sábado, 18 de febrero de 2012

Exégesis de profecías bíblicas (IV)

El Libro del Apocalipsis

El Libro del Apocalipsis anuncia la llegada de un reino o imperio impío que permanecerá poco tiempo. Este dato, sobre el corto tiempo que durará ese reino o imperio, nos ofrece ya una pista clara. ¿Cuál es la nación o el reino más joven y poderoso que existe en la actualidad? Ese reino, compuesto de dos cabezas, es calificado como el reino de la bestia. Sobra decir que toda la cristiandad se ha esforzado, a lo largo de 2000 años, en identificar dicho reino. Ahora, en este convulso siglo XXI, y a pesar de las numerosas señales o pistas identificadoras, muchos exegetas todavía continúan averiguando que reino será ese. Tan sumidos están en las cosas del mundo que, aun viendo la maldad que les rodea, no aciertan a comprender cual es.

Sin embargo, dicho reino de dos cabezas ya ha sido identificado. No es otro que Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Naciones Europea. Ambas cabezas de la bestia se rigen políticamente por el sistema Partitocrático que, por la manipulación interesada del lenguaje, se conoce popularmente como Democracia. ¿Cómo puede ser –se preguntarán muchos cristianos- que las naciones democráticas sean el reino de la bestia, cuando existen otras naciones gobernadas por sátrapas y dictadores? La respuesta a esta y otras preguntas se irán desvelando a medida que vayamos descifrando los textos proféticos. Y es que al vivir cómodamente con casa, empleo y buen salario dentro del sistema (partitocracias), se pierde la visión y la noción de la maldad que nos rodea y de la que formamos parte.

Un poco de Historia

La idea revolucionaria de establecer las democracias en las naciones, arranca en el siglo XVI. Siglo que trajo cambios trascendentales, nunca imaginados, en materia de ciencia y religión. Podría decirse que con el siglo XVI se dio carpetazo a una época oscura, iniciando otra de mayor oscuridad a la que llamaron después, paradójicamente, el “siglo de las luces”. La revolucionaria idea de Copérnico, de poner a la Tierra (el astro más antiguo del Universo, con millones de años) orbitando alrededor del Sol (un astro joven, con tan solo unos miles de años), y la Reforma Protestante emprendida por Martín Lutero, fueron, sin duda, las mechas con retardo que acabaron después con los valores y la fe cristiana, generando la situación internacional de las naciones en los siglos XX y XXI.

La ciencia moderna, que pone en marcha el astrónomo polaco, se vuelca en esfuerzos y en científicos para conseguir afianzar el nuevo modelo planetario. A la par que se desarrollaba el nuevo, pero falso, paradigma científico, el monje Martín Lutero rompe amarras con la Iglesia Católica, dando lugar a lo que se conoce como la Reforma Protestante. Europa, fundada sobre la fe católica, sufre los efectos del cisma: luchas locales y comarcales, familias rotas y guerras de religión fueron, durante décadas, las consecuencias de la ceguera y la soberbia.

Continuando con la Historia, el rey de Inglaterra, Enrique VIII, rompe con la Iglesia Católica porque no le permiten divorciarse de Catalina de Aragón, para contraer matrimonio con Ana Bolena. Una vez separado de la Iglesia de Roma, Enrique VIII se convierte en la cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra: la Iglesia Anglicana. Y para afianzar su poder sobre la nueva Iglesia de Inglaterra, ordena que se supriman todos los monasterios católicos repartiendo sus bienes entre sus vasallos. El miedo se apodera de la nobleza inglesa que acaban acatando el protestantismo para no perder sus bienes. Y serán los hijos protestantes de Inglaterra los que en un futuro más o menos cercano viajarán, se asentarán como colonos en las tierras descubiertas de América, para, más tarde independizarse del Reino de Inglaterra (1789). Es, entonces, cuando dio comienzo lo que es calificado en el Libro del Apocalipsis como el “reino de la bestia”. Y como veremos, las profusión de iglesias y doctrinas protestantes están implicadas en el origen de dicha expresión.

Sobre una doctrina fundamental de las iglesias protestantes

Para acercarnos a las profecías apocalípticas y la implicación del credo protestante en ellas, he considerado interesante recordar previamente las palabras del apóstol Pablo que fueron erróneamente interpretadas por Martín Lutero:

“Mas ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas; la justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, sin distinción; pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y ahora son justificados gratuitamente por su gracia, por la redención de Cristo Jesús, a quien ha puesto como sacrificio de propiciación, mediante la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, por la tolerancia de los pecados pasados, en la paciencia de Dios para manifestar su justicia en el tiempo presente y para probar que es justo y que justifica a todo el que cree en Jesús.

¿Dónde está, pues, tu jactancia? Ha quedado excluida. ¿Por qué ley? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe, pues sostenemos que el hombre es justificado por la fe sin obras de la Ley. ¿Acaso Dios es solo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también lo es de los gentiles, puesto que no hay más que un solo Dios, que justifica a la circuncisión por la fe y al prepucio por la fe. ¿Anulamos, pues, la Ley con la fe? No, ciertamente antes la confirmamos” (Romanos 3: 21,31)

Este texto es el favorito de las iglesias protestantes y el origen de la confusión en las iglesias y sectas surgidas del cisma. Se aferran a el para justificar sus doctrinas sobre la salvación por la sola fe. Pero, ¿a quién se está dirigiendo, en realidad, el apóstol Pablo? ¿A la nueva iglesia cristiana o a los judíos empeñados en que hay que había que cumplir con los preceptos de la Ley como condición inexcusable para salvarse? Observamos que en el texto se habla de la Ley y la circuncisión. Por tanto, Pablo se está dirigiendo a los judíos. Y les dice que para conseguir la salvación ya no es un requisito indispensable aferrarse al cumplimiento de la Ley para salvarse, sino que, a partir de entonces, la salvación se nos otorga por medio de Jesucristo.

Dice el texto: “El hombre es justificado por la fe sin obras de la Ley” Esta expresión de Pablo resulta una herejía para el pueblo judío aferrado al cumplimiento estricto de la Ley. No olvidemos que en el pueblo judío, faltar a la Ley exigía ofrecer un animal puro en sacrificio (holocausto). Pablo les dice que desde ahora deben cambiar las obras de la Ley, como medio de salvación, por la fe en Cristo. De ahí la expresión de Pablo. Pero los cristianos que interpretan esta frase literalmente, cometen los mismos errores que cometían los judíos con la letra de Ley. ¿Qué significa tener fe en Jesucristo? Tener fe en Cristo, el Mesías, es tener fe en que su muerte en la cruz es el último y más excelso sacrificio (holocausto) para el perdón de los pecados. Es así como con Cristo se consume la Ley y los Profetas. Ya no hace falta guiarse por las obras formalistas y rigurosas de la Ley que, en la mayoría de los casos, las sentencias se ajustaban a la letra de la Ley y no al espíritu de la Ley. Por eso Jesucristo empieza su doctrina sobre los mandamientos diciendo: “Habéis oído que se dijo…pero yo os digo”. Luego, una cosa es la letra y otra lo que intenta transmitir o significar.

Cuando Pablo dice que somos justificados por la fe, no nos está diciendo que teniendo solo fe ya somos salvos, sino que la fe suscita en el hombre a obrar el bien. Esta doctrina enseñada por Pablo resulta, para los judíos, totalmente revolucionaria. A partir de ahora, no son las obras de la Ley las que justificarán al judío con holocaustos, sino que será el sacrificio y la muerte de Jesucristo en la cruz, el holocausto Supremo para el perdón de toda la humanidad. Es mediante la fe en el sacrificio del Hijo de Dios y en su doctrina, la que suscitará en judíos y gentiles cumplir con los preceptos de la nueva Ley universal. Por eso nos dice el apóstol Santiago:

“¿Qué le aprovecha, hermanos míos, a uno decir: “Yo tengo fe”, si no tiene obras? ¿Podrá salvarle la fe? Si el hermano o la hermana están desnudos y carecen de alimento cotidiano, y alguno de vosotros les dijere: “Id en paz, que podáis calentaros y hartaros”, pero no les diereis con qué satisfacer la necesidad de su cuerpo, ¿qué provecho les vendría? Así también, la fe, si no tiene obras, es de suya muerta. Mas dirá alguno: “Tu tienes fe y yo tengo obras”. Muéstrame sin las obras tu fe, que yo por mis obras te mostraré la fe. ¿Tú crees que Dios es uno? Haces bien. Mas también los demonios creen y tiemblan. ¿Quieres saber, hombre vano, que es estéril la fe sin las obras? Abraham, nuestro padre, ¿no fue justificado por las obras cuando ofreció sobre el altar a Isaac su hijo? ¿Ves como la fe cooperaba con sus obras y que por las obras se hizo perfecta la fe? Y se cumplió la Escritura, que dice: “Pero Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia, y fue llamado amigo de Dios”. Ved, pues, cómo por las obras y no por la fe solamente se justifica el hombre. Y, asimismo, Rahab, la meretriz, ¿no se justificó por las obras, recibiendo a los mensajeros y despidiéndolos por otro camino? Pues como el cuerpo sin el espíritu es muerto, así también es muerta la fe sin obras (Santiago 2: 14,26)

Se puede decir más alto, pero no más claro: la fe sola, si no va acompañada de la caridad para con el prójimo, no basta para que seamos salvados. ¿Le servirá la fe sola para salvarse al que busca enriquecerse explotando a su prójimo? ¿Le servirá la fe sola al gobernante que legisla a favor del aborto? ¿Le servirá la fe sola al particular que especula con un bien fundamental para la sociedad como son las viviendas comprándolas a 5 y vendiéndolas un año después a 10? ¿Le servirá la fe sola a quien se aleja o da la espalda a un necesitado o a un mendigo para no escucharle o darle una limosna?... Como bien nos dice Santiago, la fe sin obras, es una fe muerta. Es por eso que Jesucristo dice a los que creen justificarse solo por la fe, sin tener obras: “No todo el que dice: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos…”. ¿Y cuál es la voluntad del Padre? Que además de amar a Dios, obremos con justicia y caridad hacia los más pobres y necesitados. Por tanto, aquellos cristianos que creen o afirman que la sola fe, sin obras, basta para ser salvos, se engañan a sí mismos y a todos los adeptos a sus iglesias.

¿Hay que cumplir con la Ley? Por supuesto que sí. Pero no con el ánimo de buscar la salvación solo por las obras como pensaban los judíos. El mismo Pablo nos lo dice: “No estéis en deuda con nadie, sino amaos los unos a los otros, porque quien ama al prójimo, ha cumplido la Ley. Pues “no adulteraras, no matarás, no robarás, no codiciarás” y cualquier otro precepto, en esta sentencia se resume: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. El amor no obra el mal del prójimo, pues el amor es la plenitud de la Ley” (Romanos 13: 8,10) Queda claro, entonces, que sí hay que cumplir con la nueva Ley enseañada por Cristo: Amar al prójimo como a nosotros mismos.

Pero los errores de las iglesias protestantes, no acaban en la cuestión mencionada, muchos protestantes han sido cegados de tal manera que en las numerosas doctrinas que predican en las numerosas iglesias y sectas, llegan hasta negar la deidad de Jesucristo…Y dicen que son cristianos (¿?)

En base a estos y otros argumentos mencionados sobre el protestantismo, credo mayoritario en los Estados Unidos de Norteamérica y sobre el que los gobiernos basan sus actuaciones sobre las demás naciones, resultará más fácil comprender el por qué esa joven nación, dominada por una religión diversificada en multitud de credos es calificada de bestia en el Libro del Apocalipsis. Y tanta es la influencia de los credos protestantes en Estados Unidos que leemos en Wikipedia:

“Desde los primeros días del colonialismo, cuando los colonos ingleses y alemanes (protestantes) iban a lo que hoy son los Estados Unidos buscando libertad religiosa, los Estados Unidos han estado profundamente influidos por la religión. Tal influencia continúa en la cultura estadounidense, en la vida social y en la política.

Varias de las Trece Colonias originales fueron establecidas por colonos que querían practicar su propia religión sin discriminación: la Colonia de la Bahía de Massachusetts fue establecida por puritanos ingleses (congregacionalistas), Pensilvania por los cuáqueros británicos, Maryland por los católicos ingleses y Virginia por los anglicanos ingleses.

Los políticos frecuentemente hablan de su religión en campaña electoral, y muchas iglesias y figuras religiosas son muy activas políticamente. Sin embargo, para mantener su estado de exención de impuestos no deben apoyar oficialmente a ningún candidato. Hay cristianos tanto en el Partido Demócrata como en el Partido Republicano, pero los cristianos evangélicos tienden a apoyar a los republicanos, mientras que los votantes laicos apoyan a los demócratas.

Todos los Presidentes de los Estados Unidos han sido blancos y protestantes, excepto John F. Kennedy (católico) y el actual presidente Barack Obama (congregacionalista, afroamericano)”.

