Cuando al fin alguien se decide a curiosear sobre temas científicos buscando aumentar sus conocimientos en esta materia, se pone a hojear enciclopedias, diccionarios, textos académicos, prensa, etc., o se coloca delante de la televisión para visionar documentales o reportajes sobre ciencia. Lo que no se imagina es que lejos de estar adquiriendo un conocimiento científico verdadero, le están ofreciendo una información científica sesgada y falsa. La información falsa que recibe el interesado no consiste en que las fotografías que se publican estén trucadas o retocadas, o en escuchar falsos argumentos sobre un tema científico concreto sin que asista una oposición o crítica a los mismos, es mucho más sutil. Por ejemplo, la Unión Astronómica Internacional aprueba o deniega aspectos o cuestiones astronómicas que, o bien favorecen, o bien cuestionan planteamientos o teorías vigentes. Un caso conocido es el que hace referencia a la denominación de Plutón como “planetoide” o planeta menor. No es el único caso. El planeta “enano” Ceres también fue víctima de la calificación interesada de esta asociación astronómica compuesta por una representación científica internacional.
Después de arduas discusiones entre los astrónomos que se reunieron en la XXVI Asamblea Gral de la Unión Astronómica Internacional en Praga el 25 de agosto de 2006 resolvieron por votación casi unánime degradar a Plutón y calificarlo como planeta enano: un planetoide.
"Cuerpo sólido celeste que gira alrededor de una estrella y que se hace visible por la luz que refleja. En particular los que giran alrededor del Sol".
Y la definición actual, según la Unión Astronómica Internacional, es un cuerpo celeste que:
1) Tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuma una forma en equilibrio hidrostático (prácticamente esférica).
2) Ha limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales.
Como ven, el “selecto” grupo de señores asociados deciden que Plutón no es un planeta porque así lo deciden ellos. ¡Acabáramos! Los necios reunidos en asamblea cerrada se otorgan a sí mismos el don “divino” de definir que astro es un planeta y cual no lo es. Según este distinguido grupo de “sabios”, un planeta no es tal si “solo” responde al período y al radio orbital, según las leyes de Kepler o de Titius y Bode. Dicen estos señores que para ser calificado de planeta, además de ajustarse a la distancia y al período previsto, debe presentar una figura armoniosa y esférica. Y claro, como Plutón es una roca con la forma de una “patata”, este requisito exigido por un grupo de prepotentes, no se cumple. Es como si un grupo de agricultores decidieran que una patata esférica deja de ser calificada como tal porque no cumple con la forma típica y habitual. Estupideces como esta, créanme, abundan dentro del colectivo científico.
Si hurgamos en la Historia de la Astronomía contemporánea, nos encontramos con que el encuentro de los últimos planetas, hicieron posible sus localizaciones y distancias mediante las conocidas -y ahora replicadas- leyes de Kepler y también de la ley de Titius y Bode. ¿Qué expresa la ley de Titius-Bode? Esta ley relaciona la distancia de un planeta al Sol con el número de orden del planeta mediante una regla simple. Matemáticamente, se trata de una sucesión que facilita la distancia de un planeta al Sol.
La ley original era donde n = 0, 3, 6, 12, 24, 48..., con cada valor de n dos veces el valor anterior y a representa el semieje mayor de la órbita. Es decir; formemos la sucesión: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96..., Ahora añadamos 4 a la sucesión anterior: 4, 7, 10, 16, 28, 52, 100,... Dividamos por 10 la sucesión anterior: 0,4; 0,7; 1,0; 1,6; 2,8; 5,2; 10,0 ...
