El Libro del Apocalipsis
El Libro del Apocalipsis anuncia la llegada de un reino o imperio impío que permanecerá poco tiempo. Este dato, sobre el corto tiempo que durará ese reino o imperio, nos ofrece ya una pista clara. ¿Cuál es la nación o el reino más joven y poderoso que existe en la actualidad? Ese reino, compuesto de dos cabezas, es calificado como el reino de la bestia. Sobra decir que toda la cristiandad se ha esforzado, a lo largo de 2000 años, en identificar dicho reino. Ahora, en este convulso siglo XXI, y a pesar de las numerosas señales o pistas identificadoras, muchos exegetas todavía continúan averiguando que reino será ese. Tan sumidos están en las cosas del mundo que, aun viendo la maldad que les rodea, no aciertan a comprender cual es.
Sin embargo, dicho reino de dos cabezas ya ha sido identificado. No es otro que Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Naciones Europea. Ambas cabezas de la bestia se rigen políticamente por el sistema Partitocrático que, por la manipulación interesada del lenguaje, se conoce popularmente como Democracia. ¿Cómo puede ser –se preguntarán muchos cristianos- que las naciones democráticas sean el reino de la bestia, cuando existen otras naciones gobernadas por sátrapas y dictadores? La respuesta a esta y otras preguntas se irán desvelando a medida que vayamos descifrando los textos proféticos. Y es que al vivir cómodamente con casa, empleo y buen salario dentro del sistema (partitocracias), se pierde la visión y la noción de la maldad que nos rodea y de la que formamos parte.
Un poco de Historia
La idea revolucionaria de establecer las democracias en las naciones, arranca en el siglo XVI. Siglo que trajo cambios trascendentales, nunca imaginados, en materia de ciencia y religión. Podría decirse que con el siglo XVI se dio carpetazo a una época oscura, iniciando otra de mayor oscuridad a la que llamaron después, paradójicamente, el “siglo de las luces”. La revolucionaria idea de Copérnico, de poner a la Tierra (el astro más antiguo del Universo, con millones de años) orbitando alrededor del Sol (un astro joven, con tan solo unos miles de años), y la Reforma Protestante emprendida por Martín Lutero, fueron, sin duda, las mechas con retardo que acabaron después con los valores y la fe cristiana, generando la situación internacional de las naciones en los siglos XX y XXI.
La ciencia moderna, que pone en marcha el astrónomo polaco, se vuelca en esfuerzos y en científicos para conseguir afianzar el nuevo modelo planetario. A la par que se desarrollaba el nuevo, pero falso, paradigma científico, el monje Martín Lutero rompe amarras con la Iglesia Católica, dando lugar a lo que se conoce como la Reforma Protestante. Europa, fundada sobre la fe católica, sufre los efectos del cisma: luchas locales y comarcales, familias rotas y guerras de religión fueron, durante décadas, las consecuencias de la ceguera y la soberbia.
Continuando con la Historia, el rey de Inglaterra, Enrique VIII, rompe con la Iglesia Católica porque no le permiten divorciarse de Catalina de Aragón, para contraer matrimonio con Ana Bolena. Una vez separado de la Iglesia de Roma, Enrique VIII se convierte en la cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra: la Iglesia Anglicana. Y para afianzar su poder sobre la nueva Iglesia de Inglaterra, ordena que se supriman todos los monasterios católicos repartiendo sus bienes entre sus vasallos. El miedo se apodera de la nobleza inglesa que acaban acatando el protestantismo para no perder sus bienes. Y serán los hijos protestantes de Inglaterra los que en un futuro más o menos cercano viajarán, se asentarán como colonos en las tierras descubiertas de América, para, más tarde independizarse del Reino de Inglaterra (1789). Es, entonces, cuando dio comienzo lo que es calificado en el Libro del Apocalipsis como el “reino de la bestia”. Y como veremos, las profusión de iglesias y doctrinas protestantes están implicadas en el origen de dicha expresión.
Sobre una doctrina fundamental de las iglesias protestantes
Para acercarnos a las profecías apocalípticas y la implicación del credo protestante en ellas, he considerado interesante recordar previamente las palabras del apóstol Pablo que fueron erróneamente interpretadas por Martín Lutero:
“Mas ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y los Profetas; la justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, sin distinción; pues todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y ahora son justificados gratuitamente por su gracia, por la redención de Cristo Jesús, a quien ha puesto como sacrificio de propiciación, mediante la fe en su sangre, para manifestación de su justicia, por la tolerancia de los pecados pasados, en la paciencia de Dios para manifestar su justicia en el tiempo presente y para probar que es justo y que justifica a todo el que cree en Jesús.