El siguiente cuadro indica la distribución porcentual de la religión cristiana en EE UU:

Cristianos totales 80%

Católicos romanos 26%
Iglesias Protestantes 54%
Otras religiones 4%

El Libro del Apocalipsis

Aunque ya haya sido argumentado el significado de las profecías apocalípticas en la entrada que lleva por título: “Apocalipsis 6, 12, 13, 17 y 18”, creo conveniente matizar algunas cuestiones fundamentales: 1) El reino de la bestia, 2) La gran ramera y 3) La marca de la bestia.

El reino de la bestia

La instauración de la falsa ciencia, en el siglo XVII, enfrenta a las monarquías con las oligarquías sociales que ambicionan el poder imitando el proceder de Lucifer en el Cielo. Se instaura un modelo inspirado en el sistema de la Grecia clásica, pero más perverso: las partitocracias o poder de las marcas políticas. A pesar de que uno de los siete sabios de Grecia: Platón, escribe que el mejor modelo político es la monarquía y que las democracias preceden a las tiranías, son los sectores sociales mejor posicionados los que apoyan un sistema político del que se servirán para conseguir el poder que de otra forma les negaba la institución de la monarquía. Se inicia así la gran estafa a los pueblos. Para mantener el engaño las oligarquías que se mantienen en el poder temporal, esgrimen el concepto de la libertad como bandera simbólica de las "democracias".

¿Qué es la "democracia"? Unos dicen que es el poder en manos de la mayoría social, otros que es la libertad, otros que… Leo en una página web:

“Las actuales democracias occidentales están inspiradas en la antigua democracia ateniense. Sin embargo, es vox populi la idea de que el sistema griego no constituía una verdadera democracia, pues sólo tenían derecho a voz y voto un puñado de ciudadanos (entre 300 y 400), privando de intervención política a los esclavos, los extranjeros y los hijos de extranjeros, los cuales constituían la mayor parte de la población. Todos estamos de acuerdo en que el llamado “Gobierno del Pueblo” no era tal, pues el Pueblo quedaba totalmente excluido.

Ahora bien, también ronda por el Pueblo la idea orgullosa de que nuestros actuales sistemas de Gobierno son muchísimo mejor que el establecido en la Democracia ateniense. Puedo asegurar a los que así piensan que, hoy día, en nuestro país las decisiones las toman esa misma cantidad de ciudadanos (entre 300 y 400), frente a los más de cuarenta millones de españoles que vivimos en él”.

Como bien dice el texto, las democracias son una farsa. Las decisiones fundamentales no las toma la mayoría del pueblo, sino una ridícula minoría elitista. Veamos el siguiente gráfico:


El gráfico representa la comparativa entre la población total y el porcentaje poblacional que representa el partido elegido para gobernar en una legislatura. En el nivel 2, se representa la población con derecho a votar y los menores de edad que no pueden hacerlo. En el nivel 3, se representa el porcentaje de electores que, por término medio, acuden a depositar su voto. Y en el nivel 4, se representa el porcentaje medio de los votos conseguidos por el partido ganador, que suponen, más o menos, el 25% del total de la población. Ahora vuelvo a la pregunta: ¿Poder en manos de la mayoría,… o en manos de una minoría social?

Por otro lado, nos dicen que la democracia supone la libertad. ¿A qué libertad se refieren? Yo se lo digo: de la libertad que disponen los gobernantes para enriquecerse fácil y rápido a cuenta del pueblo que trabaja por un salario limitado a su supervivencia; de la libertad para los medios de comunicación que se benefician manipulando y ocultando la verdad; de la libertad para los lobbys de la industria farmacéutica o militar; de la libertad para que las clínicas se beneficien con el aborto legalizado; de la libertad para imponer leyes y normas en contra de la religión cristiana y sus valores, colocándola al nivel de otras falsas religiones y filosofías; de la libertad que se toman los poderes políticos e ideológicos para adoctrinar mediante la "educación" obligatoria a las nuevas generaciones; etc, etc...

Pero la maldad intrínseca de las partitocracias (Los partidos políticos son empresas dedicadas a gestionar el poder en todas sus formas) consiste en que el pueblo se implique y se haga partícipe de la responsabilidad en las leyes dictadas por el partido gobernante de turno. De esta forma, toda medida, ley perversa o aberrante dictada por el gobierno, recae sobre la cabeza de todos los votantes, que con sus votos llevan en hombros a sus respectivas marcas políticas al poder, ignorando que con su proceder se hacen responsables ante Dios de las perversiones éticas y morales cometidas por sus marcas al frente del gobierno. Efectivamente, como los gobiernos democráticos son elegidos por el “pueblo”, ninguno de los sucesivos gobiernos se hace responsable a posteriori de cuanto hayan podido perjudicar a la nación por una gestión nefasta. De este modo, el perverso sistema político se lava las manos ante los desastres económicos y sociales cometidos durante la legislatura. Ya no es el rey o el dictador la única cabeza responsable ante Dios de crear el caos o el desorden social y moral en un país, ahora, con las democracias, son todos los hombres –“todos los moradores de la Tierra”- los que son señalados por Dios como responsables y culpables.

Como nos indica el Apocalipsis, la bestia es bicéfala: Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Naciones Europeas. Respecto a la primera cabeza, si observamos el mapa de Norteamérica (izquierda) no percibimos nada que nos llame la atención. Sin embargo, si giramos el mapa 180º entonces la cosa cambia (derecha): apreciamos el perfil de una cara siniestra, bestial, que está mirando hacia el lado izquierdo (De hecho, está mirando a Europa). Y en esta cara de perfil podemos apreciar las características de la primera cabeza, mencionadas también por el profeta Daniel: Cara como de pantera (el dominio de la religión protestante), boca como de león (la ciencia y la tecnología), y en Alaska (la pata de la bestia) las garras como de oso (la potencia militar).

Respecto a la segunda cabeza, está representada por Francia que regaló la Estatua de la Libertad (la gran ramera) a EE UU y que también impulsó la Unión de Naciones Europeas. Así vemos como los dos apéndices (cabos) situados en el noroeste se asemejan a los cuernos de un cordero.


La gran ramera

Sobre esta figura apocalíptica, han sido muchas y variadas las interpretaciones expresadas en los últimos siglos. Pero la interpretación más común entre las iglesias de credo protestante, es que se trata de la Iglesia Católica. A tanto llega la ceguera de los que han sido abandonados por el Espíritu Santo. En vez de reunir todas las citas apocalípticas sobre la gran ramera, los hijos de Lutero tomaron la cita apocalíptica que les interesaba para afianzar los motivos del cisma. Esa forma de proceder con los textos sagrados, buscando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio, no me parece nada serio.

Sobre la gran ramera y Babilonia la grande, se dice en el Apocalipsis:

“Vi otro ángel que volaba por medio del cielo y tenía un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la Tierra y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a grandes voces: Temed a Dios y dadle gloria, porque llegó la hora de su juicio, y adorad al que ha hecho el cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.

Reitero la pregunta: ¿Qué es fe? Fe es creer en la palabra de Dios. Y esta palabra dice que Dios es el creador de todo cuanto existe en el cielo y en la Tierra, algo que niega la falsa ciencia. ¿Cree usted en la palabra de Dios, o en la palabra de los hombres?

"Un segundo ángel siguió, diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, que a todas las naciones dio a beber el vino del furor de su fornicación. Un tercer ángel los siguió, diciendo con voz fuerte: Si alguno adora la bestia y su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, este beberá del vino del furor de Dios… y no tendrán reposo día y noche aquellos que adoren a la bestia y a su imagen y los que reciban la marca de su nombre” (Apoc 14: 6,11)

Babilonia la grande es la ciudad de Nueva York, donde reside la gran ramera y que representa al imperio de la bestia. La bestia, ya lo he dicho, es Estados Unidos, junto a su aliada: Europa. La imagen es la Estatua de la Libertad (la gran ramera) que representa a las naciones demócratas. Y la marca que se recibe en la frente y en la mano, es la marca de los partidos políticos. Recibir la marca en la frente es la ideología de una marca, y recibirla en la mano es introducir en la urna la marca de un partido político. Observen que la maldad no está en elegir a una persona, sino a la marca de un partido que decidirá internamente quienes de sus miembros más destacados y poderosos participarán en la gestión de gobierno. Esto significa que los electores anónimos (la mayoría) no afiliados a marca alguna, quedan fuera de los privilegios que se arroga cada marca política.

“Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo y me dijo: Ven, te mostraré el juicio de la gran ramera que está sentada sobre las grandes aguas, con quien han fornicado los reyes de la Tierra, y los moradores de la Tierra se embriagaron con el vino de su fornicación".

La gran ramera está sentada sobre el Océano Atlántico (las grandes aguas). Y los reyes de la Tierra (Europa) han fornicado con ella (han cedido sus soberanías a las democracias). Que los moradores de la Tierra se embriagaron de esa fornicación de los reyes, se manifiesta cuando gana las elecciones la marca a la que pertenecen y han votado. Los moradores de la Tierra celebran la victoria consumiendo bebidas alcohólicas y gran algarabía. Saben que al ganar el poder su marca política, ellos también se beneficiarán del éxito en forma de favores, ayudas y subvenciones.

"Me llevó en espíritu al desierto, y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia, la cual tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y grana, y adornada de oro y piedras preciosas y perlas, y tenía en su mano una copa de oro, llena de abominaciones y de las impurezas de su fornicación. Sobre su frente llevaba escrito un nombre: Misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la Tierra".

La mujer es la gran ramera (la Estatua de la Libertad) que está sentada sobre una bestia bermeja (el territorio de Estados Unidos es típico por el color rojizo de sus desiertos). Las siete cabezas (siete reyes o imperios) son las siete puntas de la corona que adorna su cabeza. Los diez cuernos son diez, de las once puntas de la plataforma sobre la que está apostada. La undécima punta representa al cuerno pequeño que se hace con el poder y que se cita en Daniel 7: 8. La mujer (la gran ramera) viste de forma ostentosa (el ropaje de la Estatua de la Libertad imita a las togas que vestían las clases altas de la Roma clásica). La copa no es otra que la antorcha dorada en su mano derecha.

"Vi a la mujer embriagada con la sangre de los mártires de Jesús, y viéndola me maravillé sobremanera. Me dijo el ángel: ¿De qué te maravillas? Yo te declararé el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, que tiene siete cabezas y diez cuernos. La bestia que has visto era, pero ya no es, y está a punto de subir del abismo y camina a la perdición; y se maravillarán los moradores de la Tierra, cuyo nombre no está escrito en el libro de la vida desde la creación del mundo, viendo la bestia, porque era y no es, y reaparecerá. Aquí está el sentido que encierra la sabiduría. Las siete cabezas son siete montañas sobre las cuales está sentada la mujer, y son siete reyes, de los cuales cinco cayeron, el uno existe y el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga permanecerá poco tiempo. La bestia que era y ya no es, es también un octavo, que es de los siete y camina a la perdición".

¿Quiénes son los mártires de Jesús? Son todos los cristianos que han perecido a lo largo de la historia moderna de las democracias: los reyes decapitados en nombre de la democracia y los miles de clérigos y seglares asesinados por oponerse. Se maravillarán los moradores de la Tierra al comprobar que estaban colaborando con la bestia. Las siete cabezas son siete montañas (siete reyes o imperios). Como vemos, las montañas no tienen un significado literal, tal y como lo interpretan las iglesias protestantes. Cinco de esos siete imperios ya habían pasado; el sexto era el imperio romano y el séptimo llegaría en el año 800 d.C.: el Sacro Imperio Romano Germánico, con el que se inicia la Europa de las naciones. Se pondría fin en el año 1806 d.C. La bestia es el imperio octavo, pero observen que se inicia mientra permanecía el séptimo. Por eso se dice que es un octavo que es de los siete (el séptimo y el octavo se acoplan en el tiempo)



"Los diez cuernos que ves son diez reyes, los cuales no han recibido aun la realeza, pero con la bestia recibirán la autoridad de reyes por una hora. Estos tienen el solo pensamiento de prestar a la bestia su poder y autoridad. Pelearán con el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es Señor de los señores y Rey de reyes, y también los que están con Él, llamados, y escogidos, y fieles. Me dijo: Las aguas que ves, sobre las cuales está sentada la ramera, son los pueblos, las muchedumbres, las naciones y las lenguas. Los diez cuernos que ves, igual que la bestia, aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán al fuego. Porque Dios puso en su corazón ejecutar su designio, un solo designio, y dar a la bestia la soberanía sobre ella hasta que se cumplan las palabras de Dios. La mujer que has visto es aquella ciudad grande que tiene la soberanía sobre todos los reyes de la Tierra”. (Apoc 17: 1,18)

Los diez reyes son las diez monarquías europeas que siguen vigentes desde que se establecieron durante el séptimo imperio. La hora de autoridad que los reyes reciben de la bestia es el tiempo que esta les concede para ceder sus soberanías a la democracia, prestando (alquilando) su poder y autoridad a los partidos políticos. Las democracias pelearán con el Cordero (Jesucristo) en la forma de persecución al cristianismo y atentando contra los valores cristianos. Las aguas (el Océano) representa a las naciones de la Tierra. Pero, atención, nos dice el texto que los diez reyes europeos y Estados Unidos renegarán de la gran ramera (las democracias) y con ella caerá Nueva York, en el tiempo determinado.

