Estupidez colectiva
En una noticia científica se lee:
"Un pequeño asteroide fue detectado en el espacio antes de impactar contra la Tierra el 7 de octubre de 2008. Los científicos encontraron los restos de la roca en el desierto de Nubia, en el norte de Sudán, en muy buenas condiciones. Las muestras, llamadas «Almahata Sitta» o «Estación Seis», por la parada de tren cercana a donde aparecieron, fueron recuperadas para su análisis en un estudio financiado por la NASA, pero los investigadores no sospechaban entonces lo que ahora han descubierto en ese pedazo de material inerte. Simplemente, porque la idea era «imposible». Al contrario de lo que se podía esperar, el meteorito contiene 19 tipos diferentes de aminoácidos, un elemento fundamental para la aparición de la vida tal y como la conocemos. El hallazgo, que ha sido publicado en la revista Meteoritics and Planetary Science, refuerza la idea de que la vida pudo llegar a la Tierra desde el espacio en un lluvia de meteoritos hace millones de años y fortalece la esperanza de que podamos encontrar un lugar donde no todo esté muerto más allá de la atmósfera terrestre".
Y en otra se lee:
"En diciembre de 1984 una expedición del Instituto Smithsoniano descubrió en la Antártida un trozo de roca proveniente de Marte. Durante años se especuló con que algunas de las huellas grabadas en ese trozo de diogenita de color marrón oscuro se debían a la acción de seres vivos de origen marciano, pero un nuevo estudio ha arrojado resultados que contradicen esa teoría: la muestra se habría contaminado en la Tierra.
La historia del meteorito de origen marciano ALH84001 no tiene nada que envidiarle al argumento de un culebrón de la tarde. Después de que la NASA -en 2009- anunciase que el trozo diogenita de color marrón oscuro de casi dos kilogramos de peso llegado a la Tierra hace unos 13.000 años podía contener “restos fósiles de microorganismos que vivieron en el planeta Marte”, todos esperamos ansiosos que las sondas enviadas al Planeta rojo confirmasen que, en algún momento, nuestro vecino planetario tuvo vida. Sin embargo, la realidad parece ser bastante más compleja... y decepcionante: según un nuevo estudio, las marcas encontradas en el escombro marciano se produjeron en nuestro planeta".
NOTA: Los signos de vida bacteriológica o de aminoácidos que se encuentran en rocas procedentes del espacio exterior, no son de origen extraterrestre: se contaminan al entrar en nuestra atmósfera y al chocar violentamente contra la superficie de la Tierra. Lo que se dice en la primera noticia, es lo que se afirma en la segunda: falso.
Otra noticia:
"El anuncio de la NASA del descubrimiento de un microorganismo «único en el mundo que cambiaría por completo la forma en que buscamos seres vivientes fuera de la Tierra» no ha sido acogida satisfactoriamente por toda la comunidad científica. De hecho, algunos científicos han alzado la voz a través de varios blogs y medios de comunicación al considerar el anuncio como "precipitado".
Todo comenzó con el anuncio a bombo y platillo por parte de la NASA a raíz de una publicación en la revista Science. La agencia espacial anunciaba que se había encontrado una nueva cepa bacteriana, la GFAJ-1, capaz de sustituir en sus moléculas el fósforo por el arsénico, uno de los más dañinos venenos que existen. La propia NASA anunció que buscaría nuevas señales de vida tras este descubrimiento que ahora algunos critican.
Los investigadores críticos no ponen en duda la capacidad de la bacteria a sobrevivir a altas concentraciones de arsénico. Sin embargo, no están de acuerdo en que el estudio haya demostrado que la bacteria sea capaz de pasar a depender únicamente del arsénico. Una de las primeras voces discordantes fue la de Rosie Redfield, una microbióloga de la Universidad Británica de Columbia que calificó el estudio como un fraude y aseguró en su blog que los autores de la investigación eran malos científicos".
¿Malos? Rosie Redfield, no sabe usted de lo que habla. Ineptos, farsantes y estúpidos, sería lo propio para calificar a los científicos que han causado un daño "irreparable" al conocimiento verdadero y a la humanidad.