En aquella época sólo se conocían los planetas clásicos Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno que distan del Sol: 0,38; 0,72; 1; 1,52; 5,2; 9,54 unidades astronómicas
Veamos que dice el siguiente texto:
"El descubrimiento de Urano por William Herschel en 1781, que estaba a 19,18 UA, no hizo más que confirmar la ley publicada sólo tres años antes y llevó a que en el quinto lugar a 2,8 UA faltara un planeta. En el congreso astronómico que tuvo lugar en Gotha, Alemania, en 1796, el francés Joseph Lalande recomendó su búsqueda. Entre cinco astrónomos se repartieron el zodíaco en la búsqueda del quinto planeta y finalmente el 1 de enero de 1801, en el Observatorio de Palermo el monje Giuseppe Piazzi, que no pertenecía a la comisión de búsqueda, descubrió Ceres, el primero de los asteroides. El día 3 de enero el cuerpo se había desplazado un tercio de luna hacia el oeste. Hasta el 24 no publicó su descubrimiento, creyendo que era un cometa. Carl Friedrich Gauss, que llegó a ser un gran matemático, inventó ex profeso para Ceres un procedimiento de cálculo de la órbita con tal de aprovechar los pocos datos de la órbita conseguidos por Piazzi. Calculada su órbita, resultó un cuerpo que orbitaba entre Marte y Júpiter; es decir, el cuerpo que faltaba según la ley de Bode".
¿Qué expresa la tercera ley de Kepler?
Los cuadrados de los periodos P de revolución son proporcionales a los cubos de los semiejes mayores a de la elipse.
Donde, P es el periodo orbital (tiempo que tarda en dar una vuelta alrededor del Sol), (a) la distancia media del planeta con el Sol y K la constante de proporcionalidad.
Kepler dedujo sus leyes a partir de observaciones astronómicas precisas obtenidas por Tycho Brahe y, aunque sabía que explicaban el movimiento planetario observado, no entendía las razones de este comportamiento. La presentación de Kepler incorporaba una gran cantidad de detalles e incluso especulaciones metafísicamatematica. Fue Isaac Newton quien extrajo de los escritos de Kepler la formulación matemática precisa de las leyes. Newton fue capaz de relacionar estas leyes con sus propios descubrimientos, dando un sentido físico concreto a leyes empíricas. El estudio de Newton de las leyes de Kepler condujo a su formulación de la ley de la gravitación universal.
La formulación matemática de Newton de la tercera ley de Kepler es:
4π^2
Donde, T es el periodo orbital (segundos), r el semieje mayor de la órbita (metros), M es la masa del cuerpo central (la masa del Sol establecida) y G una constante denominada Constante de gravitación universal (6,673•10^-11 N•m^2/kg^2) cuyo valor marca la intensidad de la interacción gravitatoria y el sistema de unidades a utilizar para las otras variables de esta expresión.
Estas son las leyes y formulaciones por las que se rige la ciencia astronómica. Ahora bien, ¿se pueden explicar de otra forma científica los nuevos períodos y distancias planetarias? Por supuesto que sí. Lo que ocurre es que la ciencia –los científicos- se han enquistado en sus conocimientos adquiridos e impartidos y se muestran incapaces de detenerse, hacer autocrítica y aceptar que sus conocimientos sobre la naturaleza del Universo pueden ser razonados y formulados con conceptos opuestos a los que mantiene la comunidad científica, protegidos de toda crítica y cuestionamiento. Comprendo que admitir tal cosa –estando en juego el orgullo y la soberbia- resulta casi imposible, pero un investigador honrado que se precie de serlo, debe asumir las pruebas emergentes, contundentes e irrefutables, y no actuar interesadamente como ciegos, sordos y mudos. Con esta actitud no hacen sino preservar la mentira y mantener a la sociedad en el más absoluto engaño.
Para entrar en materia y conocer el cómo y el por qué existe una relación entre las distancias y los períodos establecidos de los planetas, es preciso disponer de los datos fundamentales que nos aporta el Anuario Astronómico. Veamos la siguiente tabla donde se muestra el desplazamiento angular/día de cada astro planetario (la tabla “oficial” no reconoce a Ceres, Plutón y a la estrella Alfa Centauro, como planetas):
Los valores angulares de la tabla se pueden representar de forma gráfica:
Explicación de la Tabla: Tomando como referencia la línea vertical al Punto Vernal, o una estrella “fija”, el desplazamiento angular de Alfa Centauro es mínimo (según el Anuario 3,676”/día). El siguiente astro es Plutón, con tan solo 14,3”/día; el siguiente Neptuno…y así sucesivamente. Si se unen las sucesivas posiciones de los astros con una línea, desde Venus hasta Alfa Centauro, se formaría una curvilínea ascendente (color rojo) formando una gráfica tangencial.