"Después de estas cosas vi otro ángel que bajaba del cielo con gran poder, a cuya claridad quedó la Tierra iluminada. Gritó con poderosa voz, diciendo: Cayó, cayó la gran babilonia, y quedó convertida en morada de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y abominable; porque del vino de la cólera de su fornicación bebieron todas las naciones, y con ella fornicaron los reyes de la Tierra, y los comerciantes de toda la Tierra con el poder de su lujo se enriquecieron".

La gran Babilonia (La gran ramera o Nueva York) quedará vacía y asolada.

"Oí otra voz del cielo que decía: Sal de ella, pueblo mío, para que no os contaminéis con sus pecados y para que no os alcance parte de sus plagas; porque sus pecados se amontonaron hasta llegar al cielo, y Dios se acordó de sus iniquidades. Dadle según lo que ella dio, y dadle el doble de sus obras; en la copa en que ella mezcló mezcladle el doble; cuanto se envaneció y entregó al lujo, dadle otro tanto de tormento y duelo. Ya que dijo en su corazón: Como reina estoy sentada, yo no soy viuda ni veré duelo jamás; por eso vendrán un día sus plagas, la mortandad, el duelo y el hambre, y será consumida por el fuego, pues poderoso es el Señor Dios, que la ha juzgado".

Se verterán plagas sobre Nueva York (la gran ramera) por envanecerse y entregarse al lujo, diciendo que se sienta como una reina (en realidad, los partidos en el poder intentan imitar la realeza y el proceder de los reyes) y que no es viuda (Viudas quedaban las esposas de los reyes decapitados. Al ser una ramera que paga a los reyes, no corre el riesgo de quedarse viuda)

"Llorarán, y por ella se herirán los reyes de la Tierra que con ella fornicaban y se entregaban al lujo cuando vean el humo de su incendio, y se detendrán a lo lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora ha venido su juicio!"

Los reyes de la Tierra (Europa) quedarán abatidos por la destrucción de la ciudad donde se alojaba la gran ramera. Y si la bestia concedía a los reyes una hora para que cedieran sus soberanías, será en una hora como se pondrá fin a Babilonia (Nueva York).

"Llorarán y se lamentarán los mercaderes de la Tierra por ella, porque no hay quien compre sus mercaderías; las mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino, de púrpura, de seda, de grana; toda madera olorosa, todo objeto de marfil, y todo objeto de madera preciosa, de bronce, de hierro, de mármol, cinamomo y aromas, mirra e incienso, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos y coches, esclavos y almas de hombres. Los frutos sabrosos a tu apetito te han faltado y todas las cosas más exquisitas y delicadas perecieron para ti y ya no serán halladas jamás. Los mercaderes de estas cosas, que se enriquecían con ella, se detienen a lo lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentándose; diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, que se vestía de lino, púrpura y grana y se adornaba de oro, piedras preciosas y perlas, porque en una hora quedó devastada tanta riqueza!"

Hasta los mercaderes de la Tierra, que hacían grandes negocios en Nueva York, llorarán y se lamentarán de tan grande pérdida.

"Todo piloto y navegante, los marineros y cuantos bregan en el mar se detuvieron a lo lejos, y clamaron al contemplar el humo de su incendio y dijeron: ¿Quién había semejante a la ciudad grande? Y arrojaron ceniza sobre sus cabezas y gritaron llorando y lamentándose, y diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, en la cual se enriquecieron todos cuantos tenían navíos en el mar, a causa de su suntuosidad, porque en una hora quedó devastada!"

Atención a este texto. Se dice que los pilotos y navegantes, los marineros y los que trabajan en el mar se detuvieron a lo lejos para contemplar el humo de su incendio. Es claro que la ciudad que sufre el Juicio de Dios, es una ciudad situada en un puerto marítimo como lo está Nueva York. Por tanto, dicha ciudad no puede ser Roma como así lo interpretan muchas iglesias y sectas protestantes.

Regocíjate por ello, ¡Oh cielo!, y los santos y los apóstoles y los profetas, porque Dios ha juzgado nuestra causa contra ella.

"Un ángel poderoso levantó una piedra como una rueda grande de molino y la arrojó al mar, diciendo: Con tal ímpetu será arrojada Babilonia, la gran ciudad, y no será hallada. Nunca más se oirá en ella la voz de los citaristas, de los músicos, de los flautistas y de los competeros, ni artesano de ningún arte será hallado jamás en ti, y la voz de la muela no se oirá ya más en ti, la luz de la lámpara no lucirá más en ti, ni se oirá más la voz del esposo y de la esposa, porque tus comerciantes eran magnates de la Tierra, porque con tus maleficios se han extraviado todas las naciones y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados sobre la Tierra (Apoc 18: 1,24)

Después de esto oí una fuerte voz, como de una muchedumbre numerosa en el cielo, que decía: Aleluya, salud, gloria, honor y poder a nuestro Dios, porque verdaderos y justos son sus juicios, pues ha juzgado a la gran ramera, que corrompía la Tierra con su fornicación, y en ella ha vengado la sangre de sus siervos. Y por segunda vez dijeron: ¡Aleluya! El humo de la ciudad sube por los siglos de los siglos…” (Apoc 19: 1,3)

La marca de la bestia

El 666

Si la bestia es Estados Unidos y la Europa de las Naciones, el conocido número 666 debe estar relacionado con alguna particularidad de estos reinos. ¿Dónde se encuentra esa cifra? Creo disponer de las pistas que conducen a la resolución del misterio que se ha mantenido durante dos milenios: el significado del número de la bestia.

La respuesta que puedo aportar a este misterio se encuentra en algo que resulta idolatrado en todos los pueblos y naciones: la Libertad, que es el símbolo representativo de las democracias internacionales. Por eso el número de la bestia es la suma correspondiente a la traducción griega de los términos: IMAGEN y DEMOCRACIA. Veamos:

IMAGEN = Іμάγήυ
DEMOCRACIA = Δήμοκράτίά

Cuyos valores numéricos son:

І = 10          Δ = 4
μ = 40         ή = 8
ά = 1           μ = 40
γ = 3           ο = 70
ή = 8           κ = 20
υ = 50         ρ = 100
ά = 1           τ = 300
ί = 10           ά = 1
-----------       ----------
112        +        554    =    666

Pero todavía hay más. El término LIBERTAD encierra otro misterio. Su valor numérico traducida al griego, suman 555. Obviamente no es la cifra 666…¿o sí? Se da la casualidad que el número 5, es una grafía casi idéntica a la que corresponde al número 6 griego. Veamos la siguiente tabla copiada de una página web:


Parece como si el Ángel quisiera asociar o ligar el antiguo imperio romano con el imperio de la bestia, mediante la significación de los números y los caracteres griegos. Por tanto, el valor numérico: 555 puede interpretarse como 666.

Pero no acaban aquí las curiosidades. La Estatua de la Libertad fue un regalo de Francia a los EE UU. Observe que separando las dos primeras letras de Francia y EE UU, se forma la palabra FREE que en el idioma inglés, significa LIBRE.

Las democracias se simbolizan con la imagen de la libertad. Pero ¿libertad de quién y respecto a qué? La libertad humana es una condición asociada con la permanencia en prisión. Y uno queda libre cuando sale de la prisión, una vez cumplida la condena. Sin embargo, la libertad simbolizada como imagen de las democracias, no hace referencia al hombre, sino a su líder: Satanás. “El quinto ángel sonó la trompeta, y ví una estrella que caía del cielo sobre la Tierra y le fue dada la llave del pozo del abismo (de la prisión), y abrió el pozo del abismo y subió del pozo humo, como el humo de un gran horno, y se obscureció el sol (el reino de la bestia oculta y se opone a la verdad) y el aire a causa del humo del pozo” (Apoc. 9, 1-2) “Cuando hubieren acabado su testimonio, la bestia, que sube del abismo (de la prisión), les hará la guerra, y los vencerá y les quitará la vida” (Apoc. 11, 7) “Ví un ángel que descendía del cielo, trayendo la llave del abismo y una gran cadena en su mano (la llave de la prisión). Tomó al dragón, la serpiente antigua que es el Diablo, Satanás y le encadenó por mil años. Le arrojó al abismo y cerró, y encima de él puso un sello para que no extraviase más a las naciones” (Apoc. 20, 1-3)

Los cristianos del mundo han sido confundidos plenamente. Satanás, con su astucia y su conocimiento profundo y amplio del Hombre, ha buscado el consenso internacional de la humanidad, en torno al sistema político que intentó imponer en el Reino de Dios y que, al no conseguirlo, lo ha trasladado a las naciones de la Tierra. Y para imponer su modelo político irracional –bestial-, ha utilizado un símbolo difícil de rechazar por la humanidad: la Libertad. Pero la Libertad del “programa” satánico, no significa otra cosa que la rebelión contra las Leyes y Preceptos de Dios. Eso es, en realidad, lo que representa la Estatua o Imagen de la Libertad: la rebelión contra las leyes de Dios. Observen que dicha imagen “idolatrada” por la humanidad, está colocada en “la playa del mar” y mirando hacia el mar grande: el abismo o la prisión donde permaneció encerrado Satanás durante mil años.

Y ahora podemos responder a la pregunta planteada al principio de esta entrada: ¿Cómo van a ser los gobiernos democráticos peores que las dictaduras donde se reprimen libertades individuales y se persigue y se encarcela de forma indiscriminada? Una vez más el hombre se deja llevar por las apariencias sensibles. El “juego” de Satanás consiste en facilitar el poder a dictadores inmorales y corruptos –en las democracias también existen, pero quedan justificados dentro del sistema- para que la humanidad compare este tipo de gobiernos con las democracias. El engaño diabólico es perfecto y todas las naciones caen en la trampa solicitando se imponga la “democracia”. Y cada vez que una nación se suma al sistema diabólico, el poder de Satanás sobre las conciencias se acrecienta. La humanidad, confundida por tantas y tantas falsedades trascendentales, se ha quedado completamente ciega y bloqueada.

¿Qué significa: “Diósele (a la bestia) asimismo una boca que profiere palabras llenas de arrogancia y de blasfemia…”? El sistema democrático es intrínsecamente ateo. Por eso me sorprende que la bestia sea la nación más “religiosa” de la Tierra. Pero religiosa, ¿en qué sentido? ¿En que los reverendos y pastores busquen la riqueza personal; en alentar y apoyar a los sucesivos partidos en el poder a invadir otros países causando miles de muertes; en negar la validez de los sacramentos; en abrir las puertas de sus iglesias a musulmanes para que practiquen en ellas su religión; en buscar la confrontación entre las propias iglesias protestantes,…? Porque si se trata de ser religiosos, también lo son pueblos paganos que adoran y rezan a espíritus y practican ritos satánicos. No veo ni escucho a reverendos y pastores de Estados Unidos criticar al negocio de la industria militar, o a las carencias en la sanidad pública respecto a los más pobres y desamparados, o de oponerse a la ciencia falsa que niega la Creación Universal de Dios…

Recuerden lo que dijo un gobernante “demócrata”, no desdicho por ningún otro: “La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Esta afirmación, por sí misma, es una blasfemia contra la creación y autoria universal de Dios. Y este es el pensamiento arrogante y blasfemo que subyace en todos los gobernantes demócratas: hablan como corderos para dar una imagen de personas dignas de confianza, cuando en realidad están ganando nuevos acólitos al sistema político de Satanás, atentando, de forma sibilina, contra Dios.

La Estatua, o Imagen de la Libertad, es un símbolo en honor de Satanás liberado de su prisión, no del hombre.

Ahora estamos en disposición de comprender las palabras del Ángel cuando dijo:

1) “Se apostó sobre la playa del mar”. La Estatua de la Libertad, o la Imagen simbólica de las democracias, fue colocada, asentada, en un lugar de la costa.

2) “Toda la tierra seguía admirada a la bestia” (¿Hay alguien que no admire a la “libertad” de las democracias?)

3) “…Diciendo a los moradores de la Tierra que hiciesen una imagen en honor de la bestia…(la Estatua de la Libertad) e hiciese morir a cuantos no se postrasen ante la imagen de la bestia…(los pueblos que entren en contiendas con los pueblos y naciones de la bestia: las democracias, están destinados a perder sus vidas) y que nadie pudiese comprar o vender sino el que tuviera la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre" (las naciones que no son “demócratas” son obligadas por la bestia a pasar hambre y miseria)

4) El imperio de la bestia: EE UU, alcanza a un gran número de naciones. Es el mayor imperio que haya existido nunca.

lunes, 13 de febrero de 2012

Exégesis de profecías bíblicas (III)

Exégesis de profecías bíblicas (III)

Profecías en los Santos Evangelios sobre los últimos tiempos

“No todo el que dice: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “¡Señor, Señor!, ¿no profetizamos en tu nombre, y en nombre tuyo arrojamos los demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Yo, entonces, les diré: “Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de iniquidad” (Mateo 7: 21,23)

La expresión “me dirán en aquel día”, hace referencia al Juicio en el final de los tiempos. Entonces, muchos espíritus intentarán justificar su fe ante Jesucristo diciendo que, durante su vida mortal, han hecho prodigios en su nombre. Sin embargo, Cristo les rechaza calificándolos de “obradores de iniquidad”. ¿Por qué son calificados de esa forma muchos que dicen haber realizado milagros en su nombre? En primer lugar, todos los cristianos reconocemos a Jesucristo como Señor y Salvador. Sin embargo el tratamiento de Señor, expresado de forma repetitiva, es algo que singulariza a las iglesias protestantes. ¿Se estará refiriendo Jesucristo a estos “cristianos” de la modernidad?

