lunes, 3 de julio de 2017

Causas de la homosexualidad

"Yo haré que sean los hombres más escasos que el oro de Ofir" (Isaías 13:12)

"Por eso la maldición devora la Tierra, y son culpables sus moradores. Por eso arderán los moradores de la Tierra, y quedarán pocos hombres" (Isaías 24:6)

Acaba de celebrarse en Madrid (España), el Día Internacional del "orgullo" gay. Celebración en la que han participado e intervenido numerosos personajes -perdón, quería decir personalidades-, de la política, de la economía y de la cultura. Se ve que apoyar a los distintos colectivos de “sexualidad invertida”, produce numerosos y pingües beneficios que ninguna institución política, económica o cultural quiere perderse. Pues bien, respecto a la homosexualidad creciente en el mundo, y sabiendo de antemano que seré duramente criticado e insultado por mis palabras políticamente "incorrectas", quiero decir lo que pienso:

Jesucristo nos advirtió: “Estad atentos a las señales”…Y nadie ve ninguna señal, porque todos creen que las señales a que hace referencia Jesucristo serán de tal magnitud y tan evidentes que todo el mundo será capaz de verlas. El mundo, cegado por los discursos científicos de la casualidad o del azar, no entiende el amplio sentido que adquieren las palabras divinas. Las señales no tienen porqué ser catastróficas o evidentes, las hay casi inapreciables y las tenemos delante casi a diario. Pero para poder verlas, hay que tener los ojos del espíritu abiertos y no cerrarlos ante la Verdad.

La realidad es que vivimos rodeados de numerosas señales. Señales de todo tipo que indican el estado caótico del mundo: apostasía generalizada, pobreza, sequías, inmoralidad, delincuencia, drogas, avaricia, violencia doméstica, hijos rebeldes, difamaciones, desempleo, guerras, terrorismo, "cambio climático", etc., etc. Y una de esas señales que observamos de forma cotidiana, no es otra que la proliferación de la homosexualidad. Jamás en la Historia de la Humanidad se había concentrado en una sola época tanta sexualidad invertida. Unos son homosexuales innatos o de nacimiento, y otros lo son por vicio. Estos últimos no tienen justificación alguna para sus prácticas antinaturales, aberrantes y perversas. Y dicha práctica viciosa es aprobada y legalizada por los gobiernos “progresistas” occidentales, de cuya práctica sexual invertida hacen insistente promoción y propaganda en la “educación” escolar de niños y jóvenes, y en todos los medios de comunicación sociales…Y es que para conseguir el poder político, el sistema republicano o “democrático” se ve obligado a echar las redes en aguas contaminadas para pescar votos, o a conseguirlos entre los sectores sociales más abyectos, perversos e inmorales.

Para comprender la razón de la homosexualidad innata no hay que recurrir a la genética. No es cuestión de la genética (de la carne y de la sangre), es cuestión del espíritu. Es en el espíritu que nos da la vida y que recibimos de Dios, donde está grabada o anexionada la inclinación sexual de cada persona. Por tanto, todos aquellos que prometen curar la homosexualidad, mediante el uso de fármacos o mediante tratamientos psicológicos, solo intentan conseguir beneficios económicos engañando y mintiendo a sus pacientes.

El aumento de la homosexualidad en el mundo, es una SEÑAL clara y nítida del pensamiento y las creencias culturales del pensamiento “invertido”. Luego, si el mundo cree en que lo antinatural es lo natural o que lo falso es lo verdadero (el pensamiento invertido), no es de extrañar que Dios decida castigar a la humanidad invirtiendo la inclinación sexual natural en los espíritus de los hijos de las generaciones incrédulas, paganas o impías. Es la forma divina de decir al mundo que está invirtiendo la creencia sobre la realidad natural de las cosas. Por consiguiente, la abundante homosexualidad en el mundo es un síntoma o señal de las creencias en las mentiras y falsedades científicas, políticas y religiosas trascendentales.

