirse el segundo vector de fuerza gravitacional terrestre, la vida en la Tierra no sería posible por la inexistencia de leyes naturales tendentes a posibilitar la vida en todas sus formas. Claro, si tal fuerza terrestre de arrastre no tuviera lugar, al soltar o caerse un objeto, este quedaría desplazado 464 metros hacia “atrás” de nuestra posición geográfica al cabo de 1 segundo desde el momento de soltarlo en la ventana. Y es esta fuerza de empuje o arrastre rotacional de la gravedad que ejerce la Tierra, el origen y la causa de mantener la Luna su órbita en dirección oeste-este, la misma dirección en que gira la Tierra.
Explicación de la ilustración: Desde el momento en que una persona (1) suelta un objeto hasta que cae a sus pies (5), la superficie de la Tierra se ha desplazado, girando, unas 100 veces más que la distancia o altura recorrida por el objeto en su caída. 

Si se desea comprender y razonar el nuevo, original e irrefutable sistema geocéntrico, es imprescindible “captar” estas nociones básicas y fundamentales que se irán ampliando y desarrollando en sucesivas entradas. Para ello es aconsejable aparcar la información y la formación adquirida sobre conceptos y teorías cosmológicas establecidas que solo sirven para crear confusión e impedir el sano razonamiento y la aceptación de la verdad universal temida, despreciada y odiada por los poderosos.