Otra cuestión propia de muchas iglesias protestantes, es realizar espectáculos masivos donde se producen “milagros”. Todos hemos visto alguna vez en televisión esos eventos donde los “reverendos” o pastores de iglesias protestantes levantan sus voces y gesticulan exageradamente para “sanar” a una persona “enferma” o “poseída”. Sobra decir que tales “milagros” ante la vista del público asistente y de las cámaras de televisión, son una farsa destinada a hacerse publicidad y a ganar adeptos. La maldad de estos pastores protestantes no está solo en engañar públicamente a las gentes ignorantes e inocentes, la verdadera maldad es utilizar el nombre de Jesucristo para conseguir, mediante el engaño, aumentar el número de adeptos a sus respectivas iglesias. La finalidad es clara: a más publicidad mayores adeptos y ganancias en forma de obsequios y “diezmos”.

Es natural que los cristianos que hacen de la farsa milagrera un negocio, sean despreciados por Jesucristo. Si los milagros fuesen verdaderos y realizados en el nombre de Jesucristo, entonces Jesucristo estaría de su parte (Marcos 9: 38,40). Los que tienen el don o el poder de realizar milagros verdaderos, deben hacerlo gratis y de forma discreta.

Está escrito: “Jesús, llamando a sus doce discípulos, des dio poder sobre los espíritus para arrojarlos y para curar toda enfermedad y toda dolencia.

(…)

A estos doce los envió Jesús, haciéndoles las siguientes recomendaciones: … Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, arrojad a los demonios; gratis lo recibís, dadlo gratis. No os procuréis oro, ni plata, ni cobre para vuestros cintos, ni alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero es acreedor a su sustento”.

La Iglesia Católica dispone de sacerdotes exorcistas que han arrojado, en contadas ocasiones, espíritus malignos, pero no hacen de ello un espectáculo público. Las ceremonias de exorcismo sobre las personas poseídas, se realizan en la más estricta intimidad y sin ánimo de lucro o de ganar adeptos. Y ahora, dígame, según los textos evangélicos, ¿a qué “cristianos” cree usted que se dirigen las palabras de Jesucristo? Pero todavía hay más. El calificativo de “obradores de iniquidad” nos lleva a relacionar estas palabras con la iniquidad que se implantará en el reino de la bestia, en el final de los tiempos. Estos falsos cristianos deberían pensar qué han hecho o están haciendo mal para que el mismo Jesucristo los califique de esa forma.

Veamos ahora la versión del evangelista Lucas sobre el mismo tema: “Le dijo uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? El le dijo: Esforzaos a entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos serán los que busquen entrar y no podrán; una vez que el amo de casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: Señor, ábrenos. El os responderá: No sé de donde sois. Entonces comenzaréis a decir: Hemos comido y bebido contigo y has enseñado en nuestras plazas. El dirá: Os repito que no sé de donde sois. Apartaos de mí todos, obradores de iniquidad” (Lucas 13: 23,27)

Por el interés en mostrarse amigos de Jesucristo, el texto hace una referencia implícita a la religión cristiana. Por eso dice el texto que llamarán a la puerta justificándose en que conocen al Señor porque han comido y bebido con Él (el pan y el vino de la Eucaristía) y en que Él ha enseñado en sus plazas (la lectura de los Evangelios en las numerosas iglesias protestantes). Pero Jesucristo les dirá que no les conoce (no sé de donde sois) y que se aparten por ser obradores de iniquidad. ¿Por qué les dice Jesucristo que no sabe de donde son? Una posible respuesta está, precisamente, en la disgregación o división de la doctrina cristiana en multitud de iglesias protestantes. ¿Cuál de todas ellas es la verdadera?

Y no solo es la diversidad de iglesias protestantes lo que es criticado y censurado por Jesucristo. Las sectas protestantes no se conforman con atacar a la Iglesia Católica, sino que luchan ásperamente entre sí. Los Discípulos dicen que todas las sectas, menos la suya, son antibíblicas.

La Iglesia de Dios con sede en Anderson lnd. afirma que todas las sectas menos la suya forman la Iglesia apóstata del Apocalipsis y son todas hijas de la Gran Babilonia (la Iglesia Católica); los Mormones y Cristadelfos, que todos, menos ellos, son gentiles y paganos. Los Mormones y los Cientistas no son considerados por muchas sectas como Cristianos, porque además de la Biblia, admiten otros libros sagrados. Los Adventistas del 7.° Día por su observancia del Sábado en lugar del Domingo, los Pentecostales por su doctrina de las "Lenguas" son combatidos vivamente por las otras sectas, etc.

Ni faltan tampoco libros protestantes que llegan a hacer mofa de alguna secta. El poema heroico-cómico Hudibras, de Samuel Butler, fué escrito contra los Puritanos: el Quijote Espiritual, de R. Graves, contra los Metodistas; los fogosos escritos del pseudónimo Mar-Prelate, contra los Anglicanos; los Calvino-Turcica secreta eorumdemque Apocalypsis, de Teonesto Cogamandolo, contra los Calvinistas, etc.

Algunas iglesias niegan la fecundación espiritual de María por el Espíritu Santo y denuncian la Trinidad como falsa doctrina; se admiten a mujeres y homosexuales para ejercer de pastores; Jesucristo no es Dios (Antitrinitarios); se ceden iglesias al colectivo musulmán para que realicen sus prácticas religiosas; solo existen dos sacramentos: el Bautismo y la Cena del Señor; el Bautismo no es necesario (Cuáqueros y el Ejército de Salvación); el hombre se justifica por la fe sola (no hace falta practicar las enseñanzas evangélicas y apostólicas sobre la caridad y la justicia con el prójimo); el pecado es tan solo una ilusión (Ciencia cristiana); el arrepentimiento no es dolor por los pecados cometidos (Morisonianos); la interpretación de la Biblia es libre y depende de cada cual; la Iglesia Católica es la Iglesia de Babilonia; el infierno no existe (Testigos de Jehová); etc., etc.

El hombre en su ceguera ignora que la doctrina de Cristo no es para ser servida a la carta, troceada o parcelada: Una iglesia dice: “Yo quiero verduras”, y otra: “Yo tomaré solo pescado”, y una tercera: “Yo un poco de carne y muchas legumbres”, y otra: “No me apetece la carne, comeré fruta”... En este revuelto de doctrinas que forman las iglesias protestantes, todas no pueden resultar gratas a Jesucristo. Y esto es tan cierto como que los mismos protestantes analizan cada una de las iglesias de su localidad o región para hacerse miembro de la que considerarán más fiable y ajustada a los Evangelios. La elección de una iglesia protestante, entre una variada oferta, pone de manifiesto la dispersión de la fe que dicen profesar. Si solo es cuestión de fe, ¿por qué eligen una iglesia rechazando al resto? ¿Por qué compiten y se critican entre ellas? Si esto hacen los hombres que incurren en apreciaciones erróneas, con cuanta más razón lo hará Jesucristo. Por tanto, no se extrañen las iglesias protestantes de que Jesucristo exprese que no sabe de donde son (qué doctrina siguen o adoran) los que llaman a la puerta.

Veamos una pequeña lista con denominaciones de iglesias protestantes:

Anglicanas
Luteranas
Calvinistas
Bautistas
Anabaptistas
Pentecostales
Presbiterianas
Metodistas
Etc., etc.

La fe verdadera debe ser unificadora. Y aunque dentro de la Iglesia Católica se originen criterios diferentes sobre aspectos doctrinales, todos se expresan dentro de la iglesia fundada sobre la piedra de Pedro, y no originando el cisma o la separación. Yo mismo puedo discrepar –y de hecho discrepo- de algunas cuestiones que plantea la Iglesia Católica a la que pertenezco, pero no por eso voy a abandonarla. Y es que abandonar o salirse de la Iglesia Católica, por muchos o pocos defectos que tenga, supone alejarse del Espíritu Santo que la guía, la protege y la ampara.

El grave error cometido por Lutero fue considerar a la Iglesia Católica como el conjunto limitado formado por el papado, prelados, sacerdotes y órdenes religiosas, objetivos de sus denuncias y críticas. Pero la Iglesia Católica no es exclusiva de los que reciben el sacramento sacerdotal, la Iglesia Católica son todos los bautizados en su seno por un ministro sacerdotal. Ministerio que se viene transmitiendo de generación en generación desde los orígenes del cristianismo. Por consiguiente, que un Papa cometa errores o no actúe conforme a la doctrina evangélica, no significa que la “otra” Iglesia Católica de los Laicos comparta o sea cómplice de esos errores. Por eso, el error de Lutero fue desprenderse o separarse de la Iglesia Católica al considerar que estaba formada, en exclusiva, por el conjunto del clero. Es como si en una familia numerosa de 1000 miembros, uno de los parientes denuncia al cabeza de familia por estar obrando mal. Ahora bien, ¿qué el cabeza de familia (el papado) y cinco o diez de sus allegados más próximos (prelados y órdenes religiosas) estén obrando mal, significa que el resto de los parientes (990 laicos) son cómplices y, por tanto, también culpables de los errores cometidos por diez de sus miembros?

La Iglesia Católica acoge en su seno a “santos” y pecadores (todos los seres humanos somos pecadores). Esa es, precisamente, la grandeza de Jesucristo: llamar a los pecadores para que crean en Él y en su palabra para que puedan ser salvos. Y pecadores somos todos, laicos y clero. Por consiguiente, separarse de la Iglesia Católica, es como separar una rama de un árbol protegido de huracanes, heladas, sequías, etc. La rama desgajada de este árbol se plantará en otro terreno y hasta crecerá, pero ni dará frutos sanos (fe verdadera), ni estará inspirada por el Espíritu Santo, ni estará protegida contra las eventualidades climatológicas.

Quizá algunos se pregunten por qué en los textos proféticos que hacen referencia a la historia del cristianismo o al final de los tiempos no se habla de otras filosofías y religiones, y sus consecuencias en las naciones, como, por ejemplo, la religión musulmana. Pues, por el mismo motivo que el tema central o nuclear en el Antiguo Testamento es la religión hebrea basada en el único Dios verdadero. Jesucristo sabe perfectamente que en el transcurso de la historia de la cristiandad van a surgir nuevas filosofías seudo religiosas y otra falsa religión que tendrá muchos adeptos, pero su venida al mundo no es para hablar de esas filosofías engañosas o de otras cuestiones mundanas, sino para transmitir su mensaje y doctrina y traer, así, la salvación a toda la humanidad que crea en Él y en su palabra. Y con la expresión de Jesucristo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” deja claro que todas las demás filosofías existentes en el final de los tiempos, solo persiguen confundir a los hombres y alejarlos del verdadero Señor y Salvador.

Dicen los protestantes que con solo creer en Jesucristo, ya estamos salvados. Hay que preguntarse que entienden las iglesias protestantes por “creer”. Los calvinistas dicen creer en Jesucristo mientras consienten la acumulación de riqueza exagerada. ¿Acaso los seguidores de Juan Calvino no han leído las múltiples sentencias bíblicas sobre el dinero, los ricos y los poderosos? ¿Cómo justifican, entonces, el afán desmedido por el dinero y el poder? La creencia o fe en Jesucristo no consiste solamente en aceptar su existencia histórica, ni en creer que fuera Hijo de Dios, ni en que su muerte y su resurrección fue el sacrificio para el perdón de los pecados. La fe consiste en todo eso…y mucho más. Consiste también en creer plenamente en su palabra divina y verdadera. “¡Ah! –dirá alguien- Yo también creo en su palabra”. ¿Está seguro de ello? Si de verdad cree en su palabra, ¿por qué cree usted en teorías científicas que niegan la existencia de Dios y su participación directa y exclusiva en la creación del Universo y del Hombre? ¿Por qué permite que sus hijos sean formados en falsas doctrinas científicas en la escuela, en el instituto o en la universidad? ¿Por qué no protesta desde su iglesia contra el adoctrinamiento del hombre moderno por parte de la ciencia, de la política o de la economía?... Expresar o afirmar algo es fácil, lo difícil es ser consciente de lo que se está diciendo.

“Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores.

Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán, y se levantarán muchos falsos profetas que entregarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, será salvo. Será predicado este Evangelio del Reino en todo el mundo, como testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin.