¿Dónde está, pues, tu jactancia? Ha quedado excluida. ¿Por qué ley? ¿Por la ley de las obras? No, sino por la ley de la fe, pues sostenemos que el hombre es justificado por la fe sin obras de la Ley. ¿Acaso Dios es solo Dios de los judíos? ¿No lo es también de los gentiles? Sí, también lo es de los gentiles, puesto que no hay más que un solo Dios, que justifica a la circuncisión por la fe y al prepucio por la fe. ¿Anulamos, pues, la Ley con la fe? No, ciertamente antes la confirmamos” (Romanos 3: 21,31)
Este texto es el favorito de las iglesias protestantes y el origen de la confusión en las iglesias y sectas surgidas del cisma. Se aferran a el para justificar sus doctrinas sobre la salvación por la sola fe. Pero, ¿a quién se está dirigiendo, en realidad, el apóstol Pablo? ¿A la nueva iglesia cristiana o a los judíos empeñados en que hay que había que cumplir con los preceptos de la Ley como condición inexcusable para salvarse? Observamos que en el texto se habla de la Ley y la circuncisión. Por tanto, Pablo se está dirigiendo a los judíos. Y les dice que para conseguir la salvación ya no es un requisito indispensable aferrarse al cumplimiento de la Ley para salvarse, sino que, a partir de entonces, la salvación se nos otorga por medio de Jesucristo.
Dice el texto: “El hombre es justificado por la fe sin obras de la Ley” Esta expresión de Pablo resulta una herejía para el pueblo judío aferrado al cumplimiento estricto de la Ley. No olvidemos que en el pueblo judío, faltar a la Ley exigía ofrecer un animal puro en sacrificio (holocausto). Pablo les dice que desde ahora deben cambiar las obras de la Ley, como medio de salvación, por la fe en Cristo. De ahí la expresión de Pablo. Pero los cristianos que interpretan esta frase literalmente, cometen los mismos errores que cometían los judíos con la letra de Ley. ¿Qué significa tener fe en Jesucristo? Tener fe en Cristo, el Mesías, es tener fe en que su muerte en la cruz es el último y más excelso sacrificio (holocausto) para el perdón de los pecados. Es así como con Cristo se consume la Ley y los Profetas. Ya no hace falta guiarse por las obras formalistas y rigurosas de la Ley que, en la mayoría de los casos, las sentencias se ajustaban a la letra de la Ley y no al espíritu de la Ley. Por eso Jesucristo empieza su doctrina sobre los mandamientos diciendo: “Habéis oído que se dijo…pero yo os digo”. Luego, una cosa es la letra y otra lo que intenta transmitir o significar.
Cuando Pablo dice que somos justificados por la fe, no nos está diciendo que teniendo solo fe ya somos salvos, sino que la fe suscita en el hombre a obrar el bien. Esta doctrina enseñada por Pablo resulta, para los judíos, totalmente revolucionaria. A partir de ahora, no son las obras de la Ley las que justificarán al judío con holocaustos, sino que será el sacrificio y la muerte de Jesucristo en la cruz, el holocausto Supremo para el perdón de toda la humanidad. Es mediante la fe en el sacrificio del Hijo de Dios y en su doctrina, la que suscitará en judíos y gentiles cumplir con los preceptos de la nueva Ley universal. Por eso nos dice el apóstol Santiago:
“¿Qué le aprovecha, hermanos míos, a uno decir: “Yo tengo fe”, si no tiene obras? ¿Podrá salvarle la fe? Si el hermano o la hermana están desnudos y carecen de alimento cotidiano, y alguno de vosotros les dijere: “Id en paz, que podáis calentaros y hartaros”, pero no les diereis con qué satisfacer la necesidad de su cuerpo, ¿qué provecho les vendría? Así también, la fe, si no tiene obras, es de suya muerta. Mas dirá alguno: “Tu tienes fe y yo tengo obras”. Muéstrame sin las obras tu fe, que yo por mis obras te mostraré la fe. ¿Tú crees que Dios es uno? Haces bien. Mas también los demonios creen y tiemblan. ¿Quieres saber, hombre vano, que es estéril la fe sin las obras? Abraham, nuestro padre, ¿no fue justificado por las obras cuando ofreció sobre el altar a Isaac su hijo? ¿Ves como la fe cooperaba con sus obras y que por las obras se hizo perfecta la fe? Y se cumplió la Escritura, que dice: “Pero Abraham creyó a Dios, y le fue imputado a justicia, y fue llamado amigo de Dios”. Ved, pues, cómo por las obras y no por la fe solamente se justifica el hombre. Y, asimismo, Rahab, la meretriz, ¿no se justificó por las obras, recibiendo a los mensajeros y despidiéndolos por otro camino? Pues como el cuerpo sin el espíritu es muerto, así también es muerta la fe sin obras” (Santiago 2: 14,26)
Se puede decir más alto, pero no más claro: la fe sola, si no va acompañada de la caridad para con el prójimo, no basta para que seamos salvados. ¿Le servirá la fe sola para salvarse al que busca enriquecerse explotando a su prójimo? ¿Le servirá la fe sola al gobernante que legisla a favor del aborto? ¿Le servirá la fe sola al particular que especula con un bien fundamental para la sociedad como son las viviendas comprándolas a 5 y vendiéndolas un año después a 10? ¿Le servirá la fe sola a quien se aleja o da la espalda a un necesitado o a un mendigo para no escucharle o darle una limosna?... Como bien nos dice Santiago, la fe sin obras, es una fe muerta. Es por eso que Jesucristo dice a los que creen justificarse solo por la fe, sin tener obras: “No todo el que dice: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en los cielos…”. ¿Y cuál es la voluntad del Padre? Que además de amar a Dios, obremos con justicia y caridad hacia los más pobres y necesitados. Por tanto, aquellos cristianos que creen o afirman que la sola fe, sin obras, basta para ser salvos, se engañan a sí mismos y a todos los adeptos a sus iglesias.