Ahora veamos los mismos valores angulares pero en un gráfico que representa lo que realmente está sucediendo:
Explicación de la Tabla: Si iniciamos el movimiento de los astros desde una supuesta posición inicial de culminación -los astros en línea- con el Punto Vernal (PV) o una estrella, al cabo de un día solar medio (24h) el PV, o la estrella “fija” de referencia, se ha desplazado en su órbita unos 7096,66”: el doble que se ha desplazado el Sol en la suya: 3548,33”. Alfa Centauro se habrá desplazado: (7096.66”-3,676”) 7092,98”. Plutón se habrá desplazado (7096,66”-14,3") 7082,36". Neptuno (7096,66”-21,5") 7075,16”… y así sucesivamente. Por consiguiente, no está sucediendo lo que afirman los astrónomos: a mayor distancia, menor velocidad, sino todo lo contrario: a mayor distancia menor fuerza gravitatoria que ejerce la Tierra sobre los astros, lo que implica que la velocidad sea directamente proporcional a la distancia. Es lo mismo que lo que enuncia la ley de Hubble sobre las velocidades de las “galaxias”: sus velocidades “radiales” son directamente proporcionales a la distancia. Observen que los astrónomos están confundiendo velocidad orbital, por velocidad radial. Recuerden que la velocidad “radial” del Sol en su “movimiento peculiar” ha quedado demostrado que es en realidad su velocidad orbital. Y si es así, todas las posiciones de los astros en el Universo quedan supeditados a las posiciones del Sol en su órbita. No se puede separar o aislar una cosa de la otra: si ha quedado demostrado que el Sol se mueve en órbita alrededor de la Tierra, todos los astros –planetas, estrellas, nebulosas y galaxias- están obligados a moverse también en órbitas.
Conociendo el desplazamiento angular de cada astro, resulta sencillo hallar su período de revolución o de órbita completa. Una órbita completa se produce cuando el astro completa el “círculo” de su revolución. Este momento ha sido interpretado erróneamente como el tiempo o período sideral. El período sideral hace referencia al tiempo transcurrido entre dos culminaciones con el PV o con una estrella “fija” situada en el plano de eclíptica. Claro, si se cree que la estrella “fija” no se mueve, se entiende que el tiempo entre dos pasos sucesivos de un planeta culminando por segunda vez con la misma estrella, se considere una órbita completa. Pero eso, como se irá demostrando, en realidad no sucede. En consecuencia, al período sideral y al período sinódico (de las fases y oposiciones), hay que añadir un nuevo período: el período de cierre orbital o período completo.