(…)

Porque habrá entonces una tan gran tribulación cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas por amor de los elegidos se acortarán los días aquellos. Entonces, si alguno dijere: Aquí está el Mesías, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen pues: Aquí está, en el desierto, no salgáis; aquí está, en un escondite, no lo creáis, porque como el relámpago que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde está el cadáver, allí se reúnen los buitres.

Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el Sol, y la Luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y los poderes del cielo se conmoverán. Entonces aparecerá el estandarte del Hijo del hombre en el cielo, y se lamentarán todas las tribus de la Tierra, y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con resonante trompeta y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24: 7,31)

Se levantará nación contra nación. No hace falta mucha imaginación ni razonamiento para comprender que Jesucristo no está hablando solo de conflictos bélicos tradicionales entre dos naciones, sino también, y sobre todo, de las guerras mundiales que acontecerían en el siglo XX. Respecto al hambre y los terremotos, la humanidad lo lleva sufriendo hace décadas, pero es hoy, en el siglo XXI, cuando esas palabras de Jesucristo cobran total actualidad y relevancia. Por mucho que insistan los ricos y poderosos en que los países occidentales viven en el “estado del bienestar”, son muchos, millones de seres humanos que viven en la pobreza. La persecución que se está produciendo hoy en algunas naciones, es un preludio de lo que ha de venir. Los ricos y poderosos, dados al lujo y al capricho, y dueños de los medios de comunicación, se niegan a escuchar palabras de verdad. Para ellos no existe más verdad que el dinero y el poder. Y en medio de este desorden y caos en las ideas y en el razonamiento de los hombres, surgen falsos profetas en todos los sectores sociales. Los hay en la ciencia, en la política, en la prensa, en la economía, en la religión, etc. Pero después, en seguida, de esta tribulación internacional, nos dice el texto lo que ya fue anunciado por los profetas y es anunciado en el Libro del Apocalipsis: el Sol se oscurecerá (Si a usted le parece increíble que suceda tal fenómeno a nivel internacional, sepa que ya ocurrió sobre el territorio de Estados Unidos, en 1780). Como consecuencia de este oscurecimiento, que tendrá alcance internacional, la Luna y las estrellas dejarán de brillar, y estas últimas disminuirán sus distancias a la Tierra (Ver Lucas 21: 25,27). Y después de este acontecimiento cosmológico, se producirá la señal (el estandarte) en el cielo que anunciará la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo sobre las nubes del cielo con poder y majestad. Dice el texto que entonces, con la señal precursora, se lamentarán todas las tribus de la Tierra. Claro, entonces comprenderán todas las tribus (naciones paganas) que han despreciado durante décadas y siglos al Hijo de Dios, Señor y Salvador Jesucristo.

¿Cuándo sucederá tal trascendental acontecimiento? “De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio, comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos. Así será la venida del Hijo del hombre”. (Mateo 24: 36,39) Para los cristianos, este texto nos revela la autenticidad del diluvio universal, en contra de lo que afirman muchos científicos negando aquel suceso trascendental. Y nos revela que fue auténtico porque el mismo Jesucristo –que como divinidad no puede engañarse ni engañarnos- habla de él. Por tanto, los cristianos cientificistas deberían hacer examen de conciencia y declinarse hacia la fe en la palabra de Dios, o hacia la fe en la palabra engañosa de los hombres. Este es otro ejemplo de lo que debe significar creer en Jesucristo y en su palabra.

Otro aspecto falso que se aplica a Jesucristo, es el referente a la cultura que recibió en Egipto. Muchos “intelectuales” argumentan que la doctrina evangélica de Jesucristo fue aprendida durante el tiempo que, junto a José y María, permaneció en tierras de Egipto. Estas tonterías e inexactitudes bíblicas que se oyen por doquier en los medios de comunicación (o de manipulación) por parte de quienes viven en la opulencia y alejados de la verdad, merecen una respuesta. En Egipto permanecieron Jesús, José y María hasta que murió Herodes el Grande. Regresaron entonces y se instalaron en Nazaret, donde José se puso a trabajar de carpintero. Como hacían todos los años, cuando Jesús contaba con 12 años de edad, la familia subió a Jerusalén para cumplir con la Pascua. Y fue con esa edad cuando Jesús se quedó escuchando y preguntando a los doctores en las proximidades del Templo, mientras José y María regresaban a Nazaret. El texto evangélico nos dice que cuando José y María volvieron a Jerusalén en busca de Jesús, lo encontraron hablando en medio de los doctores. Y dice el texto que los doctores quedaron estupefactos de su inteligencia y sabiduría.

Pues bien, en primer lugar, considerando que Jesucristo nació, según los historiadores, entre el 6 y el 4 a.C., y Herodes el Grande murió en el 4 a.C., debemos considerar que Jesús no tendría más de 3 ó 4 años cuando José y María abandonaron las tierras de Egipto y se instalaron en Nazaret. Por tanto, expresar que Jesucristo se empapó de la cultura egipcia, como si hubiera permanecido en Egipto hasta una edad avanzada, es ignorar los hechos y fechas históricas. Por otro lado, la inteligencia no se adquiere en una facultad o academia, es una facultad o don que se nos concede o con la que se nace. En segundo lugar la sabiduría es, también, otro don que se recibe del Espíritu Santo (Lucas 21: 14,15). Por tanto, no debe extrañarnos que, siendo Jesús el Hijo de Dios, su sabiduría fuese extraordinaria y excepcional.

Comentarios sobre los falsos cristianos de la modernidad

Algunas iglesias protestantes, de las numerosas existentes, y también muchos católicos, predican que los seres humanos son tan solo carne y sangre. Niegan la existencia del espíritu divino que anida y da vida a cada ser humano. Creen, sin dudarlo, en las doctrinas y postulados de una ciencia falsa y materialista. Este pensamiento resulta inaudito en personas que pretenden ser cristianas y conocer los textos sagrados. Las Sagradas Escrituras están llenas de referencias al espíritu divino que da y sustenta la vida de nuestros organismos corporales conformados de carne y de sangre. Es la ceguera propia de aquellos “cristianos” a los que se les ha retirado el conocimiento. Ignoran estos “cristianos” que sin la existencia del espíritu divino en cada ser humano seríamos semejantes a las bestias, libres de responsabilidad alguna ante las leyes y ante nuestros propios actos. Todo el texto sagrado de la Biblia nos recuerda, una y otra vez, que lo vital, lo importante, no es la carne ni la sangre, sino el espíritu de cada persona.

Algunas iglesias se obstinan en degradar la esencia divina que otorga la vida al organismo físico a un simple concepto de la expresión humana. No han entendido nada, o muy poco, de la Sagrada Escritura. No hay Libro de la Biblia donde no se incida en que el espíritu del hombre es eterno. Luego, si es eterno no puede ser un concepto temporal y perecedero como lo es el organismo físico, sino que continúa activo (eterno) una vez fallecido el cuerpo. Un símil cotidiano puede servir para comprender lo que sucede: El espíritu es al hombre, lo que la batería eléctrica es al automóvil. Del mismo modo que el corazón es al hombre, lo que el motor es al automóvil. Sin el “espíritu” de la batería eléctrica que de vida al motor, el automóvil está muerto o inservible. Pero este ejemplo se queda corto para explicar de forma sencilla lo que es y supone el espíritu. El espíritu no es algo que solo sirva de fuerza para “arrancar” el corazón y poner en funcionamiento el organismo físico del hombre, es también la potencia exclusiva de cada persona donde se graba y permanece la memoria y los recuerdos de cada pensamiento, palabra o acción realizadas desde que nacemos hasta que fallecemos. Y es cada espíritu personal y exclusivo el que se presenta ante el Juez Supremo una vez fallecido el cuerpo. Es, también, a través del espíritu que sustenta la vida en cada ser humano, como recibimos los dones que concede el Espíritu Santo. Es por eso que, en un instante, sin necesidad de que nadie les enseñara, los apóstoles comenzaron a hablar en lenguas, profetizar y hacer todo tipo de milagros. Por eso me sorprende la ceguera instalada en muchos que se califican a sí mismos de cristianos, sin entender nada de lo trascendente.

¿No han leído en la Sagrada Biblia numerosos textos sobre la dualidad cuerpo y espíritu del hombre? ¿No dicen las Escrituras que el hombre fue creado a imagen de Dios? Y si es así, ¿Dios es carne y sangre, o es Espíritu? ¿Qué creen que significa, como uno de tantos ejemplos, las palabras de Jesucristo al apóstol Pedro cuando este le confesó: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” Jesucristo le respondió: “Bienaventurado tú, Simón Bar Jona, porque no es la carne ni la sangre quien esto te ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos”? (Mateo 16: 16,17). El conocimiento de Simón sobre la autenticidad de Jesucristo como el Mesías anunciado, no le fue revelado por un proceso neurológico o cerebral (la carne y la sangre), sino a través del espíritu divino que poseemos todos los seres humanos. Espíritu a través del cual hablaba Dios a los profetas. Espíritu con el que Dios inspira a los hombres. Espíritu del que se aprovechan los espíritus satánicos para “contactar” con los espíritus de los hombres para tentarles, confundirlos o poseerlos (Mateo 12: 43,45). Espíritu de cada apóstol a través de los cuales recibieron los dones del Espíritu Santo, en Pentecostés. Espíritu, en fin, que es reclamado por Dios en el instante de nuestra muerte física. Si el hombre fuese tan solo carne y sangre que con la muerte desaparece, ¿cómo vamos a ser juzgados si la memoria de todas las acciones que hemos cometido en vida se volatizan al corromperse el cuerpo?

El siguiente texto del Evangelio de San Marcos, no deja lugar a dudas sobre la exclusividad de cada espíritu humano: “Le dijo el ángel: “No temas Zacarías, porque tu plegaria ha sido escuchada, e Isabel, tu mujer, te dará a luz un niño, al que pondrás por nombre Juan. Será para ti gozo y regocijo, y todos se alegrarán en su nacimiento, porque será grande en la presencia del Señor. No beberá vino ni licores y desde el seno de su madre será lleno del Espíritu Santo; y a muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor su Dios, y caminará delante del Señor en el espíritu y poder de Elías para reducir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, a fin de preparar al Señor un pueblo bien dispuesto” (Marcos 1: 13,17)

¿Qué significa la expresión: “caminará delante del Señor en el espíritu y poder de Elías”? Pues, ni más ni menos, que el espíritu que posee Juan el Bautista, es el mismo espíritu que poseía el profeta Elías cuando fue arrebatado al cielo, en vida, por los ángeles. El espíritu de Elías se encarna de nuevo en Juan el Bautista para cumplir con la Ley sobre todos los mortales: sufrir el paso de la vida a la muerte de nuestro organismo físico temporal. No comprender o aceptar esta realidad de los hombres, convierte a los falsos cristianos en aliados de Satanás y de la ciencia falsa y materialista.

Estos falsos cristianos deberían aplicarse las palabras de Cristo: “Jesús dijo: Yo he venido al mundo para un juicio, para los que no me ven vean y los que ven se vuelvan ciegos. Oyeron esto algunos fariseos que estaban con Él y le dijeron: ¿Conque nosotros somos también ciegos? Y les dijo Jesús: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora decís: Vemos, y vuestro pecado permanece” (Juan 9: 39,41)

Los cristianos que tienen ese concepto pagano del espíritu humano se aferran a textos como el siguiente:

“De improviso hemos sido engendrados, y después de esto seremos como si no hubiéramos sido; porque humo es la respiración en nuestras narices, y el pensamiento una centella del latido de nuestro corazón.

Extinguido éste, el cuerpo se vuelve ceniza y el espíritu se disipa como tenue aire”.

En su ceguera, muchos de los que se califican de cristianos, no tienen en cuenta que lo que se dice en el texto es lo que piensan los impíos (Sabiduría 1: 15,16). Y como corolario de ese pensamiento pagano, continúa el texto:

“Venid pues y gocemos de los bienes presentes…

Hartémonos de generosos vinos…

Ninguno de nosotros falte a nuestras orgías…

Oprimamos al justo desvalido, no perdonemos a la viuda, ni respetemos las canas del anciano.

Pongamos garlitos (trampas) al justo que nos fastidia y se opone a nuestra forma de obrar…” (Sabiduría 2: 6,12)

Y más adelante, el autor material del Libro de la Sabiduría contesta a los impíos que así piensan:

“Estos son sus pensamientos, pero se equivocan, porque los ciega su maldad.

Y desconocen los secretos de Dios, y no esperan la recompensa de santidad ni estiman el galardón de las almas irreprochables.

Porque Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza.

Más por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen.

A los ojos de los necios parecen haber muerto y su partida es reputada por desdicha”. (Sabiduría 2: 21,24 y 3: 2)

La muerte no es un castigo para los justos

“Pero el justo, si muriese prematuramente, estará en reposo…

El que se hizo grato a Dios fue amado de Él, y viviendo entre los pecadores, fue trasladado.

Fue arrebatado porque la maldad no pervirtiese su inteligencia y el engaño no extraviase su alma; pues la fascinación del mal oscurece el bien; el vértigo de la concupiscencia mina la mente que no tiene malicia.

Pues su alma era grata al Señor; y por eso se dio prisa a sacarle de en medio de la maldad".