¿Hay que cumplir con la Ley? Por supuesto que sí. Pero no con el ánimo de buscar la salvación solo por las obras como pensaban los judíos. El mismo Pablo nos lo dice: “No estéis en deuda con nadie, sino amaos los unos a los otros, porque quien ama al prójimo, ha cumplido la Ley. Pues “no adulteraras, no matarás, no robarás, no codiciarás” y cualquier otro precepto, en esta sentencia se resume: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. El amor no obra el mal del prójimo, pues el amor es la plenitud de la Ley” (Romanos 13: 8,10) Queda claro, entonces, que sí hay que cumplir con la nueva Ley enseañada por Cristo: Amar al prójimo como a nosotros mismos.
Pero los errores de las iglesias protestantes, no acaban en la cuestión mencionada, muchos protestantes han sido cegados de tal manera que en las numerosas doctrinas que predican en las numerosas iglesias y sectas, llegan hasta negar la deidad de Jesucristo…Y dicen que son cristianos (¿?)
En base a estos y otros argumentos mencionados sobre el protestantismo, credo mayoritario en los Estados Unidos de Norteamérica y sobre el que los gobiernos basan sus actuaciones sobre las demás naciones, resultará más fácil comprender el por qué esa joven nación, dominada por una religión diversificada en multitud de credos es calificada de bestia en el Libro del Apocalipsis. Y tanta es la influencia de los credos protestantes en Estados Unidos que leemos en Wikipedia:
“Desde los primeros días del colonialismo, cuando los colonos ingleses y alemanes (protestantes) iban a lo que hoy son los Estados Unidos buscando libertad religiosa, los Estados Unidos han estado profundamente influidos por la religión. Tal influencia continúa en la cultura estadounidense, en la vida social y en la política.
Varias de las Trece Colonias originales fueron establecidas por colonos que querían practicar su propia religión sin discriminación: la Colonia de la Bahía de Massachusetts fue establecida por puritanos ingleses (congregacionalistas), Pensilvania por los cuáqueros británicos, Maryland por los católicos ingleses y Virginia por los anglicanos ingleses.
Los políticos frecuentemente hablan de su religión en campaña electoral, y muchas iglesias y figuras religiosas son muy activas políticamente. Sin embargo, para mantener su estado de exención de impuestos no deben apoyar oficialmente a ningún candidato. Hay cristianos tanto en el Partido Demócrata como en el Partido Republicano, pero los cristianos evangélicos tienden a apoyar a los republicanos, mientras que los votantes laicos apoyan a los demócratas.
Todos los Presidentes de los Estados Unidos han sido blancos y protestantes, excepto John F. Kennedy (católico) y el actual presidente Barack Obama (congregacionalista, afroamericano)”.
El siguiente cuadro indica la distribución porcentual de la religión cristiana en EE UU:
Cristianos totales 80%
Católicos romanos 26%
Iglesias Protestantes 54%
Otras religiones 4%
El Libro del Apocalipsis
Aunque ya haya sido argumentado el significado de las profecías apocalípticas en la entrada que lleva por título: “Apocalipsis 6, 12, 13, 17 y 18”, creo conveniente matizar algunas cuestiones fundamentales: 1) El reino de la bestia, 2) La gran ramera y 3) La marca de la bestia.
El reino de la bestia
La instauración de la falsa ciencia, en el siglo XVII, enfrenta a las monarquías con las oligarquías sociales que ambicionan el poder imitando el proceder de Lucifer en el Cielo. Se instaura un modelo inspirado en el sistema de la Grecia clásica, pero más perverso: las partitocracias o poder de las marcas políticas. A pesar de que uno de los siete sabios de Grecia: Platón, escribe que el mejor modelo político es la monarquía y que las democracias preceden a las tiranías, son los sectores sociales mejor posicionados los que apoyan un sistema político del que se servirán para conseguir el poder que de otra forma les negaba la institución de la monarquía. Se inicia así la gran estafa a los pueblos. Para mantener el engaño las oligarquías que se mantienen en el poder temporal, esgrimen el concepto de la libertad como bandera simbólica de las "democracias".
¿Qué es la "democracia"? Unos dicen que es el poder en manos de la mayoría social, otros que es la libertad, otros que… Leo en una página web:
“Las actuales democracias occidentales están inspiradas en la antigua democracia ateniense. Sin embargo, es vox populi la idea de que el sistema griego no constituía una verdadera democracia, pues sólo tenían derecho a voz y voto un puñado de ciudadanos (entre 300 y 400), privando de intervención política a los esclavos, los extranjeros y los hijos de extranjeros, los cuales constituían la mayor parte de la población. Todos estamos de acuerdo en que el llamado “Gobierno del Pueblo” no era tal, pues el Pueblo quedaba totalmente excluido.
