domingo, 9 de julio de 2017

Profecías de santos y videntes católicos


Aviso al lector de esta entrada: 

Las profecías y visiones que se exponen en esta entrada, no forman parte del Canon de la Iglesia Católica. Forman parte de una amplia documentación aportada por distintos santos y visionarios a lo largo de la Historia. Las únicas profecías verdaderas y sin tacha, son las contenidas en la Sagrada Biblia. 

 Sobre las repúblicas y democracias

Venerable Bartolomé Holzhauzer (1613-1658)

El Venerable Bartolomé Holzhauser, después de predecir la Revolución Francesa, Napoleón y su caída, dice:

"De todos lados conspirarán los pueblos en favor de la república. En medio de esto, la paz no se habrá aún restablecido definitivamente. Y así se verán todavía terribles calamidades por todas partes: la Iglesia y sus ministros serán hechos tributarios; los príncipes serán derribados; los monarcas, muertos y sus vasallos entregados a la anarquía. El Omnipotente, entonces, intervendrá con un golpe admirable que nadie en el mundo puede imaginarse. Y aquel poderoso monarca que debe venir de la parte de Dios reducirá a nada la república, subyugará a todos sus enemigos, destruirá el imperio de los franceses (la república o segunda bestia), y reinará de Oriente a Occidente. Lleno de celo por la verdadera Iglesia de Cristo, unirá sus esfuerzos a los del futuro Pontífice por la conversión de los infieles y herejes. Bajo semejante Pontífice será menester que el reino de Francia y las otras Monarquías se pongan de acuerdo después de las sangrientas guerras que las habrán desolado (primera y segunda guerras mundiales), y que, bajo la dirección de aquel gran Papa, emprendan la conversión de los infieles. Y así todas las naciones vendrán a adorar al Señor su Dios" (S. M. Mirakles, págs. 45-46).

"Porque si bien en la quinta edad no vemos por todas partes sino las más deplorables calamidades; devastado todo por la guerra; oprimidos los católicos por los herejes y malos cristianos; la Iglesia y sus ministros hechos tributarios; trastornados los reinos, muertos los monarcas, atormentados los vasallos y conspirando todos los hombres por erigir repúblicas; se hace un cambio admirable, por la mano de Dios Todopoderoso, tal que nadie pueda humanamente imaginárselo. Pues este monarca poderoso que vendrá como enviado de Dios, destruirá las repúblicas hasta los cimientos, someterá todo a su poder y empleará su celo en favor de la verdadera Iglesia de Cristo. Todas las herejías serán relegadas al infierno. El imperio de los turcos (¿Islam, república?) será destruido y aquel monarca reinará de Oriente a Occidente..." (S. M. Mirakles, pág. 48; M. Servant, pág. 277).

Venerable Bartolomé Holzhauser (1613-1658)

"Dios dejará libre curso a su cólera ya anunciada, incluso en otras partes. No quedarán más que pocos hombres (profecía bíblica), los reinos serán destruidos, los principados serán aniquilados, las repúblicas disueltas, las gentes distinguidas rebajadas y casi reducidas a la mendicidad. El 'tigre' (la primera bestia apocalíptica) afligirá a la Iglesia y sobre la tierra reinarán la más grandes de las miserias, una miseria que lanzará por todos lados la confusión" (M. Servant, págs. 252-253; ver también Bartholomeus Holzhauser, Geschicht, Augsburg, 1831).

María Martel (Siglos XIX y XX) El 1 de mayo de 1903:

"La Santa Virgen anuncia: 'El tiempo vendrá, hijos míos, rezad, rezad mucho... Es necesario rezar por el futuro Rey... y por el Soberano Pontífice... La República va a caer; es el reino de Satanás... Otro mundo y otro Reino van a venir..." 

El 2 de mayo de 1903: "En estos días, hijos míos, vosotros vivís bajo el reino de Satanás, y este reino es un reino de crímenes y de desgracias. Francia renacerá por el Sagrado Corazón de mi Divino Hijo" (M. Servant, págs. 822-823).