La tan temida muerte del cuerpo, es para el impío el fin de su vida dedicada al mal y el principio de su castigo espiritual. Lo contrario que le sucederá al justo. La muerte corporal es el fin del sufrimiento en su vida mortal entre pecadores y el principio de su recompensa espiritual. El hombre, en su ceguera para razonar y practicar el bien y en su visión para practicar el mal, le interesa creer que solo existe la vida material. Y en esa creencia, se afana en gozar sin límites todos los días de su vida. Pero ¡ay! de los que así piensan. Cuando el espíritu abandone sus cuerpos será ya demasiado tarde para rectificar su modo de vida: entonces comprobarán que cuanto creían en sus vidas corporales, estaba equivocado. Entonces sus espíritus rendirán cuentas ante Dios de los males causados. Por eso escribe el autor del Libro de la Sabiduría:

"Los pueblos lo vieron, pero no lo entendieron ni sobre ello reflexionaron, pues la gracia y la misericordia es para los elegidos, y la visitación para los santos.

Verán el fin del sabio, sin entender los designios del Señor sobre él, ni por qué le puso en seguridad.

Verán y lo despreciarán, pero el Señor se reirá de ellos.

Y después de esto caerán sin honra, y serán entre los muertos en el oprobio sempiterno; porque los quebrantará, cabeza abajo, sin habla, y los sacudirá en sus cimientos…

Entonces estará el justo en gran seguridad frente a los que le afligían y menospreciaban sus obras.

Al verlo, (los impíos) se turbarán con terrible espanto y quedaran fuera de sí ante lo inesperado de aquella salud.

Arrepentidos se dirán, gimiendo en la angustia de su espíritu: Este es el que algún tiempo tomamos a risa y fue objeto de escarnio.

Nosotros insensatos tuvimos su vida por locura y su fin por deshonra.

¡Cómo son contados entre los hijos de Dios, y tienen su heredad entre los santos!

Luego nos extraviamos de la senda de la verdad, y la luz de la justicia no nos alumbró, y el Sol no salió para nosotros.

Nos cansamos de andar por senderos de iniquidad y de perdición, y caminamos por desiertos intransitables, sin conocer el camino del Señor.

¿Qué nos aprovechó la altanería, qué ventaja nos trajeron la riqueza y la jactancia? (Sabiduría 4: 15,20 y 5: 1,8)

viernes, 10 de febrero de 2012

Exégesis de profecías bíblicas (II)

Exégesis de profecías bíblicas

Capítulo II

(Jeremías, Ezequiel, Daniel, Oseas, Joel, Amos, Miqueas, Ageo, Zacarías)

1.-Profecías sobre las señales en el final de los tiempos

1a.- “¡Tocad la trompeta en Sión! ¡Dad en mi monte santo la voz de alarma! Tiemblen los habitantes todos de la Tierra, que viene el día de Yavé. Ya está cerca. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nublados y de densa niebla. Se extiende sobre los montes como la aurora un pueblo numeroso y robusto; semejante a él no ha existido desde los siglos, ni después de él volverá a existir por generaciones de generaciones. Delante de él va el fuego consumiendo, y detrás la llama abrasa. Delante de él es la tierra como el paraíso de Edén, detrás queda convertida en desolado desierto; ante él no hay quien escape”. (Oseas 2: 1,3) Comentario: Observamos que casi todos los profetas mencionan el fenómeno que acontecerá en el día grande de Yavé: el oscurecimiento del Sol como aviso a todos los pobladores de la Tierra.

1b.- “Después de esto derramaré mi espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas, y vuestros ancianos tendrán sueños, y vuestros mozos verán visiones. Aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días, y haré prodigios en el cielo, y en la Tierra sangre y fuego y columnas de humo. Y el Sol se convertirá en tinieblas, y la Luna en sangre, antes que venga el día grande y terrible de Yavé. Y todo el que invocare el nombre de Yavé será salvo, porque en el monte de Sión y en Jerusalén estará el resto de los salvados, como lo ha dicho Yavé, y lo mismo será de los escapados, llamados por Yavé” (Joel 2: 28,32) Comentario: Como puede apreciarse, Dios no solo habla de acontecimientos que se cumplirán en la época de los profetas, sino también sobre sucesos que tendrán lugar en los últimos días.

1c.- “Así habla Yavé contra los profetas que descarrían a mi pueblo, que muerden con sus dientes mientras claman: “Paz”, y al que no les pone algo en la boca, le declaran la guerra santa. Por eso la visión se os hará noche, y la adivinación tinieblas, y se pondrá para los profetas el Sol, y el día se les oscurecerá. Los videntes serán avergonzados, y confundidos los adivinos, y se cubrirán todos la barba, pues Dios no dará ya respuesta”. (Miqueas 3: 5,7) Comentario: Los falsos profetas se distinguen de los verdaderos, entre otras cuestiones, en que anuncian lo que el pueblo y los reyes quieren oír: que todo va bien y que habrá paz. Y a cambio de anunciar cosas halagüeñas (Paz) reciben dinero y regalos. Es lo que ocurre con los profetas de una ciencia que colabora con falsas teorías y doctrinas en el mantenimiento de las falsedades políticas y económicas. Por ello, son compensados con generosas subvenciones otorgadas por los respectivos Estados, sean estos democráticos o no. Y las universidades, como focos de las falsedades y nidos de falsos profetas, ya han comenzado a padecer las consecuencias: muchos edificios universitarios presentan fachadas ruinosas, corrupción en sus administradores, caos en las aulas, enseñanza de mala calidad, etc.

1d.- “Se acerca el gran día de Yavé, viene presuroso; el estruendo del día de Yavé es horrible, hasta los fuertes dan gritos amargos. Día de ira es aquél, día de angustia y de congoja, día de ruina y de asolamiento, día de tinieblas y oscuridad, día de sombras y densos nublados, día de trompeta y alarma en las ciudades fuertes y en las altas torres”. (Sofonías 1: 14,16) Comentario: Dice el texto que será día de trompeta cuando habrá tinieblas y oscuridad. En efecto, según el texto del Libro de Apocalipsis, será con el sonido de la cuarta trompeta cuando “sea herida la tercera parte del Sol, la tercera parte de la Luna y la tercera parte de las estrellas”.

2.- Profecías sobre la ciencia de los sabios en el final de los tiempos

2a.- “Porque mi pueblo está loco, me ha desconocido. Son hijos necios y no son inteligentes; sabios para el mal, ignorantes para el bien. Miré a la Tierra, y he aquí que era vacío y confusión; y a los cielos, y no había luz. Miré los montes, y he aquí que temblaban, todos los collados se conmovían. Miré, y no se veía un hombre, y las aves del cielo habían huido todas. Miré, y he aquí que el vergel era un desierto, y todas sus ciudades eran ruinas ante Yavé, ante el furor de su cólera. Pues así dice Yavé: Toda la Tierra será un desierto, pero no consumaré la destrucción. Llorará la Tierra, y se entenebrecerán los cielos arriba, porque yo lo anuncié y no me arrepentiré; yo lo he resuelto, y no desistiré de ello”. (Jeremías 4: 22,28) Comentario: Nos dice el texto que el pueblo de Dios, y por extensión todos los pueblos de la Tierra, está loco; que son necios y no inteligentes; que son sabios para el mal y no para el bien. ¿Por qué? Porque las gentes desconocen a Dios. Ya no confían en Él. Han vuelto su confianza en los hombres. Nadie se vuelve a Dios para suplicar su ayuda. Los hombres buscan la ayuda de otros hombres para resolver sus muchos y variados problemas.

2b.- “¿Cómo os decís: Somos sabios y la Ley de Yavé está con nosotros? Ciertamente la convirtieron en mentira las mentirosas plumas de los escribas. Han sido confundidos los sabios, avergonzados, descubiertos. He aquí que desecharon la palabra de Yavé; ¿qué sabiduría les queda?” (Jeremías 8: 8,9) Comentario: Muchos hombres se creen sabios y, todavía peor, creen que sus teorías y doctrinas, que niegan a Dios, están en el buen camino. Por eso, por su orgullo y su soberbia, serán confundidos, avergonzados y descubiertos. Creían los “sabios” tenerlo todo atado y bien atado. Ignoran que pueden confundir y engañar a los hombres, pero no a Dios, que revelará a las gentes la verdad en materia científica que han intentado ocultar.

2c.- “Así dice Yavé: Maldito el hombre que en el hombre pone su confianza, y de la carne hace su apoyo, y aleja de Yavé su corazón. Será como desnudo arbusto en la estepa, que, aunque le venga algún bien, no lo siente, y vive en las arideces del desierto, en tierra salitrosa e inhabitable. Bienaventurado el varón que confía en Yavé y en El pone su confianza. Será como árbol plantado a la vera de las aguas, que echa sus raíces hacia la corriente y no teme la venida del calor, conserva su follaje verde, en año de sequía no se inquieta y no deja de dar fruto” (Jeremías 17: 5,8) Comentario: El texto nos dirige un mensaje claro: no pongamos la confianza en otros hombres cuyas doctrinas o conocimientos niegan a Dios, pongamos la confianza en la palabra de Dios aunque nos resulte humanamente “increíble”. Dios ha previsto el día en que todas las dudas humanas quedarán despejadas y explicadas.

2d.- “Así dice Yavé: Yo he puesto al Sol para que luzca de día, las leyes a la Luna y a las estrellas para que luzcan de noche; el que conturba el mar y hace bramar sus olas tiene por nombre Yavé de los ejércitos. Si dejaran de regir estas leyes ante mí –oráculo de Yavé-, también cesará la descendencia de Israel de ser ante mí una nación por siempre. Así dice Yavé: Si pueden medirse arriba los cielos y descubrirse por abajo los fundamentos de la Tierra, entonces repudiaré yo a toda la descendencia de Israel por lo que han hecho –oráculo de Yavé”. (Jeremías 31: 35,37) Comentario: Este texto es bastante explícito. Nos dice que creó el Sol para que luzca (nos ilumine), durante el día. Pero fíjense que a continuación dice que dio leyes a la Luna y a las estrellas para que luzcan (brillen) durante la noche. Luego, la singularidad del Sol, es diferente a la singularidad de la Luna y las estrellas. Mientras el Sol dispone de luz propia con la que ilumina a la Tierra y a todo el Universo, el conjunto formado por la Luna y las estrellas, brillan por la luz que emite el Sol. Por consiguiente, las estrellas del firmamento nocturno no son astros con luz propia, sino que el brillo que desprenden es el reflejo de la luz que les llega del Sol.

2e.- “Los sabios (Cuando se conozca la verdad, en el final de los tiempos) brillarán con el esplendor del firmamento y los que enseñaron la justicia a la muchedumbre resplandecerán por siempre, eternamente, como las estrellas” (Daniel 12: 3) Comentario: Cuando la ciencia admita su grave error histórico y se conozca la verdad universal, entonces los nuevos científicos, basando sus nuevos conocimientos en la verdad sobre el Universo y el Hombre, serán considerados sabios y transmitirán la verdad a todas las gentes. Lo mismo sucederá con aquellos que, al conocerse la verdad científica universal, enseñarán y aplicarán la justicia verdadera.

3.- Profecías sobre el reino de la Bestia (Imperio de las democracias) en el final de los tiempos

3a.- Si en los textos del profeta Isaías hallamos versículos aislados en cada capítulo haciendo referencia a la Babilonia de su presente y a la del final de los tiempos, en el profeta Jeremías estas referencias cruzadas las hallamos reunidas en los capítulos 50 y 51. En estos dos capítulos podemos leer textos sueltos que nos recuerdan a textos del Libro del Apocalipsis. Por ejemplo: “Será la última de las naciones, desierto, aridez y estepa. La ira de Yavé la dejará deshabitada, la convertirá en soledad; cuantos pasen por Babel se espantarán, y silbarán por todas las magullaciones”. O este otro: “Vengaos de ella, haced con ella como ella hizo”. O este: “¿Cómo ha sido roto en pedazos el martillo de toda la Tierra?”. “Por eso se convertirá en cubil de fieras y chacales, en morada de avestruces”. “Tú que moras junto a aguas abundantes, rica de tesoros, ha llegado tu fin, el término de tu destino”.

3b.- “¿Cómo sanar tu corazón, dice el Señor, Yavé, cuando has hecho todo esto, como desvergonzada ramera dueña de sí, haciéndote prostíbulos en todas las encrucijadas y lupanares en todas las plazas? Y ni siquiera eres comparable a las rameras, que reciben el precio de su prostitución. Tú eres la adúltera que, en vez de su marido, acoge a los extraños. A la meretriz se le paga su merced, pero tú hacías las mercedes a tus amantes y les hacías regalos para que de todas partes entrasen a ti para tus fornicaciones. Ha sucedido contigo en tus fornicaciones lo contrario de las otras rameras, pues no te buscaban, y, pagando tú en vez de recibir paga, fuiste al contrario de las otras” (Ezequiel 16: 30,34) Comentario: Una vez más, este texto nos remite a la conocida frase: “La Historia se repite”. Lo que se anunciaba para aquella época, se anuncia también para la situación internacional en el final de los tiempos. El texto nos habla de una prostituta que simboliza a la gran ramera apocalíptica. “Haciéndote prostíbulos en encrucijadas y lupanares en las plazas” es una expresión que puede hacer referencia a las urnas electorales que se colocan en diversos lugares y establecimientos. El siguiente texto hace, igualmente, una referencia simbólica de lo que sucede con los reyes de Europa. Al ceder voluntariamente sus soberanías a los pueblos, se prostituyen con la gran ramera (símbolo de las democracias) siendo esta la que paga a los reyes (sus amantes) una cantidad económica anual.