Ahora bien, también ronda por el Pueblo la idea orgullosa de que nuestros actuales sistemas de Gobierno son muchísimo mejor que el establecido en la Democracia ateniense. Puedo asegurar a los que así piensan que, hoy día, en nuestro país las decisiones las toman esa misma cantidad de ciudadanos (entre 300 y 400), frente a los más de cuarenta millones de españoles que vivimos en él”.
Como bien dice el texto, las democracias son una farsa. Las decisiones fundamentales no las toma la mayoría del pueblo, sino una ridícula minoría elitista. Veamos el siguiente gráfico:
El gráfico representa la comparativa entre la población total y el porcentaje poblacional que representa el partido elegido para gobernar en una legislatura. En el nivel 2, se representa la población con derecho a votar y los menores de edad que no pueden hacerlo. En el nivel 3, se representa el porcentaje de electores que, por término medio, acuden a depositar su voto. Y en el nivel 4, se representa el porcentaje medio de los votos conseguidos por el partido ganador, que suponen, más o menos, el 25% del total de la población. Ahora vuelvo a la pregunta: ¿Poder en manos de la mayoría,… o en manos de una minoría social?
Por otro lado, nos dicen que la democracia supone la libertad. ¿A qué libertad se refieren? Yo se lo digo: de la libertad que disponen los gobernantes para enriquecerse fácil y rápido a cuenta del pueblo que trabaja por un salario limitado a su supervivencia; de la libertad para los medios de comunicación que se benefician manipulando y ocultando la verdad; de la libertad para los lobbys de la industria farmacéutica o militar; de la libertad para que las clínicas se beneficien con el aborto legalizado; de la libertad para imponer leyes y normas en contra de la religión cristiana y sus valores, colocándola al nivel de otras falsas religiones y filosofías; de la libertad que se toman los poderes políticos e ideológicos para adoctrinar mediante la "educación" obligatoria a las nuevas generaciones; etc, etc...
Pero la maldad intrínseca de las partitocracias (Los partidos políticos son empresas dedicadas a gestionar el poder en todas sus formas) consiste en que el pueblo se implique y se haga partícipe de la responsabilidad en las leyes dictadas por el partido gobernante de turno. De esta forma, toda medida, ley perversa o aberrante dictada por el gobierno, recae sobre la cabeza de todos los votantes, que con sus votos llevan en hombros a sus respectivas marcas políticas al poder, ignorando que con su proceder se hacen responsables ante Dios de las perversiones éticas y morales cometidas por sus marcas al frente del gobierno. Efectivamente, como los gobiernos democráticos son elegidos por el “pueblo”, ninguno de los sucesivos gobiernos se hace responsable a posteriori de cuanto hayan podido perjudicar a la nación por una gestión nefasta. De este modo, el perverso sistema político se lava las manos ante los desastres económicos y sociales cometidos durante la legislatura. Ya no es el rey o el dictador la única cabeza responsable ante Dios de crear el caos o el desorden social y moral en un país, ahora, con las democracias, son todos los hombres –“todos los moradores de la Tierra”- los que son señalados por Dios como responsables y culpables.
Como nos indica el Apocalipsis, la bestia es bicéfala: Estados Unidos de Norteamérica y la Unión de Naciones Europeas. Respecto a la primera cabeza, si observamos el mapa de Norteamérica (izquierda) no percibimos nada que nos llame la atención. Sin embargo, si giramos el mapa 180º entonces la cosa cambia (derecha): apreciamos el perfil de una cara siniestra, bestial, que está mirando hacia el lado izquierdo (De hecho, está mirando a Europa). Y en esta cara de perfil podemos apreciar las características de la primera cabeza, mencionadas también por el profeta Daniel: Cara como de pantera (el dominio de la religión protestante), boca como de león (la ciencia y la tecnología), y en Alaska (la pata de la bestia) las garras como de oso (la potencia militar).
Respecto a la segunda cabeza, está representada por Francia que regaló la Estatua de la Libertad (la gran ramera) a EE UU y que también impulsó la Unión de Naciones Europeas. Así vemos como los dos apéndices (cabos) situados en el noroeste se asemejan a los cuernos de un cordero.
La gran ramera
Sobre esta figura apocalíptica, han sido muchas y variadas las interpretaciones expresadas en los últimos siglos. Pero la interpretación más común entre las iglesias de credo protestante, es que se trata de la Iglesia Católica. A tanto llega la ceguera de los que han sido abandonados por el Espíritu Santo. En vez de reunir todas las citas apocalípticas sobre la gran ramera, los hijos de Lutero tomaron la cita apocalíptica que les interesaba para afianzar los motivos del cisma. Esa forma de proceder con los textos sagrados, buscando la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio, no me parece nada serio.