Revelaciones sobre la Iglesia Católica 

Santa Brígida de Suecia (1303-1373) 

En reiteradas ocasiones Nuestro Señor amenaza con irse a los paganos:

"Y, pues, los cristianos me persiguen con sus malas obras y me echan de sus corazones, me iré a los paganos, que aunque ahora Mi Nombre les es insípido y amargo, llegará a serles más dulce que la miel". Añade que si los católicos perseveran en su maldad, "vendré a ellos como gigante terrible, fuerte y áspero, porque vendré tan terrible para los cristianos, que ni el dedo pequeño se atreverán a mover contra Mí; tan fuerte, que serán ante Mí como un mosquito; y tan áspero que sentirán un dolor que no tendrá fin" ( Celestiales revelaciones..., págs. 100-101).

Los cristianos serán espiritualmente siervos de los gentiles:

"Has de saber que todavía tendrán los gentiles tan gran devoción que los cristianos serán espiritualmente siervos de ellos y se cumplirá lo que dice la Escritura, que el pueblo que no entenderá me glorificará y se poblarán los desiertos, y cantarán todos: "Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo'" ( Celestiales revelaciones..., pág. 412).

Amonestación a los que deberían defender a la Iglesia:

"Me disteis la palabra de defender a mi Iglesia y de favorecer a los pobres, y tributáis obsequios a mis enemigos; arrojáis también mi bandera, y enarboláis la de mi adversario. "Seguidme, pues, sino seréis derretidos como la cera por medio el fuego. ¿Por qué rasgáis vuestra promesa? ¿Por qué menospreciáis vuestro juramento?" ( Celestiales revelaciones..., págs. 110-112). 

Nuestro Señor le explica a Santa Brígida una visión relativa a la Iglesia:

"Aquel noble ejército real que viste, es la Santa Iglesia que edifiqué con mi Sangre y con la de mis Santos. Y con mucha caridad junté y puse en ella a mis escogidos y amigos. El fundamento de esta Iglesia es creer que soy Justo Juez y misericordioso, pero este fundamento lo han derribado y aportillado el muro, porque todos dicen que soy misericordioso, y casi ninguno cree que soy Juez que juzgo justamente. Me tienen por mal Juez, como lo sería el que de misericordia soltase y diese por libres a los culpados, para que afligiesen más a los inocentes. Pero se engañan, porque aunque misericordioso soy Justo Juez, de tal manera que ni aún el más mínimo pecado dejaré sin castigo, ni el más pequeño bien sin remuneración. Por esta mina y portillo que hicieron en el muro, han entrado en la Iglesia todos aquellos que sin temor alguno me ofenden; y con esto afirman que no soy Justo Juez; y de tal manera maltratan a mis amigos, que les sujetan con cepos como si fueran malhechores. Para mis amigos no hay día bueno, ni consuelo alguno, todo es afligirlos como si fueran unos malvados. Si hablan la verdad que de Mí han aprendido, se la reprueban y les dicen que son engañadores y mentirosos; desean hablar y oír lo que es justo y recto, pero, ni hay quien se lo oiga ni quien se lo diga. Y lo peor es que siendo Yo el Señor absoluto y Criador de todas las cosas, Soy blasfemado, pues dicen los malos: "No sabemos si hay Dios, y aunque lo haya, nada nos importa". Echan por los suelos mi bandera, y la pisan diciendo: "¿Por qué padeció Jesucristo muerte? ¿Qué nos aprovecha a nosotros? Haga lo que nosotros queremos, que eso basta, y no queremos su reino: téngaselo y gócelo El'". Deseo hallar entrada en el alma de estos tales, y ellos dicen: "Antes moriremos que dejar de hacer nuestra voluntad'.

Profecías cumplidas Bernardo Rembort (1689-1783) 

"Se puede escapar a muchas pruebas rezando al padre de la Misericordia y a Jesucristo, a quien es Honor y toda Gloria. Las gentes se ríen de mi diciendo que soy un pobre 'spielmann' (bobo, farsante). Pero vendrá el tiempo en que mis palabras se cumplirán. Los hombres serán ingeniosos para hacer cosas maravillosas y llegarán a olvidar a Dios; se burlarán de Él porque se creerán todopoderosos a causa de sus carruajes que recorrerán el mundo sin ser arrastrados por caballos, de suerte que se calcularán las distancias a vuelo de pájaro. 