Las tres materias o cuestiones trascendentales en las que la humanidad piensa de forma invertida, son las siguientes:

1.- Creer en la falsa concepción heliocéntrica del “sistema solar” y su posterior desarrollo histórico ateo sobre la naturaleza y origen del Universo, basado en la casualidad o en el azar. Desarrollo histórico, basado en falsedades, del que se aprovecharon otros científicos necios y enemigos de la Verdad, denigrándose a sí mismos y a la humanidad al considerar que todos somos parientes lejanos de unas bestias irracionales. Creer en tal absurdo e imposible, es una herejía.

La prueba para todo cristiano de que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, es el propio cuerpo carnal o físico de Jesucristo: Dios hecho carne sin la participación genética de un varón humano. El mundo vio, hace 2.000 años y con toda naturalidad, que la imagen humana de Cristo era semejante al del resto de los varones contemporáneos. Sin embargo, el razonamiento para un creyente debe ser el siguiente: no es que el cuerpo físico de Jesucristo era semejante al de los hombres, sino que el cuerpo físico de los hombres es semejante al cuerpo del Hijo de Dios que creo a la humanidad a su “imagen y semejanza”. Es fácil comprender este razonamiento para los que tienen espíritu de Dios, e imposible de razonarlo para quienes tienen espíritu del mundo.

2.- Creer en la concepción política de las repúblicas o democracias, basadas en que la autoridad política se consigue a través de los hombres y no de Dios.

Si bien consintió Dios que su pueblo tuviera reyes para liberarse del "rígido" Gobierno de los Jueces (sistema antiguo de gobierno elegido por Dios), los reyes sucesivos no actuaron conforme a la moral y a la justicia divina. Y rodeados de consejeros impíos, muchos de los reyes históricos se volvieron déspotas, tiranos y ajenos a las necesidades reales del pueblo. Pero lejos de volver al sistema de gobierno elegido por Dios: el Gobierno de los Jueces, las élites sociales incrédulas y ateas tomaron como referencia de gobierno el sistema republicano o democrático para establecerlo en las naciones. Nadie sospechaba que este sistema fraudulento, embustero y de un capitalismo inmoral era la gota que colmaba el vaso. Por eso este sistema es calificado de bestia, porque se fundamenta en la cuestión primera: la falsa ciencia ha hecho creer al hombre que es una bestia, y el hombre acaba creyendo que el, y solo el, es el dueño de su destino político, económico y social, como si Dios no existiera.

3.- Creer en la concepción religiosa de una falsa cristiandad. Nadie, o muy pocos creen en la palabra de Yavé y cumplen con la doctrina de la fe y las obras.

La manipulación que hacen los falsos cristianos de los textos sagrados es de una perversión manifiesta. Los modernos “teólogos” buscan entre los versículos bíblicos para ver cuál de ellos se adapta o se ajusta a sus intereses doctrinales y económicos, rechazando todos los que no les interesa. El cristiano verdadero no puede seleccionar unos textos bíblicos que relajan la doctrina moral, despreciando otros que exigen un mayor sacrificio personal.

Nadie ha dicho que sea fácil vivir comportándose como un verdadero cristiano. Ya sabemos que las cosas de Dios y las cosas del mundo son incompatibles. De hecho, ningún mortal es capaz de cumplir a la perfección con toda la doctrina cristiana. Pero debemos vivir intentando, en lo posible, ser fieles imitadores de Nuestro Señor Jesucristo.

Por último: ¿Tiene curación la sexualidad invertida? La tendrá por voluntad de Dios -y no por la ciencia de los hombres-, cuando el mundo abra los ojos, pida perdón por los errores cometidos en el pasado y acepte la realidad de las cosas o la verdad completa. Entonces, las enfermedades anexas o grabadas en los espíritus humanos por voluntad de Dios… desaparecerán del mundo. 

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