Sobre la gran ramera y Babilonia la grande, se dice en el Apocalipsis:
“Vi otro ángel que volaba por medio del cielo y tenía un evangelio eterno para pregonarlo a los moradores de la Tierra y a toda nación, tribu, lengua y pueblo, diciendo a grandes voces: Temed a Dios y dadle gloria, porque llegó la hora de su juicio, y adorad al que ha hecho el cielo y la Tierra, el mar y las fuentes de las aguas”.
Reitero la pregunta: ¿Qué es fe? Fe es creer en la palabra de Dios. Y esta palabra dice que Dios es el creador de todo cuanto existe en el cielo y en la Tierra, algo que niega la falsa ciencia. ¿Cree usted en la palabra de Dios, o en la palabra de los hombres?
"Un segundo ángel siguió, diciendo: Cayó, cayó Babilonia la grande, que a todas las naciones dio a beber el vino del furor de su fornicación. Un tercer ángel los siguió, diciendo con voz fuerte: Si alguno adora la bestia y su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, este beberá del vino del furor de Dios… y no tendrán reposo día y noche aquellos que adoren a la bestia y a su imagen y los que reciban la marca de su nombre” (Apoc 14: 6,11)
Babilonia la grande es la ciudad de Nueva York, donde reside la gran ramera y que representa al imperio de la bestia. La bestia, ya lo he dicho, es Estados Unidos, junto a su aliada: Europa. La imagen es la Estatua de la Libertad (la gran ramera) que representa a las naciones demócratas. Y la marca que se recibe en la frente y en la mano, es la marca de los partidos políticos. Recibir la marca en la frente es la ideología de una marca, y recibirla en la mano es introducir en la urna la marca de un partido político. Observen que la maldad no está en elegir a una persona, sino a la marca de un partido que decidirá internamente quienes de sus miembros más destacados y poderosos participarán en la gestión de gobierno. Esto significa que los electores anónimos (la mayoría) no afiliados a marca alguna, quedan fuera de los privilegios que se arroga cada marca política.
“Vino uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo y me dijo: Ven, te mostraré el juicio de la gran ramera que está sentada sobre las grandes aguas, con quien han fornicado los reyes de la Tierra, y los moradores de la Tierra se embriagaron con el vino de su fornicación".
La gran ramera está sentada sobre el Océano Atlántico (las grandes aguas). Y los reyes de la Tierra (Europa) han fornicado con ella (han cedido sus soberanías a las democracias). Que los moradores de la Tierra se embriagaron de esa fornicación de los reyes, se manifiesta cuando gana las elecciones la marca a la que pertenecen y han votado. Los moradores de la Tierra celebran la victoria consumiendo bebidas alcohólicas y gran algarabía. Saben que al ganar el poder su marca política, ellos también se beneficiarán del éxito en forma de favores, ayudas y subvenciones.
"Me llevó en espíritu al desierto, y vi una mujer sentada sobre una bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia, la cual tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y grana, y adornada de oro y piedras preciosas y perlas, y tenía en su mano una copa de oro, llena de abominaciones y de las impurezas de su fornicación. Sobre su frente llevaba escrito un nombre: Misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la Tierra".
La mujer es la gran ramera (la Estatua de la Libertad) que está sentada sobre una bestia bermeja (el territorio de Estados Unidos es típico por el color rojizo de sus desiertos). Las siete cabezas (siete reyes o imperios) son las siete puntas de la corona que adorna su cabeza. Los diez cuernos son diez, de las once puntas de la plataforma sobre la que está apostada. La undécima punta representa al cuerno pequeño que se hace con el poder y que se cita en Daniel 7: 8. La mujer (la gran ramera) viste de forma ostentosa (el ropaje de la Estatua de la Libertad imita a las togas que vestían las clases altas de la Roma clásica). La copa no es otra que la antorcha dorada en su mano derecha.
"Vi a la mujer embriagada con la sangre de los mártires de Jesús, y viéndola me maravillé sobremanera. Me dijo el ángel: ¿De qué te maravillas? Yo te declararé el misterio de la mujer y de la bestia que la lleva, que tiene siete cabezas y diez cuernos. La bestia que has visto era, pero ya no es, y está a punto de subir del abismo y camina a la perdición; y se maravillarán los moradores de la Tierra, cuyo nombre no está escrito en el libro de la vida desde la creación del mundo, viendo la bestia, porque era y no es, y reaparecerá. Aquí está el sentido que encierra la sabiduría. Las siete cabezas son siete montañas sobre las cuales está sentada la mujer, y son siete reyes, de los cuales cinco cayeron, el uno existe y el otro no ha llegado todavía, pero cuando venga permanecerá poco tiempo. La bestia que era y ya no es, es también un octavo, que es de los siete y camina a la perdición".