"Su orgullo los llevará a reírse de los signos del cielo y no los tomarán en consideración. Un hombre surgirá y despertará al mundo dormido, golpeando con voz fuerte a los orgullosos y destruyendo los sabios. Y porque el orgullo y la voluptuosidad y las modas lujosas son tan grandes, Dios castigará al mundo. Lloverá veneno sobre las cosechas, lo que traerá gran hambre en los países, al punto que miles y miles de personas atravesarán el océano en busca de patrias más dulces (Emigración)

"Los hombres imitarán a los pájaros; querrán volar como ellos, pero Dios confundirá su suficiencia como a Babilonia. Yo veo también la muerte de los profanadores sacrílegos y la ruina de los reyes. Tendrán un castigo tan severo por haberse atrevido en su insolencia a atacar a Dios y haber creído en su pobre inteligencia que podrían romper los designios de Dios Todopoderoso. Porque llevando el nombre de Dios sobre los labios, escondían al diablo en su corazón" (S. M. Mirakles, págs. 87-89).

San Vicente Ferrer (1350-1419) 

Vendrá un tiempo que ninguno lo habrá visto: llorará la Iglesia: las viudas se levantarán hiriendo sus pechos y no encontrarán consuelo; ahora está lejos, pero llegará sin falta y muy cerca de aquel tiempo en que dos empezarán a hacerse reyes; sus días no se alargarán mucho. "Llorad viejos y ancianos: suplicad, llorad si alguno sois testigos de estruendo tan grande, de modo que ni fue, ni será, ni se espera ver otro mayor sino el que se experimentará en el juicio. "Pero la tristeza se convertirá en gozo; el Rey de los reyes, el Señor de los señores todo purificará y renovará; la Francia, con su orgullo, será del todo abatida; su Príncipe, ay ay; que si las bandas lo vieran se aterrarían. "Oh Migueletes. Oh catalanes. La Casa Santa, las vuestras y las de toda España prevendréis y dispondréis la justicia: los días no distarán; están ya a las puertas: veréis una señal y no la conoceréis: pero advertid que en aquel tiempo las mujeres vestirán como hombres y se portarán según su gusto y licenciosamente; los hombres vestirán vilmente como mujeres..." (J. Lascoé, págs. 76-77; B. Sánchez, págs. 45-46).

Sobre los dos testigos citados en el Apocalipsis 

Santa Brígida de Suecia (1303-1373)

Nuestro Señor promete a Santa Brígida "un labrador" que destruirá a sus enemigos: " ...pues aquellos mismos que por su primacía o dignidad eran los que solían y debían aplacar a Dios, han caído mucho de su santidad y buen ejemplo y no consideran que Dios Señor de todas las cosas, se hizo pobre para enseñar a menospreciar todo lo del mundo y amar lo del cielo. Mas el hombre, de suyo pobre, se ha hecho rico con falsas riquezas, y todos quieren seguir este camino, siendo muy pocos los que no lo intentan. (Celestiales revelaciones, pág. 89).

Menester es que mis amigos a quienes Yo enviaré, trabajen varonilmente y con presteza "Así, pues, el Omnipotente enviará e incitará un labrador para que venga con el arado (No envía a un "doctor" en teología, envía a un labrador que representa la sencillez y la humildad de la fe verdadera basada en la palabra y en el temor de Dios), el cual no buscará tierras, ni hermosuras corporales, ni temerá la fortaleza de los valientes, ni las amenazas de los príncipes, ni hará acepción de personas, sino que despedazará las carnes de los malvados y dará en el suelo con sus cuerpos, entregándolos a los gusanos y las almas las pondrá en poder de aquel a quien sirvieron (Satanás)" ( Celestiales revelaciones, págs. 210-211).

Sor Mariana de Jesús Torres (1563-1635) 

Aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia, darán la mano a sus enemigos.

”Aciagos tiempos sobrevendrán, en los cuales, cegando en la propia claridad aquellos que deberían defender en justicia los derechos de la Iglesia, sin temor servil ni respeto humano, darán la mano a los enemigos de la Iglesia para hacer lo que éstos quisieren (La Iglesia Católica está traicionando a la labor evangelizadora y ejemplarizante que le fue encomendada. Ponen más fe en los hombres de ciencia, que en la palabra del Hijo de Dios. Admiten como consejeros en su Academia Pontificia de la Ciencia a científicos ateos y paganos).