En la realización de las siguientes formulaciones, se conjugan cuatro conceptos que se representan como:
Donde aPV = movimiento angular diario del Punto Vernal; aS = movimiento angular diario del Sol; aP←PV = desfase angular entre el movimiento angular diario del Punto Vernal y un astro o planeta; Ö = medida angular del círculo u órbita completa
Pues bien, el período completo de un astro con desfase angular/día medio respecto al Punto Vernal, surge de:
Ö
Veamos algunos ejemplos:
Período completo de Alfa Centauro:
360º 60´ 60” 1.296.000”
Período completo de Júpiter:
360º 60´ 60” 1.296.000”
Período completo de Ceres:
360º 60´ 60” 1.296.000”
Período completo de Marte:
360º 60´ 60” 1.296.000”
Para hallar los períodos sinódicos oficiales establecidos, utilizamos el valor angular del Sol/día, de la siguiente forma:
Ö
Ejemplos:
Período sinódico de Saturno:
360º 60´ 60” 1.296.000”
Período sinódico de Ceres:
360º 60´ 60” 1.296.000”
Período sinódico de Marte:
360º 60´ 60” 1.296.000”
Y en cuanto a los períodos siderales (en la mayoría de los casos, no se trata de lo que tarda un planeta en culminar de nuevo con la misma estrella, sino de lo que tarda la estrella en dar alcance y culminar de nuevo con el planeta) se hallan del modo siguiente:
aS
Ejemplos:
Período sideral de Plutón:
3548,33”
Período sideral de Júpiter:
3548,33”
Período sideral de Ceres:
3548,33”
Según el proceso descrito para cada tipo de período, los datos son los siguientes:
NOTA: Vemos como haciendo uso de la nueva mecánica y formulación geocéntrica, tanto los períodos siderales como los sinódicos, coinciden con los períodos oficialmente establecidos. No obstante quiero añadir una observación. Vemos en la tabla que el período completo de Alfa Centauro, como estrella considerada “fija”, no corresponde a la mitad del período orbital del Sol, tal y como debería suceder. La causa de ese pequeño desfase (y también del resto de los planetas superiores), respecto a la mitad del período orbital del Sol, se explica mediante la formulación siguiente:
(Período anual)•aP←PV
Donde 0,041068”/s = (al desplazamiento angular del Sol/día hacia el oeste)/86.400s
NOTA: En la próxima entrada, se trata la relación directa de los períodos con las distancias establecidas y con las verdaderas distancias geocéntricas.
Después de arduas discusiones entre los astrónomos que se reunieron en la XXVI Asamblea Gral de la Unión Astronómica Internacional en Praga el 25 de agosto de 2006 resolvieron por votación casi unánime degradar a Plutón y calificarlo como planeta enano: un planetoide.
- Los planetas menores o planetoides son cuerpos menores del sistema solar que orbitan alrededor del sol, más pequeños que los planetas mayores, pero más grandes que los meteoroides (comúnmente definidos con un tamaño máximo de 10 metros1 ), y que no son cometas. Los planetas menores aparecen como estrellas ("asteroide", del griego αστεροειδές, asteroides = como estrella, del griego antiguo Aστήρ, astēr = estrella); reciben una denominación provisional y una designación y nombre si su existencia está bien establecida con una órbita determinada.
- El primer planeta menor fue Ceres descubierto el 1 de enero de 1801 por el italiano Giuseppe Piazzi que fue originalmente considerado un nuevo planeta, y actualmente se clasifica como un planeta enano
"Cuerpo sólido celeste que gira alrededor de una estrella y que se hace visible por la luz que refleja. En particular los que giran alrededor del Sol".
Y la definición actual, según la Unión Astronómica Internacional, es un cuerpo celeste que:
1) Tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuma una forma en equilibrio hidrostático (prácticamente esférica).
2) Ha limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales.
Como ven, el “selecto” grupo de señores asociados deciden que Plutón no es un planeta porque así lo deciden ellos. ¡Acabáramos! Los necios reunidos en asamblea cerrada se otorgan a sí mismos el don “divino” de definir que astro es un planeta y cual no lo es. Según este distinguido grupo de “sabios”, un planeta no es tal si “solo” responde al período y al radio orbital, según las leyes de Kepler o de Titius y Bode. Dicen estos señores que para ser calificado de planeta, además de ajustarse a la distancia y al período previsto, debe presentar una figura armoniosa y esférica. Y claro, como Plutón es una roca con la forma de una “patata”, este requisito exigido por un grupo de prepotentes, no se cumple. Es como si un grupo de agricultores decidieran que una patata esférica deja de ser calificada como tal porque no cumple con la forma típica y habitual. Estupideces como esta, créanme, abundan dentro del colectivo científico.