¿Quiénes son los mártires de Jesús? Son todos los cristianos que han perecido a lo largo de la historia moderna de las democracias: los reyes decapitados en nombre de la democracia y los miles de clérigos y seglares asesinados por oponerse. Se maravillarán los moradores de la Tierra al comprobar que estaban colaborando con la bestia. Las siete cabezas son siete montañas (siete reyes o imperios). Como vemos, las montañas no tienen un significado literal, tal y como lo interpretan las iglesias protestantes. Cinco de esos siete imperios ya habían pasado; el sexto era el imperio romano y el séptimo llegaría en el año 800 d.C.: el Sacro Imperio Romano Germánico, con el que se inicia la Europa de las naciones. Se pondría fin en el año 1806 d.C. La bestia es el imperio octavo, pero observen que se inicia mientra permanecía el séptimo. Por eso se dice que es un octavo que es de los siete (el séptimo y el octavo se acoplan en el tiempo)
"Los diez cuernos que ves son diez reyes, los cuales no han recibido aun la realeza, pero con la bestia recibirán la autoridad de reyes por una hora. Estos tienen el solo pensamiento de prestar a la bestia su poder y autoridad. Pelearán con el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque es Señor de los señores y Rey de reyes, y también los que están con Él, llamados, y escogidos, y fieles. Me dijo: Las aguas que ves, sobre las cuales está sentada la ramera, son los pueblos, las muchedumbres, las naciones y las lenguas. Los diez cuernos que ves, igual que la bestia, aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda, y comerán sus carnes y la quemarán al fuego. Porque Dios puso en su corazón ejecutar su designio, un solo designio, y dar a la bestia la soberanía sobre ella hasta que se cumplan las palabras de Dios. La mujer que has visto es aquella ciudad grande que tiene la soberanía sobre todos los reyes de la Tierra”. (Apoc 17: 1,18)
Los diez reyes son las diez monarquías europeas que siguen vigentes desde que se establecieron durante el séptimo imperio. La hora de autoridad que los reyes reciben de la bestia es el tiempo que esta les concede para ceder sus soberanías a la democracia, prestando (alquilando) su poder y autoridad a los partidos políticos. Las democracias pelearán con el Cordero (Jesucristo) en la forma de persecución al cristianismo y atentando contra los valores cristianos. Las aguas (el Océano) representa a las naciones de la Tierra. Pero, atención, nos dice el texto que los diez reyes europeos y Estados Unidos renegarán de la gran ramera (las democracias) y con ella caerá Nueva York, en el tiempo determinado.
"Después de estas cosas vi otro ángel que bajaba del cielo con gran poder, a cuya claridad quedó la Tierra iluminada. Gritó con poderosa voz, diciendo: Cayó, cayó la gran babilonia, y quedó convertida en morada de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y abominable; porque del vino de la cólera de su fornicación bebieron todas las naciones, y con ella fornicaron los reyes de la Tierra, y los comerciantes de toda la Tierra con el poder de su lujo se enriquecieron".
La gran Babilonia (La gran ramera o Nueva York) quedará vacía y asolada.
"Oí otra voz del cielo que decía: Sal de ella, pueblo mío, para que no os contaminéis con sus pecados y para que no os alcance parte de sus plagas; porque sus pecados se amontonaron hasta llegar al cielo, y Dios se acordó de sus iniquidades. Dadle según lo que ella dio, y dadle el doble de sus obras; en la copa en que ella mezcló mezcladle el doble; cuanto se envaneció y entregó al lujo, dadle otro tanto de tormento y duelo. Ya que dijo en su corazón: Como reina estoy sentada, yo no soy viuda ni veré duelo jamás; por eso vendrán un día sus plagas, la mortandad, el duelo y el hambre, y será consumida por el fuego, pues poderoso es el Señor Dios, que la ha juzgado".
Se verterán plagas sobre Nueva York (la gran ramera) por envanecerse y entregarse al lujo, diciendo que se sienta como una reina (en realidad, los partidos en el poder intentan imitar la realeza y el proceder de los reyes) y que no es viuda (Viudas quedaban las esposas de los reyes decapitados. Al ser una ramera que paga a los reyes, no corre el riesgo de quedarse viuda)
"Llorarán, y por ella se herirán los reyes de la Tierra que con ella fornicaban y se entregaban al lujo cuando vean el humo de su incendio, y se detendrán a lo lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, de Babilonia, la ciudad fuerte, porque en una hora ha venido su juicio!"
Los reyes de la Tierra (Europa) quedarán abatidos por la destrucción de la ciudad donde se alojaba la gran ramera. Y si la bestia concedía a los reyes una hora para que cedieran sus soberanías, será en una hora como se pondrá fin a Babilonia (Nueva York).
"Llorarán y se lamentarán los mercaderes de la Tierra por ella, porque no hay quien compre sus mercaderías; las mercaderías de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino, de púrpura, de seda, de grana; toda madera olorosa, todo objeto de marfil, y todo objeto de madera preciosa, de bronce, de hierro, de mármol, cinamomo y aromas, mirra e incienso, vino, aceite, flor de harina, trigo, bestias de carga, ovejas, caballos y coches, esclavos y almas de hombres. Los frutos sabrosos a tu apetito te han faltado y todas las cosas más exquisitas y delicadas perecieron para ti y ya no serán halladas jamás. Los mercaderes de estas cosas, que se enriquecían con ella, se detienen a lo lejos por el temor de su tormento, llorando y lamentándose; diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, que se vestía de lino, púrpura y grana y se adornaba de oro, piedras preciosas y perlas, porque en una hora quedó devastada tanta riqueza!"
