miércoles, 3 de agosto de 2011

El "otro" Gran Engaño Histórico


“Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. No más trono (la gran ramera apocalíptica: la estatua que simboliza a las democracias, está colocada sobre un pedestal –un trono- con forma de estrella), siéntate en la tierra, hija de los caldeos. Ya no te llamarán más la delicada y tierna. Toma la muela y ve a moler la harina (a los senadores y parlamentarios elegidos de forma democrática: ¡Dejad de engañar a los pueblos y ganad el pan con el sudor de vuestras frentes y no con el sudor ajeno!); quítate el velo, pon haldas en cinta, descubre tus pantorrillas y pasa los ríos. Descubierta será tu desnudez y se verán tus vergüenzas (serán descubiertas sus falsedades y engaños). Yo tomaré venganza implacable, dice nuestro redentor; Yavé de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.


Siéntate en silencio, súmete en tinieblas, ¡hija de los caldeos! Ya nunca más te llamarán soberana de los reinos (No es otra que la gran ramera apocalíptica –las democracias- con quien se prostituyen todos los reyes de la Tierra) . Estaba yo aireado contra mi pueblo, y dejé profanar mi heredad y la entregué en tus manos (Se deja claro que Dios permitió profanar su heredad: las monarquías débiles, cobardes y corruptas, dejándolas en manos de las democracias). Tu no tuviste piedad e hiciste pesar tu yugo sobre los ancianos (las democracias se sustentan en la economía que obtienen de los impuestos a la mayoría social y en especial sobre los más débiles e improductivos: ancianos, pensionistas y viudas). Tú decías: yo seré siempre, por siempre señora, y no reflexionaste, no pensaste en tu fin (El fin de la estafa política de las democracias ya tiene fecha y hora).


Escucha, pues, esto, voluptuosa, que te sientes tan segura, que dicen en tu corazón: Yo, y nadie más que yo; no enviudaré ni conoceré la orfandad. Ambas cosas te vendrán de repente, en un mismo día: la orfandad y la viudez en toda su plenitud vendrán sobre ti a pesar de tus numerosos agüeros y de tus poderosos encantamientos.


Tú estabas fiada en tu maldad, y decías: No me ve nadie. Tu sabiduría y tu ciencia te engañaron, y decías en tu corazón: Yo y no más que yo. Pero va a caer sobre ti un mal que no sabrás conjurar, y caerá sobre ti la ruina que no podrás borrar; vendrá de repente sobre ti una devastación, sin que lo sepas. Acude pues con tus encantamientos con tus muchas hechicerías, con que te fatigas desde la niñez; quizá pueda servirte, quizá puedan hacerte terrible.


Estás cansada de tanto consultar. Que se presenten pues; que te salven los que dividen los cielos y observan las estrellas (los astrónomos que, mediante fuertes subvenciones de los gobiernos nacionales, mantienen las falsedades trascendentales sobre el origen y la naturaleza del Universo y del Hombre) y hacen la cuenta de los meses, de lo que ha de venir sobre ti. Helos aquí como briznas de paja que ha consumido el fuego; no podrán salvar sus vidas del poder de las llamas; brasas, pero no para calentarse en ellas, ni hoguera para sentarse ante ella. Eso serán para ti aquellos por quienes te afanaste, tus mercaderes desde tu juventud (la falsa ciencia atea, iniciada en el siglo XVI, abrió las puertas a la mayor estafa y engaño político de la Historia: las democracias. La frase del presidente español ZP: “La Tierra no es de nadie, salvo del viento” pone de manifiesto la aseveración de mis palabras. De otro modo, las oligarquías sociales, ambrientas de poder y libertad para enriqucerse sin límites, siempre han sido las que han alentado a las masas ignorantes contra el poder legítimo establecido) Cada cual vagará por su camino, y no hará quien te salve”. (Isaías 47,1-15)

No es tan solo una cita bíblica la que hace referencia a la gran ramera: símbolo de las democracias, son muchas las que se pueden hallar a lo largo de la Sagrada Biblia.

Y el Hombre se volvió necio escuchando “rebuznos” de sirena de otros necios superiores… Y así le va al mundo mundial…