3c.- “Tú, ¡oh rey!, mirabas y estabas viendo una gran estatua. Era muy grande la estatua y de un brillo extraordinario. Estaba en pie ante ti, y su aspecto era terrible. La cabeza de la estatua era de oro puro; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce; sus piernas, de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de barro. Tú estuviste mirando, hasta que una piedra desprendida, no lanzada por la mano, hirió a la estatua en los pies de hierro y de barro, destrozándola. Entonces el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro se desmenuzaron juntamente y fueron tamo de las eras en verano; se los llevó el viento, sin que de ellos quedara traza alguna, mientras que la piedra que había herido a la estatua se hizo una gran montaña, que llenó toda la Tierra” (Daniel 2: 31,35) Comentario: Este conocido pasaje narrado por el profeta Daniel, traslada la Historia al final de los tiempos. Entonces existirá un reino que será en parte de hierro y en parte de barro. ¿Qué significan el hierro y el barro? El siguiente texto nos ofrece más pistas: “Lo que viste de los pies y los dedos, parte de barro de alfarero, parte de hierro, es que este reino será dividido, pero tendrá en sí algo de la fortaleza del hierro, aunque viste el hierro mezclado con el barro. Y el ser los dedos parte de hierro, parte de barro, es que este reino será en parte fuerte y en parte frágil. Viste el hierro mezclado con barro porque se mezclarán por alianzas humanas, pero no se pegarán unos con otros, como no se pegarán el hierro y el barro”. (Daniel 2: 41,43) Pues bien, este reino dividido no es otro que el imperio internacional de las democracias, formado por dos cabezas (dividido): Estados Unidos de América y la Unión Europea. La primera cabeza del reino dividido representa el hierro (la fuerza militar), y la segunda cabeza del reino dividido representa el barro (la fragilidad de su organización). Como bien dice el texto, mantienen entre sí una alianza pero manteniendo importantes diferencias. Pues bien, este reino bicéfalo será destruido por una piedra (la verdad de las Sagradas Escrituras) que no será lanzada por la mano del hombre. Y la piedra lanzada, o la verdad de las Sagradas Escrituras, se predicará y se conocerá en toda la Tierra.

3d.- “Hizo el rey Nabucodonosor una estatua de oro, alta de sesenta codos y seis codos de ancha…

Un pregonero clamaba en voz alta: Ved lo que se os ordena, pueblos, naciones y hombres de toda lengua. En cuanto oigáis el sonido de las trompetas… debéis adorar, postrados, la estatua de oro que ha alzado el rey Nabucodonosor. Todo aquel que no adore, postrándose al instante, será echado en un horno encendido” (Daniel 3: 1,6) Comentario: Muchos reyes y emperadores caen en el error de engreírse y acabar creyéndose seres superiores y dioses. Y en ese estado mental, erigen grandes estatuas representativas de su poder para que sean adoradas por todas las gentes. Y con este espíritu de orgullo y de soberbia, Francia (segunda cabeza con dos cuernos como de cordero) regaló a los Estados Unidos la conocida Estatua de la Libertad que es admirada (adorada) por todas las gentes de la Tierra. Y al igual que la orden dada por Nabucodonosor, el imperio internacional de las democracias, “ordena” que los pueblos, lenguas y naciones que no “adoren” a la imagen de la bestia (la democracia), no puedan comprar ni vender (los países del tercer mundo o subdesarrollados, son destinados a vivir en la pobreza) o, incluso, que sean exterminados. No hace falta ser muy sagaz para ver que esto último se ha cumplido en algunas naciones invadidas militarmente por la bestia. Las dos cabezas de la bestia, se erigen en jueces de las demás naciones, planificando acciones subversivas, y hasta invasiones militares, en naciones no democráticas, pero que poseen importantes fuentes de riqueza.

3e.- “Quítese su corazón de hombre y désele un corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos. Esta sentencia es decreto de los vígiles, es resolución de los santos, para que sepan los vivientes que el Altísimo es dueño del reino de los hombres y lo da a quien le place, puede poner sobre él al más bajo (pobre o humilde) de los hombres” (Daniel 4: 14) Comentario: Una vez más, el texto nos remite a la autoridad de Dios sobre todas las naciones de la Tierra. Es Dios, y solo Dios, como Dueño y Señor de toda la Tierra, quien tiene el poder y la autoridad para decidir quien debe gobernar en cada una de las naciones. Y como bien dice el texto, puede colocar en el poder al más bajo (el más pobre y humilde) de entre los hombres. Es por eso que los “reinos de las gentes”, donde los hombres se creen dueños y señores de la nación, son condenados por Dios.

3f.- “Yo miraba durante mi visión nocturna, y vi irrumpir en el mar Grande los cuatro vientos del cielo y salir del mar cuatro bestias, diferentes una de otra. La primera bestia era como león con alas de águila. Yo estuve mirando hasta que le fueron arrancadas las alas y fue levantado de la tierra, poniéndose sobre los pies a modo de hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí que una segunda bestia, semejante a un oso, y que tenía en su boca entre los dientes tres costillas, se estaba a un lado y le dijeron: Levántate a comer mucha carne. Seguí mirando después de esto, y he aquí otra tercera, semejante a un leopardo, con cuatro alas de pájaro sobre su dorso y con cuatro cabezas, y le fue dado el dominio. Seguía yo mirando en la visión nocturna, y vi la cuarta bestia, terrible, espantosa, sobremanera fuerte, con grandes dientes de hierro. Devoraba y trituraba, y las sobras las machacaba con los pies. Era muy diferente de todas las bestias anteriores y tenía diez cuernos. Estando yo contemplando los cuernos, vi que salía de entre ellos otro cuerno pequeño, y le fueron arrancados tres de los primeros, y este otro tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran arrogancia” (Daniel 7: 2,8) Comentario: Este texto es sumamente interesente, junto a los textos apocalípticos, para dilucidar e identificar al imperio de la bestia. El mar Grande no es otro que el Océano Atlántico. Como se dice en Daniel 7: 17, las cuatro bestias son cuatro reyes que se alzarán en la Tierra. Pero observamos en el texto siguiente que el que habla a Daniel no aporta más datos sobre las tres primeras bestias, algo que sí hace con la cuarta en Daniel 7: 23,27. A mi entender, conforme a los textos, las tres primeras de las cuatro bestias mencionadas, son en realidad tres características que definen a la cuarta bestia. La definición de “reyes que se alzarán en la Tierra” puede ser interpretado como reinos, pero no en el sentido político o territorial, sino en el sentido de los cambios culturales, científicos, políticos o religiosos. Cuando los hombres decimos o hablamos sobre el reino vegetal, el reino animal o el reino mineral, sabemos que no lo expresamos en el sentido político. Por tanto, cuando el profeta nos habla de reinos hay que contemplar la posibilidad de que dichos “reinos” sean de otro orden diferente al que aparenta. Y es en base a este nuevo concepto de “reino” sobre el que realizo mi propia interpretación.

Veamos: La primera bestia era “como león con alas de águila”. Esta expresión está haciendo una referencia a los aviones. En efecto, considerando la época del profeta, un objeto o animal que vuela, debe tener alas como las águilas, pero, además, cuando un avión calienta los motores en la pista antes de despegar produce un ruido atronador, o, como dice el profeta, ruge como los leones. Observen ahora lo que se dice a continuación: “le fueron arrancadas las alas y puesto de pie al modo de hombre y le fue dado corazón de hombre”. Pues bien, si al cuerpo de un avión le quitamos las alas y lo ponemos de pie, tenemos la figura de un cohete espacial. Cohetes que son tripulados por astronautas, o sea, por un corazón de hombre. Piensen que Estados Unidos es tanto una potencia internacional en el lanzamiento de cohetes al espacio, como el único país que ha colocado su bandera nacional en la Luna (las estrellas). Por tanto, esta primera bestia no alude a un reino nacional concreto, sino a una característica que define a la nación de la cuarta bestia. Por consiguiente, el profeta hace alusión al reino de la Ciencia y la Tecnología Aeroespacial que se alzará (surgirá) en el final de los tiempos.

Vayamos ahora con la segunda bestia que era “semejante a un oso, y que tenía en su boca entre los dientes tres costillas, se estaba a un lado y le dijeron: Levántate a comer mucha carne”. Esta segunda bestia define, igualmente, otra característica de la cuarta bestia: el reino de la violencia que representa la potencia militar de Estados Unidos. En efecto, un vehículo o artefacto que no falta en las batallas son los tanques o carros de guerra. Si se utiliza un poco de imaginación nos damos cuenta de que los tanques de guerra son grandes y pesados como los osos. En la abertura de la torreta giratoria del tanque (la boca del oso) está dispuesto el cañón principal y dos ametralladoras (las tres costillas). Respecto a la frase: “Levántate a comer mucha carne”, significa los numerosos muertos y destrucción que ocasionan los tanques y, por extensión, los conflictos bélicos.

Respecto a la tercera bestia mencionada, el profeta se refiere a otra característica singular del cuarto reino: el reino de la falsa religiosidad imperante. En efecto, la tercera bestia era “semejante a un leopardo, con cuatro alas de pájaro sobre su dorso y con cuatro cabezas, y le fue dado el dominio”. En la historia de las religiones paganas, los felinos eran considerados como mediadores entre el hombre y los dioses. En el caso que nos ocupa, el leopardo (cara de pantera) forma parte del contorno o perfil territorial donde se encuentra la cuarta bestia (Norteamérica). Y resulta –y aquí está lo “curioso” de la profecía-, que en el dorso (en el lado opuesto al perfil de la cara) se encuentran numerosas ciudades que tienen nombres de santos: Los Ángeles, San Francisco, San Mateo (Como evangelista, representa a los cuatro evangelios), San José, Santa María, San Diego, etc. Observen que el texto finaliza con las palabras: “y le fue dado el dominio”. Efectivamente, las iglesias protestantes en Estados Unidos controlan al poder político. El ejemplo claro nos lo ofrecen las iglesias protestantes cuando, una vez al año, convocan y asisten todos los mandatarios del país al Desayuno del Día de Acción de Gracias. Una convocatoria hecha por parte de iglesias protestantes o la Iglesia Católica y la asistencia masiva de mandatarios políticos, sería impensable en ningún otro país del mundo. Luego, es evidente y cierto lo que se dice en el texto profético. Texto que enlaza con el texto apocalíptico donde se dice que la tercera parte de las estrellas (la tercera parte de la cristiandad en el mundo la forman las iglesias protestantes) serán arrojadas a tierra. Ahora se comprende el por qué las iglesias protestantes en Estados Unidos son calificadas de bestias. Las iglesias protestantes, no solo no critican la política capitalista, dominante y bestial de Estados Unidos, sino que encima conceden su beneplácito y su “bendición” a los gobiernos democráticos alternativos para que invadan y ataquen a otras naciones, ignorando que de ese modo están colaborando con la bestia a la que dicen combatir. Pero no se acaba aquí la implicación de los protestantes en la nación de la bestia, Frederic Auguste Bartholdi, autor de la Estatua de la Libertad, se habría inspirado en el rostro de su madre, Charlotte Bartholdi, una fanática protestante, como modelo para dibujar la cara de dicha estatua.

Y ahora vamos con la interpretación de la cuarta bestia que “Era muy diferente de todas las bestias anteriores y tenía diez cuernos. Estando yo contemplando los cuernos, vi que salía de entre ellos otro cuerno pequeño, y le fueron arrancados tres de los primeros, y este otro tenía ojos como de hombre y una boca que hablaba con gran arrogancia” ¿Qué significa esta cuarta bestia? Como leemos en Daniel 7: 23,27, “Díjome así: La cuarta bestia es un cuarto reino sobre la Tierra, que se distinguirá de todos los otros reinos y devorará la Tierra toda y la triturará. Los diez cuernos son diez reinos que en aquel reino se alzarán, y tras ellos se alzará otro que diferirá de los primeros y derribará a tres de estos reyes. Hablará palabras arrogantes contra el Altísimo, y quebrantará a los santos del Altísimo, y pretenderá mudar los tiempos y la Ley. Aquéllos serán entregados a su poder por un tiempo, tiempos y medio tiempo. Pero se sentará el tribunal y le arrebatarán el dominio hasta destruirle y arruinarle del todo, dándole el reino, el dominio y la majestad de todos los reinos de debajo de cielo al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino será eterno, y le servirán y obedecerán todos los señoríos” Respecto a que devorará y triturará la Tierra, no creo necesario incidir sobre lo que he venido expresando sobre Estados Unidos. Los diez cuernos simbolizan a los diez reyes europeos que han cedido sus soberanías a las democracias. Respecto a las palabras arrogantes contra Dios, y su pretensión de mudar la Ley, su explicación resulta evidente. Las iglesias protestantes, las que tienen ahora el dominio sobre la clase política, llevan siglos atacando a la Iglesia Católica, fundada sobre la piedra del apóstol Simón, llamado desde entonces Pedro. Y en ese ataque constante, muchas personas humildes y de buen corazón son quebrantados (alejados de la verdadera iglesia fundada por Jesucristo) por falsos “doctores” y pastores protestantes.