La Ciencia y el Capital: la Mentira y la Avaricia
Emilio Botín aboga por «convertir el conocimiento en un activo económico estratégico»
"El presidente de Banco Santander, Emilio Botín, calificó ayer como «inasumible» el nivel de paro que sufre España, con un 20% de desempleo, y «tremenda en Andalucía, donde la tasa supera ya el 28%». El banquero acudió a Sevilla para renovar un convenio de colaboración con la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y también advirtió que «España no puede permitirse el lujo de seguir exportando talento, científicos o personal muy cualificado a otros países porque no encuentre el entorno favorable para sus investigaciones, para sus proyectos profesionales o para sus iniciativas empresariales».
Comentario: El interés de Emilio Botín por el conocimiento, como pura reflexión filosófica o científica, es nulo. Lo único que le interesa a Emilio Botín, como banquero que es, va dirigido al conocimiento práctico científico-técnico, de cuya explotación industrial o comercial, pueda obtener una considerable rentabilidad económica. La investigación independiente, al margen del control y de las directrices que marca el poder del capital, supone el desprecio social y ser relegado por los medios de comunicación al más absoluto silencio.
Vean la cara de satisfacción del que subvenciona pensando ya en los beneficios que obtendrá a cambio de su "colaboración" económica y del representante de la entidad subvencionada: la Universidad (católica) Pablo de Olavide (UPO)... "Dios los cria y ellos se juntan".
“Doctos” en estulticia
Noticia –comentada-, que publica el periódico digital El Mundo:
El primer diente fósil de un caballo lo encontró Charles Darwin en su periplo a bordo del Beagle, allá por 1840 (eso es mucho decir. Dientes fósiles de caballos los habrán encontrado cientos de personas. Otra cosa es que esas personas consideraran los dientes fósiles de caballos como algo digno de preservar). Ahora, 150 años después, un grupo de investigadores ha descubierto, gracias al estudio de las piezas dentales de 6.500 equinos prehistóricos, el proceso de su selección natural.
El trabajo, que se publica esta semana en la revista Science, prueba (Los necios se dan mucha prisa por probar su estulticia), de esta forma, que "somos lo que comemos" (Estos científicos deben comer estulticia a mares), como ya aventuró el sabio británico (supongo que con lo de sabio no se referirá al engañabobos de Darwin) pero también que puede pasar un largo periodo de tiempo, hasta un millón de años, desde que un cambio en la alimentación acaba por transformar un organismo.
Los investigadores, entre los que se encuentra Florent Rivals, del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), eligieron los caballos porque es la especie de la que hay más fósiles en el Museo de Historia Natural de América.
Comparando la morfología dental de todas ellas, así como el desgaste que habían sufrido las piezas en la masticación, observaron que había correlación entre los cambios climáticos y los de los caballos. En su origen, como su ecosistema era una selva tropical (supongo que para afirmar tal cosa, ustedes vivieron en aquella época), los molares tenían una corona corta, adaptada a una alimentación de frutas y hojas blandas, poco abrasiva.
Hace unos 45 millones de años (45 millones de años… y algunos días), la selva desapareció y dio paso a un bosque templado, en el que la vegetación era más dura. Entonces, la selección natural favoreció a los caballos que nacían con sus muelas más altas y complejas (No me diga…).
La última gran transformación tuvo lugar hace unos 18 millones de años, después de que los bosques se convirtieran en praderas de gramíneas, cuando triunfa una dentición muy parecida a la actual, con muelas muy altas. "Lo que se observa", explica Rivals, "es que la selección natural se producía de repente (Así se hace “ciencia”: las cosas suceden tal y como los necios deciden) , cuando estaba disponible una alimentación que favorecía a quienes tenían una mutación determinada que era ventajosa y se transmitió a las generaciones siguientes".