Si hurgamos en la Historia de la Astronomía contemporánea, nos encontramos con que el encuentro de los últimos planetas, hicieron posible sus localizaciones y distancias mediante las conocidas -y ahora replicadas- leyes de Kepler y también de la ley de Titius y Bode. ¿Qué expresa la ley de Titius-Bode? Esta ley relaciona la distancia de un planeta al Sol con el número de orden del planeta mediante una regla simple. Matemáticamente, se trata de una sucesión que facilita la distancia de un planeta al Sol.
La ley original era donde n = 0, 3, 6, 12, 24, 48..., con cada valor de n dos veces el valor anterior y a representa el semieje mayor de la órbita. Es decir; formemos la sucesión: 0, 3, 6, 12, 24, 48, 96..., Ahora añadamos 4 a la sucesión anterior: 4, 7, 10, 16, 28, 52, 100,... Dividamos por 10 la sucesión anterior: 0,4; 0,7; 1,0; 1,6; 2,8; 5,2; 10,0 ...
En aquella época sólo se conocían los planetas clásicos Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter y Saturno que distan del Sol: 0,38; 0,72; 1; 1,52; 5,2; 9,54 unidades astronómicas
Veamos que dice el siguiente texto:
"El descubrimiento de Urano por William Herschel en 1781, que estaba a 19,18 UA, no hizo más que confirmar la ley publicada sólo tres años antes y llevó a que en el quinto lugar a 2,8 UA faltara un planeta. En el congreso astronómico que tuvo lugar en Gotha, Alemania, en 1796, el francés Joseph Lalande recomendó su búsqueda. Entre cinco astrónomos se repartieron el zodíaco en la búsqueda del quinto planeta y finalmente el 1 de enero de 1801, en el Observatorio de Palermo el monje Giuseppe Piazzi, que no pertenecía a la comisión de búsqueda, descubrió Ceres, el primero de los asteroides. El día 3 de enero el cuerpo se había desplazado un tercio de luna hacia el oeste. Hasta el 24 no publicó su descubrimiento, creyendo que era un cometa. Carl Friedrich Gauss, que llegó a ser un gran matemático, inventó ex profeso para Ceres un procedimiento de cálculo de la órbita con tal de aprovechar los pocos datos de la órbita conseguidos por Piazzi. Calculada su órbita, resultó un cuerpo que orbitaba entre Marte y Júpiter; es decir, el cuerpo que faltaba según la ley de Bode".
¿Qué expresa la tercera ley de Kepler?
Los cuadrados de los periodos P de revolución son proporcionales a los cubos de los semiejes mayores a de la elipse.
P^2=k•a^3
Donde, P es el periodo orbital (tiempo que tarda en dar una vuelta alrededor del Sol), (a) la distancia media del planeta con el Sol y K la constante de proporcionalidad.
Kepler dedujo sus leyes a partir de observaciones astronómicas precisas obtenidas por Tycho Brahe y, aunque sabía que explicaban el movimiento planetario observado, no entendía las razones de este comportamiento. La presentación de Kepler incorporaba una gran cantidad de detalles e incluso especulaciones metafísicamatematica. Fue Isaac Newton quien extrajo de los escritos de Kepler la formulación matemática precisa de las leyes. Newton fue capaz de relacionar estas leyes con sus propios descubrimientos, dando un sentido físico concreto a leyes empíricas. El estudio de Newton de las leyes de Kepler condujo a su formulación de la ley de la gravitación universal.
La formulación matemática de Newton de la tercera ley de Kepler es:
4π^2
T^2 = -------------r^3
GMDonde, T es el periodo orbital (segundos), r el semieje mayor de la órbita (metros), M es la masa del cuerpo central (la masa del Sol establecida) y G una constante denominada Constante de gravitación universal (6,673•10^-11 N•m^2/kg^2) cuyo valor marca la intensidad de la interacción gravitatoria y el sistema de unidades a utilizar para las otras variables de esta expresión.