Hasta los mercaderes de la Tierra, que hacían grandes negocios en Nueva York, llorarán y se lamentarán de tan grande pérdida.
"Todo piloto y navegante, los marineros y cuantos bregan en el mar se detuvieron a lo lejos, y clamaron al contemplar el humo de su incendio y dijeron: ¿Quién había semejante a la ciudad grande? Y arrojaron ceniza sobre sus cabezas y gritaron llorando y lamentándose, y diciendo: ¡Ay, ay de la ciudad grande, en la cual se enriquecieron todos cuantos tenían navíos en el mar, a causa de su suntuosidad, porque en una hora quedó devastada!"
Atención a este texto. Se dice que los pilotos y navegantes, los marineros y los que trabajan en el mar se detuvieron a lo lejos para contemplar el humo de su incendio. Es claro que la ciudad que sufre el Juicio de Dios, es una ciudad situada en un puerto marítimo como lo está Nueva York. Por tanto, dicha ciudad no puede ser Roma como así lo interpretan muchas iglesias y sectas protestantes.
Regocíjate por ello, ¡Oh cielo!, y los santos y los apóstoles y los profetas, porque Dios ha juzgado nuestra causa contra ella.
"Un ángel poderoso levantó una piedra como una rueda grande de molino y la arrojó al mar, diciendo: Con tal ímpetu será arrojada Babilonia, la gran ciudad, y no será hallada. Nunca más se oirá en ella la voz de los citaristas, de los músicos, de los flautistas y de los competeros, ni artesano de ningún arte será hallado jamás en ti, y la voz de la muela no se oirá ya más en ti, la luz de la lámpara no lucirá más en ti, ni se oirá más la voz del esposo y de la esposa, porque tus comerciantes eran magnates de la Tierra, porque con tus maleficios se han extraviado todas las naciones y en ella se halló la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados sobre la Tierra (Apoc 18: 1,24)
Después de esto oí una fuerte voz, como de una muchedumbre numerosa en el cielo, que decía: Aleluya, salud, gloria, honor y poder a nuestro Dios, porque verdaderos y justos son sus juicios, pues ha juzgado a la gran ramera, que corrompía la Tierra con su fornicación, y en ella ha vengado la sangre de sus siervos. Y por segunda vez dijeron: ¡Aleluya! El humo de la ciudad sube por los siglos de los siglos…” (Apoc 19: 1,3)
La marca de la bestia
El 666
Si la bestia es Estados Unidos y la Europa de las Naciones, el conocido número 666 debe estar relacionado con alguna particularidad de estos reinos. ¿Dónde se encuentra esa cifra? Creo disponer de las pistas que conducen a la resolución del misterio que se ha mantenido durante dos milenios: el significado del número de la bestia.
La respuesta que puedo aportar a este misterio se encuentra en algo que resulta idolatrado en todos los pueblos y naciones: la Libertad, que es el símbolo representativo de las democracias internacionales. Por eso el número de la bestia es la suma correspondiente a la traducción griega de los términos: IMAGEN y DEMOCRACIA. Veamos:
IMAGEN = Іμάγήυ
DEMOCRACIA = Δήμοκράτίά
Cuyos valores numéricos son:
І = 10 Δ = 4
μ = 40 ή = 8
ά = 1 μ = 40
γ = 3 ο = 70
ή = 8 κ = 20
υ = 50 ρ = 100
ά = 1 τ = 300
ί = 10 ά = 1
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112 + 554 = 666
Pero todavía hay más. El término LIBERTAD encierra otro misterio. Su valor numérico traducida al griego, suman 555. Obviamente no es la cifra 666…¿o sí? Se da la casualidad que el número 5, es una grafía casi idéntica a la que corresponde al número 6 griego. Veamos la siguiente tabla copiada de una página web:
Parece como si el Ángel quisiera asociar o ligar el antiguo imperio romano con el imperio de la bestia, mediante la significación de los números y los caracteres griegos. Por tanto, el valor numérico: 555 puede interpretarse como 666.
Pero no acaban aquí las curiosidades. La Estatua de la Libertad fue un regalo de Francia a los EE UU. Observe que separando las dos primeras letras de Francia y EE UU, se forma la palabra FREE que en el idioma inglés, significa LIBRE.