En definitiva (de definitiva nada), se ha probado (ya estamos otra vez con que se ha probado. Lo único que están probando es su ineptitud) lo que en su día aventuraba Darwin en su famosa (y falsa. No se les olvide) Teoría: "Existen organismos que se reproducen y la progenie hereda características de sus progenitores... (Caramba, que “descubrimiento”. Eso lo comprobamos cada día en cada nacimiento) Aquellos miembros de la población con características menos adaptadas (según lo determine su medio ambiente) morirán con mayor probabilidad (en los países del tercer mundo los jóvenes fallecen en edades tempranas porque “no saben adaptarse al hambre y a la miseria” que les imponen los países “desarrollados”). Y aquellos miembros con características mejor adaptadas sobrevivirán más probablemente (en los países desarrollados no se mueren por hambre y miseria, se obliga a otros que mueran por ellos)".
Pero el trabajo no se queda ahí. Los cambios tuvieron lugar un millón de años después que los de la dieta. "El mismo proceso se puede extrapolar a otras especies: una evolución a saltos que tarda en aparecer tras el cambio en el entorno, pero siempre es posterior, lo que prueba (Eso, insistan en la mentira que la gente acabará creyéndolo) la hipótesis de la selección natural".
Resumiendo: Los necios interpretan que un cambio longitudinal en la dentadura fósil de los caballos, significa la existencia de una evolución en la especie. Una y otra vez los ciegos y los estúpidos se empeñan en permutar el término adaptación por el de evolución. Señores, dejen de manipular los hechos y los conceptos. La adaptación es algo completamente diferente a la evolución darwinista. Adaptaciones existen a miles. Podemos comprobarlo todos los días. Que los atletas desarrollen su musculatura no significa que estén más evolucionados, adaptan su musculatura a la función deportiva. Por el ejercicio de la profesión, los leñadores y los profesionales carpinteros desarrollan un aumento del volumen y la superficie de sus manos: a eso se le llama adaptación, no evolución. El niño que se alimenta de forma precaria o insuficiente, no desarrolla las piezas dentales como las desarrolla un niño bien alimentado: En estos casos, ¿hay evolución o lo que hay es una malnutrición?. En algunas tribus africanas las mujeres se engarzan anillos superpuestos en el cuello para alargarlo: de este modo el cuello se estira para adaptarse a la presión longitudinal de los anillos: el cuello se adapta, no evoluciona. El cuello de una jirafa no es producto de ninguna evolución: es producto de una adaptación. En un barrio industrial de Londres existe una especie de mariposa que modifica sus colores para adaptarse al color de los humos que desprenden las fábricas y así pasar desapercibida. Cuando las fábricas dejan de producir durante un tiempo considerable, las mariposas se desprenden de su “camuflaje” grisáceo y vuelven a adoptar los colores vivos y originales. Se trata de adaptación al medio, no de evolución, estúpidos. Pero claro, a falta de pruebas reales que demuestren fehacientemente la evolución, los necios utilizan como “pruebas” las adaptaciones naturales para continuar con sus desvaríos enfermizos y engañosos.
La única opción para considerar racionalmente el proceso evolutivo del Hombre o de cada especie que habita en la Tierra, hubiera sido la coexistencia humana con los correspondientes eslabones de subespecies o interespecies "detenidas" o estancadas en su proceso evolutivo. Y no existen, ni podrían existir tales eslabones intermedios o subespecies por dos motivos que entendería hasta un niño, pero incapaz de entenderlo un necio: 1) el origen del Universo, de la Tierra y de la humanidad, no fue por un proceso casual y azaroso como afirma la ciencia de los estúpidos, sino por la voluntad creadora de Dios. Siendo así, la Tierra es el astro con mayor edad del Universo (Ninguna roca o meteorito llegado del espacio exterior, ha sido nunca datado con mayor edad que la Tierra). Inferir de la edad terrestre, una mayor la edad del Universo, es pervertir la lógica y el sentido común. 2) Considerando la realidad demostrada del punto anterior (No existe en el Universo otra "Tierra" y otro "Sol"), se desprende que la edad científica establecida del Universo, de la Tierra y de la humanidad, es pura fantasía y ficción cuya falsedad no persigue otra cosa que facilitar la edad geológica que precisa la teoría evolucionista.
Y… ¿dicen ustedes que son científicos?... Malabaristas del engaño, diría yo.




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