domingo, 2 de julio de 2017

La apostasía, la iniquidad y la perdición


Nos dice el apóstol Pablo en (2 Tesalonicenses 2:1-17):

“Por lo que se hace a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os turbéis de ligero, perdiendo el buen sentido, y no os alarméis ni por espíritu, ni por discurso, ni por epístola, como si fuera nuestra, como si el día del Señor estuviera inminente. Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía (su inicio histórico) y ha de manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo” 

¿A qué se refiere el apóstol Pablo con las palabras señaladas en color amarillo? ¿Está hablando de una sola persona… o de dos? ¿Se refiere a individuos…o a sistemas fundados o iniciados por dos personas?

A primera vista, el texto parece señalar a una persona. Sin embargo, la impresión inicial es tan solo una apariencia engañosa para aquellos que viven alejados de la fe y la doctrina verdaderas.

Si los apóstoles cometieron algunos errores de interpretación al pensar que algunas profecías sobre el final de los tiempos estaban próximas a cumplirse en su época, con este texto de Pablo el razonamiento moderno se invierte: piensan los teólogos que las palabras de Pablo se refieren al final de los tiempos, cuando en realidad su cumplimiento comenzó en el maldito y fatídico siglo XVI.

El apóstol Pablo se refiere a una cultura y a una religión que tendrán alcance internacional. Menciona a dos personas pero unificándolas en una sola porque, entre otras cosas, ambos personajes históricos tenían en común que eran miembros del clero católico.

Con la frase: “antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la iniquidad, el hijo de la perdición”, Pablo se está refiriendo a Lutero y a Copérnico que, casi de forma simultánea, iniciaron y establecieron en el siglo XVI dos falsas y heréticas culturas de alcance internacional: La herética reforma religiosa de M. Lutero (el hombre (el padre) de la iniquidad) y la falsa cosmología heliocéntrica de Nicolás Copérnico (el hijo de la perdición). El primero recibe el calificativo de hombre (adulto o “padre”) porque es el artífice original de la herejía religiosa o iniquidad. Y el segundo recibe el calificativo de “hijo” porque su sistema heliocéntrico ya tenía un “padre”: el astrónomo griego Aristarco de Samos, cuyas creencias e ideas paganas sobre el Universo fueron copiadas y aplicadas, 1.700 años después, por Copérnico. Observe que es a este último (la falsa ciencia iniciada por Copérnico) de quien dice Pablo: “que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo” Y así es, la Ciencia moderna, iniciada con Copérnico y fundamentada en el paganismo, la falsedad, el caos y el ateísmo, está siendo considerada por el mundo entero como la Nueva Religión Internacional. Todo el mundo ha puesto su fe en ella. Hasta la clase sacerdotal adora a la falsa ciencia ofreciendo conferencias a científicos ateos en los salones del Vaticano (Gobierno y representación de la Iglesia Católica). O sea, la ciencia moderna se cree Dios, se sienta en el templo de Dios y se proclama Dios a sí misma. 

Y dice Pablo a continuación:

“¿No os recordáis que, estando entre vosotros, ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene hasta que llegue el tiempo de manifestarse (el tiempo de manifestarse no fue otro que el siglo XVI).

Porque el misterio de iniquidad está ya en acción (en tiempos de Pablo, Satanás ya estaba preparando su estrategia para dividir y destruir quince siglos después la fe en Cristo); solo falta que el que le retiene sea apartado del medio (Dicen los historiadores que el siglo XVI fue el de “un nuevo comienzo histórico” por los cambios radicales que se produjeron durante dicho siglo). Entonces se manifestará el inicuo (entonces el mundo conocerá las falsedades del sistema internacional), a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con la manifestación de su venida. La venida del inicuo (la ciencia falsa y embustera) irá acompañada del poder de Satanás, de todo género de milagros, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacen en la iniquidad”

Observen que el concepto de “matar con el aliento o soplo de la boca”, se aplica de igual forma tanto al retoño del tronco de Jesé (Isaías 11:4), como a los dos testigos del Apocalipsis (Apoc. 11:5) Y estos personajes bíblicos harán su aparición en el final de los tiempos. Por tanto, ¿será el Señor Jesús el que matará con el aliento de su boca, o serán esos personajes los que maten a los impíos en el nombre de Jesucristo?

Respecto a la frase: “La venida del inicuo irá acompañada del poder de Satanás, de todo género de milagros, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría”. Resulta evidente su significado para quienes aman la verdad y no se dejan engañar por tantas falsedades científicas, políticas y religiosas, que resultan trascendentales para la humanidad.

Con los términos “milagros, señales y prodigios”, el apóstol se está refiriendo a los inventos científicos y tecnológicos de la era moderna (señales engañosas también se mencionan en Apoc. 13:12,13). No resulta difícil comprender que para una persona que vivía hace 2000 años, ver en visiones que los hombres vuelan (aviación), que se envían palabras por el aire (teléfonos), que cae fuego del cielo (bombas) o que se ven imágenes lejanas (televisión), etc., fuesen consideradas como “milagros y prodigios”. Pero el apóstol pone en guardia a la cristiandad que vivirá en esa época de “milagros”: ¡Tened cuidado! ¡Sed astutos! No os dejéis engañar por los avances tecnológicos, porque la mayoría de ellos han sido inspirados por el mismo Satanás para apartar de Dios a los débiles en la fe.

Observen que el texto de Pablo se compone de dos partes separadas por la conjunción “y”. Si en la primera nos habla de los peligros por creer en los “milagros” de la ciencia, en la segunda nos alerta sobre los engaños religiosos cuando dice: “y de seducciones de iniquidad”. Por eso, los destinados a la perdición lo son por no haber recibido el amor de la verdad (no haber creído en la ciencia y en la doctrina verdadera de Dios) que los salvaría.

Todos creen en las mentiras internacionales que se difunden a través de los medios de comunicación públicos o privados y nadie cree en las verdades doctrinales y científicas aunque las tengan delante de sus ojos.

Respecto al texto: “sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacen en la iniquidad”. Que se puede decir que no esté dicho en el texto: Todos los que no creen en la Verdad Completa (la científica, la política y la religiosa) están condenados por Dios.

¿En qué creen los protestantes poderosos de EE.UU. que están bloqueando este blog o interfiriendo en la divulgación de la Verdad?

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