3g.- “¡Emboca la trompeta! Como buitre se abate sobre la casa de Israel por haber quebrantado mi alianza y haber prevaricado contra mi ley. Clamarán a mí: “¡Dios mío!” Pero te conocemos, Israel. Israel ha rechazado el bien, y el enemigo le perseguirá. Se dieron reyes, pero no elegidos por mí; constituyeron príncipes sin yo saberlo; de su oro y su plata se hicieron ídolos, más para su perdición” (Oseas 8: 1,4) Comentario: Otro texto más donde se condena, implícitamente, a los “reinos de las gentes”. Los pueblos y las naciones se dieron reyes que no fueron elegidos por Dios. “De su oro y de su plata se hicieron ídolos (la doctrina capitalista y salvaje del reformador protestante Juan Calvino, exportada a Norteamérica e impuesta a todas las naciones), pero será para su perdición”. Ya ha sido fijado el día en que se pondrá fin a todo el sistema internacional de falsedades.

3h.- “Mirad a las naciones y ved, y quedaréis sobrecogido y estupefactos, pues está para cumplirse en vuestros días una obra que, si os la contaran, no la creeríais. Pues he aquí que voy a suscitar a los caldeos, pueblo feroz y arrebatado, que marchará por las anchuras de la Tierra, para conquistar moradas ajenas. Es espantoso y terrible; su derecho y su elación solo de él emanan. Sus caballos son más ligeros que el tigre, más voraces que lobos nocturnos. Sus jinetes avanzan con insolencia, sus caballeros vienen de lejos, volando como el águila que se precipita para devorar. Todos llegan para entregarse a la violencia. Sus rostros ardientes son como viento solano y amontonan cautivos como arena. Se burla de los reyes, se mofa de los príncipes, se ríe de todas las plazas fuertes; alza un terraplén y las toma; luego el huracán muda de dirección y pasa. Es un criminal que hace de la fuerza su dios”. (Habacuc 1: 5,11) Comentario: El pueblo caldeo era vecino y aliado del pueblo babilónico. Aquí es tratado como un pueblo feroz que marchará por las anchuras de la Tierra para conquistar moradas ajenas (naciones). Dice también que sus caballeros (soldados) vienen de lejos volando como águilas (aviación). Se burlan de los reyes y de los príncipes. En Estados Unidos, donde abandonaron la enseñanza sobre sus propios orígenes, los “intelectuales” consideran a las monarquías europeas como obsoletas y anticuadas. Víctimas del adoctrinamiento universitario, creen que la única forma de gobierno aceptable en todas las naciones debe ser la democracia.

3i.- “Apareció el ángel que hablaba conmigo y me dijo: Alza tus ojos y mira lo que aparece. Yo le dije:¿Qué es? Y él me respondió: Es un efá que aparece, y añadió: Es su iniquidad en toda su tierra. Y vi que se alzaba una tapadera de plomo, y en medio del efá estaba sentada una mujer. El me dijo: Ahí tienes a la iniquidad, y la echó en medio del efá y tapó su boca con la tapadera de plomo. Yo alcé los ojos y vi aparecer dos mujeres. Soplaba el viento en sus alas, que eran como alas de cigüeña, y alzaron el efá entre la tierra y el cielo. Yo dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Adónde llevan el efá? El me respondió: A hacerle casa en la tierra de Senaar para prepararla y colocarla allí sobre su asiento”. (Zacarías 5: 5,11) Comentario: La iniquidad en toda la Tierra será llevada y colocada sobre su asiento (el pedestal sobre el que fue colocada la Estatua de la Libertad). Senaar era una región rodeada de ríos. Y la Estatua de la Libertad se encuentra situada en la desembocadura del río Hudson, cerca de la isla Ellis. Por otro lado, parece como si el nombre propio de algunos pueblos bíblicos quisieran hacer referencia a algunas localidades de la modernidad. Observen que las dos primeras sílabas de Senaar hacen referencia al nombre del río que pasa por la capital del país que regaló la Estatua de la Libertad a Estados Unidos: el río Sena.

3j.- “Habla a Zorobabel, gobernador de Judá, y dile: Yo conmoveré los cielos y la Tierra y trastornaré los tronos de los reinos, y destruiré la fuerza del reino de las gentes, y volcaré el carro y a los que en él suben, y se vendrán abajo los caballos y los que en ellos cabalgan, los unos por la espada de los otros”. (Ageo 2: 22,23) Comentario: Otra vez incide el profeta en que es Dios el Creador del Universo y, como tal, es quien decide sobre los gobernantes o reyes de las naciones. El texto es claro: "destruiré el reino de las gentes (gobiernos partitocráticos) y volcaré el carro de los que en él suben (los afiliados a las marcas políticas) y se vendrán abajo los caballos y los que en ellos cabalgan" (todos los que sacan beneficios o provecho del sistema).

4.- Profecías sobre los poderosos y las grandes fortunas

4a.- “Hay en mi pueblo malvados que acechan como cazadores en emboscada y tienden sus redes para cazar hombres. Como llena de pájaros la jaula, así está llena su casa de rapiñas. Así se han engrandecido, así se han enriquecido, así engordaron y se pusieron lustrosos, y traspasaron mis palabras malvadamente; no juzgaron el derecho del huérfano, y prosperan; no hacen justicia a la causa de los pobres. ¿No habré de pedirles yo cuentas de esto? –Oráculo de Yavé- De un pueblo como este, ¿no habré yo de tomar venganza?” (Jeremías 5: 26,29) Comentario: Los ricos y magnates de la Tierra no lo son por méritos personales, sino por actuaciones interesadas, corruptas y prevaricadoras. Ni se preocupan, ni se inquietan por la pobreza ajena que les rodea. Solo se esmeran en pensar como aumentar sus capitales, bienes y riquezas.

4b.- “Así dice Yavé: Baja a la casa del rey de Judá y pronuncia allí estas palabras: Dirás, pues: Oye la palabra de Yavé, rey de Judá, que te sientas en el trono de David, tú, tus servidores y tu pueblo, los que entráis por estas puertas. Así dice Yavé: Haced derecho y justicia, librad al expoliado de la mano del opresor y no vejéis al extranjero, al huérfano y a la viuda; no hagáis violencia y no derraméis en este lugar sangre inocente. Si fielmente cumplís estos mandatos, entrarán por las puertas de esta casa reyes que se sienten en el trono de David, montados en carros y caballos, ellos sus servidores y su pueblo. Pero si no oís estas palabras, por mí mismo lo juro, oráculo de Yavé, que este palacio se trocará en ruinas” (Jeremías 22: 1,5) Comentario: La advertencia de Dios no deja lugar a dudas. O se practica la justicia a los pobres, o la Justicia la aplicará Dios contra los desalmados.

4c.- “¡Ay del que edifica su casa sin justicia, sus salones altos sin derecho, haciendo trabajar a su prójimo de balde, sin darle el salario de su trabajo. El que dice: Voy a hacerme una casa espaciosa, con amplias salas, de rasgadas ventanas, con artesonados de cedro, pintados de rojo. ¿Reinas acaso para rivalizar en obras de cedro? ¿No comía y bebía tu padre y hacía derecho y justicia, y todo le iba bien? Hacía justicia al pobre y al desvalido, y todo le iba bien. ¿No es esto conocerme? Oráculo de Yavé. Pero tú no tienes ojos ni corazón más que para buscar tu interés, para derramar sangre inocente, para oprimir y hacer violencia. Por eso, así dice Yavé de Joaquim, hijo de Josías, rey de Judá: No le lamentarán: ¡Ay hermano! ¡Ay hermana! No le plañirán: ¡Ay Señor! ¡Ay majestad! Sepultura de asno será la suya, arrastrado y tirado fuera de las puertas de Jerusalén” (Jeremías 22: 13,19) Comentario: Un ejemplo más sobre la injusticia que cometen los poderosos con los más débiles. Lejos de seguir el buen ejemplo de su padre, el rey Joaquím cae en las redes del orgullo y de la soberbia. Su final anunciado es trágico.

5.- Profecías sobre la diáspora de los judíos y la enemistad entre Judá (judíos) y Efraim (palestinos)

5a.- “Yo mismo reuniré los restos de mi rebaño de todas las tierras en que los he dispersado, y los volveré a sus prados, y fructificarán y se multiplicarán. Y suscitaré sobre ellos pastores que los apacienten, y ya no habrán de temer más ni angustiarse ni afligirse –oráculo de Yavé-. He aquí que vienen días –oráculo de Yavé- en que yo suscitaré a David un vástago justo, y reinará como rey prudentemente, y hará derecho y justicia en la Tierra. En sus días será salvado Judá, e Israel habitará confiadamente, y el nombre con el que le llamarán será este: “Yavé es nuestra justicia”. Por eso he aquí que vendrán días –oráculo de Yavé- en que no se dirá ya: “Vive Yavé, que subió de la tierra de Egipto a los hijos de Israel”, sino más bien: “Vive Yavé, que sacó y trajo al linaje de la casa de Israel de la tierra del aquilón y de todos los países a que los arrojó, y los hizo habitar en su propia tierra” (Jeremías 23: 3,8)

5b.- “Así dice Yavé: Pues que andan diciendo de ti: Eres una devoradora de hombres y has privado a tu nación de tus hijos, no devorarás ya más a los hombres ni a tu nación privarás de hijos, dice el Señor, Yavé, y nunca más te haré oír los insultos de las gentes, ni tendrás que oír los escarnios de los pueblos, y no quedarán los tuyos privados de hijos, dice el Señor, Yavé” (Ezequiel 36: 13,15) Comentario: Efectivamente, el moderno Estado de Israel está siendo atacado, insultado y escarnecido por muchas naciones de la Tierra.

5c.- “Se volará como pájaro la gloria de Efraím, y no habrá ya ni parto, ni maternidad, ni embarazo. Si crían hijos, los despojaré de ellos, privándolos de hombres, y ¡ay de ellos cuando yo me aleje de ellos! Efraím, yo lo he visto, ha hecho de sus hijos presa de caza, y Efraím sacará sus hijos para el asesino. Dales, ¡oh Yavé!... ¿Qué les has de dar? Dales entrañas estériles y senos enjutos” (Oseas 9: 11,14) Comentario: Efraím, o el pueblo palestino, sacó a sus hijos a las calles, hace años, para enfrentarse con piedras y palos a los soldados judíos, en lo que se conoce como intifada. En consecuencia muchos jóvenes y niños cayeron heridos, incluso muertos, por las balas del ejército israelí.

6.- Profecías sobre el exterminio masivo de judíos en el final de los tiempos

6a.- “Y dijo Yavé: Porque han abandonado la ley que les di y no han escuchado mi voz ni procedieron según ella, sino que, según la pertinencia de su corazón, se fueron tras los baales, como les enseñaron sus padres. Por eso, así dice Yavé de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que daré de comer a este pueblo ajenjo, y le daré a beber agua de adormideras, y los dispersaré por entre las gentes que no conocieron ni ellos ni sus padres, y haré que los persiga la espada hasta consumirlos”. (Jeremías 9: 12,15) Comentario: La sentencia de Dios supuso para el pueblo judío su dispersión histórica por todas las naciones, siendo insultado y perseguido. Y como colofón trágico a su dispersión por las naciones de la Tierra, con la segunda guerra mundial que asoló Europa, muchos de los judíos fueron llevados cautivos hacia su exterminio cruel y masivo, ordenado por Adolfo Hitler que fue elegido de forma democrática (“haré que los persiga la espada hasta consumirlos”).

6b.- “Más dejaré de vosotros entre las gentes unos restos que escaparán a la espada cuando sean dispersados por la Tierra. Vuestros dispersos se acordarán de mí en las naciones en que estarán en cautiverio, porque yo quebrantaré su corazón fornicario, que se apartó de mí, y sus ojos, que fornicaron tras los ídolos. Y tendrán horror de sí mismos por las iniquidades que cometieron y por todas sus fornicaciones. Sabrán entonces que yo soy Yavé” (Ezequiel 6: 8,10) Comentario: Este texto es una continuación de lo que se dice en el punto anterior 5b. Dios no permite que desaparezca por completo el pueblo judío. Se reserva un resto que ha de volver de nuevo a su patria: el moderno Estado de Israel. Y será en el moderno Estado de Israel cuando las nuevas generaciones reconocerán las iniquidades que cometieron sus padres en el pasado contra Dios y su Hijo Jesucristo.