Estas son las leyes y formulaciones por las que se rige la ciencia astronómica. Ahora bien, ¿se pueden explicar de otra forma científica los nuevos períodos y distancias planetarias? Por supuesto que sí. Lo que ocurre es que la ciencia –los científicos- se han enquistado en sus conocimientos adquiridos e impartidos y se muestran incapaces de detenerse, hacer autocrítica y aceptar que sus conocimientos sobre la naturaleza del Universo pueden ser razonados y formulados con conceptos opuestos a los que mantiene la comunidad científica, protegidos de toda crítica y cuestionamiento. Comprendo que admitir tal cosa –estando en juego el orgullo y la soberbia- resulta casi imposible, pero un investigador honrado que se precie de serlo, debe asumir las pruebas emergentes, contundentes e irrefutables, y no actuar interesadamente como ciegos, sordos y mudos. Con esta actitud no hacen sino preservar la mentira y mantener a la sociedad en el más absoluto engaño.
Para entrar en materia y conocer el cómo y el por qué existe una relación entre las distancias y los períodos establecidos de los planetas, es preciso disponer de los datos fundamentales que nos aporta el Anuario Astronómico. Veamos la siguiente tabla donde se muestra el desplazamiento angular/día de cada astro planetario (la tabla “oficial” no reconoce a Ceres, Plutón y a la estrella Alfa Centauro, como planetas):
Los valores angulares de la tabla se pueden representar de forma gráfica:
Explicación de la Tabla: Tomando como referencia la línea vertical al Punto Vernal, o una estrella “fija”, el desplazamiento angular de Alfa Centauro es mínimo (según el Anuario 3,676”/día). El siguiente astro es Plutón, con tan solo 14,3”/día; el siguiente Neptuno…y así sucesivamente. Si se unen las sucesivas posiciones de los astros con una línea, desde Venus hasta Alfa Centauro, se formaría una curvilínea ascendente (color rojo) formando una gráfica tangencial.
Ahora veamos los mismos valores angulares pero en un gráfico que representa lo que realmente está sucediendo:
Explicación de la Tabla: Si iniciamos el movimiento de los astros desde una supuesta posición inicial de culminación -los astros en línea- con el Punto Vernal (PV) o una estrella, al cabo de un día solar medio (24h) el PV, o la estrella “fija” de referencia, se ha desplazado en su órbita unos 7096,66”: el doble que se ha desplazado el Sol en la suya: 3548,33”. Alfa Centauro se habrá desplazado: (7096.66”-3,676”) 7092,98”. Plutón se habrá desplazado (7096,66”-14,3") 7082,36". Neptuno (7096,66”-21,5") 7075,16”… y así sucesivamente. Por consiguiente, no está sucediendo lo que afirman los astrónomos: a mayor distancia, menor velocidad, sino todo lo contrario: a mayor distancia menor fuerza gravitatoria que ejerce la Tierra sobre los astros, lo que implica que la velocidad sea directamente proporcional a la distancia. Es lo mismo que lo que enuncia la ley de Hubble sobre las velocidades de las “galaxias”: sus velocidades “radiales” son directamente proporcionales a la distancia. Observen que los astrónomos están confundiendo velocidad orbital, por velocidad radial. Recuerden que la velocidad “radial” del Sol en su “movimiento peculiar” ha quedado demostrado que es en realidad su velocidad orbital. Y si es así, todas las posiciones de los astros en el Universo quedan supeditados a las posiciones del Sol en su órbita. No se puede separar o aislar una cosa de la otra: si ha quedado demostrado que el Sol se mueve en órbita alrededor de la Tierra, todos los astros –planetas, estrellas, nebulosas y galaxias- están obligados a moverse también en órbitas.