Las democracias se simbolizan con la imagen de la libertad. Pero ¿libertad de quién y respecto a qué? La libertad humana es una condición asociada con la permanencia en prisión. Y uno queda libre cuando sale de la prisión, una vez cumplida la condena. Sin embargo, la libertad simbolizada como imagen de las democracias, no hace referencia al hombre, sino a su líder: Satanás. “El quinto ángel sonó la trompeta, y ví una estrella que caía del cielo sobre la Tierra y le fue dada la llave del pozo del abismo (de la prisión), y abrió el pozo del abismo y subió del pozo humo, como el humo de un gran horno, y se obscureció el sol (el reino de la bestia oculta y se opone a la verdad) y el aire a causa del humo del pozo” (Apoc. 9, 1-2) “Cuando hubieren acabado su testimonio, la bestia, que sube del abismo (de la prisión), les hará la guerra, y los vencerá y les quitará la vida” (Apoc. 11, 7) “Ví un ángel que descendía del cielo, trayendo la llave del abismo y una gran cadena en su mano (la llave de la prisión). Tomó al dragón, la serpiente antigua que es el Diablo, Satanás y le encadenó por mil años. Le arrojó al abismo y cerró, y encima de él puso un sello para que no extraviase más a las naciones” (Apoc. 20, 1-3)
Los cristianos del mundo han sido confundidos plenamente. Satanás, con su astucia y su conocimiento profundo y amplio del Hombre, ha buscado el consenso internacional de la humanidad, en torno al sistema político que intentó imponer en el Reino de Dios y que, al no conseguirlo, lo ha trasladado a las naciones de la Tierra. Y para imponer su modelo político irracional –bestial-, ha utilizado un símbolo difícil de rechazar por la humanidad: la Libertad. Pero la Libertad del “programa” satánico, no significa otra cosa que la rebelión contra las Leyes y Preceptos de Dios. Eso es, en realidad, lo que representa la Estatua o Imagen de la Libertad: la rebelión contra las leyes de Dios. Observen que dicha imagen “idolatrada” por la humanidad, está colocada en “la playa del mar” y mirando hacia el mar grande: el abismo o la prisión donde permaneció encerrado Satanás durante mil años.
Y ahora podemos responder a la pregunta planteada al principio de esta entrada: ¿Cómo van a ser los gobiernos democráticos peores que las dictaduras donde se reprimen libertades individuales y se persigue y se encarcela de forma indiscriminada? Una vez más el hombre se deja llevar por las apariencias sensibles. El “juego” de Satanás consiste en facilitar el poder a dictadores inmorales y corruptos –en las democracias también existen, pero quedan justificados dentro del sistema- para que la humanidad compare este tipo de gobiernos con las democracias. El engaño diabólico es perfecto y todas las naciones caen en la trampa solicitando se imponga la “democracia”. Y cada vez que una nación se suma al sistema diabólico, el poder de Satanás sobre las conciencias se acrecienta. La humanidad, confundida por tantas y tantas falsedades trascendentales, se ha quedado completamente ciega y bloqueada.
¿Qué significa: “Diósele (a la bestia) asimismo una boca que profiere palabras llenas de arrogancia y de blasfemia…”? El sistema democrático es intrínsecamente ateo. Por eso me sorprende que la bestia sea la nación más “religiosa” de la Tierra. Pero religiosa, ¿en qué sentido? ¿En que los reverendos y pastores busquen la riqueza personal; en alentar y apoyar a los sucesivos partidos en el poder a invadir otros países causando miles de muertes; en negar la validez de los sacramentos; en abrir las puertas de sus iglesias a musulmanes para que practiquen en ellas su religión; en buscar la confrontación entre las propias iglesias protestantes,…? Porque si se trata de ser religiosos, también lo son pueblos paganos que adoran y rezan a espíritus y practican ritos satánicos. No veo ni escucho a reverendos y pastores de Estados Unidos criticar al negocio de la industria militar, o a las carencias en la sanidad pública respecto a los más pobres y desamparados, o de oponerse a la ciencia falsa que niega la Creación Universal de Dios…
Recuerden lo que dijo un gobernante “demócrata”, no desdicho por ningún otro: “La Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Esta afirmación, por sí misma, es una blasfemia contra la creación y autoria universal de Dios. Y este es el pensamiento arrogante y blasfemo que subyace en todos los gobernantes demócratas: hablan como corderos para dar una imagen de personas dignas de confianza, cuando en realidad están ganando nuevos acólitos al sistema político de Satanás, atentando, de forma sibilina, contra Dios.
La Estatua, o Imagen de la Libertad, es un símbolo en honor de Satanás liberado de su prisión, no del hombre.
Ahora estamos en disposición de comprender las palabras del Ángel cuando dijo:
1) “Se apostó sobre la playa del mar”. La Estatua de la Libertad, o la Imagen simbólica de las democracias, fue colocada, asentada, en un lugar de la costa.
2) “Toda la tierra seguía admirada a la bestia” (¿Hay alguien que no admire a la “libertad” de las democracias?)
3) “…Diciendo a los moradores de la Tierra que hiciesen una imagen en honor de la bestia…(la Estatua de la Libertad) e hiciese morir a cuantos no se postrasen ante la imagen de la bestia…(los pueblos que entren en contiendas con los pueblos y naciones de la bestia: las democracias, están destinados a perder sus vidas) y que nadie pudiese comprar o vender sino el que tuviera la marca, el nombre de la bestia o el número de su nombre" (las naciones que no son “demócratas” son obligadas por la bestia a pasar hambre y miseria)
4) El imperio de la bestia: EE UU, alcanza a un gran número de naciones. Es el mayor imperio que haya existido nunca.