Conociendo el desplazamiento angular de cada astro, resulta sencillo hallar su período de revolución o de órbita completa. Una órbita completa se produce cuando el astro completa el “círculo” de su revolución. Este momento ha sido interpretado erróneamente como el tiempo o período sideral. El período sideral hace referencia al tiempo transcurrido entre dos culminaciones con el PV o con una estrella “fija” situada en el plano de eclíptica. Claro, si se cree que la estrella “fija” no se mueve, se entiende que el tiempo entre dos pasos sucesivos de un planeta culminando por segunda vez con la misma estrella, se considere una órbita completa. Pero eso, como se irá demostrando, en realidad no sucede. En consecuencia, al período sideral y al período sinódico (de las fases y oposiciones), hay que añadir un nuevo período: el período de cierre orbital o período completo.
En la realización de las siguientes formulaciones, se conjugan cuatro conceptos que se representan como:
aPV, aS, aP←PV y Ö.
Donde aPV = movimiento angular diario del Punto Vernal; aS = movimiento angular diario del Sol; aP←PV = desfase angular entre el movimiento angular diario del Punto Vernal y un astro o planeta; Ö = medida angular del círculo u órbita completa
Pues bien, el período completo de un astro con desfase angular/día medio respecto al Punto Vernal, surge de:
Ö
P completo = ------------------------------
aPV – aP←PVVeamos algunos ejemplos:
Período completo de Alfa Centauro:
360º 60´ 60” 1.296.000”
---------------------- = ------------------- = 182,7 días
7096,66”-3.676” 7092,98”Período completo de Júpiter:
360º 60´ 60” 1.296.000”
---------------------- = ------------------- = 190,65 días
7096,66”-299,1” 6797,56”Período completo de Ceres:
360º 60´ 60” 1.296.000”
---------------------- = ------------------- = 204,9 días
7096,66”-771,3” 6325”Período completo de Marte:
360º 60´ 60” 1.296.000”
---------------------- = ------------------- = 248,74 días
7096,66”-1886,5” 5210,16”Para hallar los períodos sinódicos oficiales establecidos, utilizamos el valor angular del Sol/día, de la siguiente forma:
Ö
P sinódico = ------------------------------
aS – aP←PVEjemplos:
Período sinódico de Saturno:
360º 60´ 60” 1.296.000”
---------------------- = -------------------- = 382,54 días
3548,33”-160,5” 3387,83”Período sinódico de Ceres:
360º 60´ 60” 1.296.000”
---------------------- = -------------------- = 466,6 días
3548,33”-771,3” 2777”Período sinódico de Marte:
360º 60´ 60” 1.296.000”
---------------------- = -------------------- = 779,86 días
3548,33”-1886,5” 1661,83”Y en cuanto a los períodos siderales (en la mayoría de los casos, no se trata de lo que tarda un planeta en culminar de nuevo con la misma estrella, sino de lo que tarda la estrella en dar alcance y culminar de nuevo con el planeta) se hallan del modo siguiente:
aS
P sideral = ------------------------------
aP←PVEjemplos:
Período sideral de Plutón:
3548,33”
-------------- = 248,74 años
14,3”Período sideral de Júpiter:
3548,33”
-------------- = 11,86 años
299,1”Período sideral de Ceres:
3548,33”
-------------- = 4,6 años
771,3”Según el proceso descrito para cada tipo de período, los datos son los siguientes:
NOTA: Vemos como haciendo uso de la nueva mecánica y formulación geocéntrica, tanto los períodos siderales como los sinódicos, coinciden con los períodos oficialmente establecidos. No obstante quiero añadir una observación. Vemos en la tabla que el período completo de Alfa Centauro, como estrella considerada “fija”, no corresponde a la mitad del período orbital del Sol, tal y como debería suceder. La causa de ese pequeño desfase (y también del resto de los planetas superiores), respecto a la mitad del período orbital del Sol, se explica mediante la formulación siguiente:
(Período anual)•aP←PV
----------------------------------------------- = desfase respecto a ½ período Sol
0,041068”/s •86.400sDonde 0,041068”/s = (al desplazamiento angular del Sol/día hacia el oeste)/86.400s
NOTA: En la próxima entrada, se trata la relación directa de los períodos con las distancias establecidas y con las verdaderas distancias geocéntricas.





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