"Pero ¡ay! del yerro del sabio, del que gobierna la Iglesia, del Pastor del redil que mi Hijo Santísimo le confió a su cuidado. Pero cuando aparezcan triunfantes y cuando la autoridad abuse de ella cometiendo injusticias y oprimiendo a los débiles, cercana está su ruina, caerá desplomada por el suelo y alegre y triunfante cual tierna niña resurgirá la Iglesia y se dormirá blandamente mecida en manos de hábil corazón maternal del elegido hijo mío muy querido de aquellos tiempos al que si dócil presta oído a las inspiraciones de la gracia, siendo una de ellas la lectura de las grandes misericordias que mi Hijo Santísimo y yo hemos tenido contigo, lo llenaremos de gracias y dones muy particulares, lo haremos grande en la tierra y mucho más en el cielo donde le tenemos reservado un asiento muy precioso, porque sin temor a los hombres, combatió por la verdad y defendió impertérrito los derechos de su Iglesia, al que bien lo podrán llamar mártir..." (Vida admirable de la Rvda. Madre Mariana de Jesús Torres, Tomo II, Cap X, págs. 124-125).

San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716) 

”Lo esencial de esta devoción consiste en el interior, que ella debe formar, y, por este motivo, no será comprendida igualmente por todo el mundo. Algunos han de detenerse en lo que ella tiene de exterior, y no pasarán adelante, y éstos serán el mayor número; otros en número reducido entrarán en su interior, mas subirán apenas un peldaño. ¿Quién alcanzará el segundo? ¿Quién se elevará hasta el tercero? ¿Quién finalmente se identificará en esta devoción? Aquel solamente a quien el Espíritu Santo de Jesucristo revele este secreto. El mismo conducirá a ese estado el alma fiel, haciéndola progresar de virtud en virtud, de gracia en gracia y de luz en luz, para que llegue a transformarse en imitación de Jesucristo, y alcance la plenitud de su edad sobre la tierra y de su gloria en el Cielo" (Tratado de la Verdadera Devoción, n° 119).

Fray Calixto (+1759) 

”Un hombre, instrumento de Dios, ha vuelto a encender la lumbre. Felices los que han sobrevivido. Gloria a Dios" (S. M. Mirakles, pág. 115). Bernardo Rembort (1689-1783)

”Su orgullo los llevará a reírse de los signos del cielo y no los tomarán en consideración. Un hombre surgirá y despertará el mundo dormido, golpeando con voz fuerte a los orgullosos y destruyendo a los sabios. Y porque el orgullo y la voluptuosidad y las modas lujosas son tan grandes, Dios castigará el mundo..." (S. M. Mirakles, pág. 88). 

Sor María Lataste (1822-1847)

”Vendrá, pues, aflicción sobre la tierra, reinará opresión en la ciudad que yo amo y en la que dejé mi corazón. Se hallará sumida en la tristeza y desolación, se verá rodeada de enemigos como un pájaro cogido en las redes y por espacio de tres años se creerá que va a sucumbir. Pero Mi Madre bajará a ella y tomará de la mano al anciano sentado en su trono y le dirá: “Llegó la hora, levántate. Mira a tus enemigos: los ahuyento uno tras otro y desaparecen para siempre. Me glorificaste en el cielo y en la tierra. Mira a los hombres. Veneran tu nombre, tu valor, tu poder. Vivirás y yo viviré contigo. Anciano enjuga tus lágrimas; yo te bendigo'" (J. Lascoé, págs. 147-148).

Sor María de los Dolores y Patrocinio (1811-1891)

"Hablando conmigo misma en cierta ocasión, me dijo la Sierva de Dios: “Se obrará tan gran maravilla, que llenará de asombro el mundo entero... Los hombres están muy descuidados... y el hombre de Dios se acerca; ya no tardará: a quien les coja descuidados no les irá bien... Estoy pensando y me hace bendecir a Dios que para todo lo más grande se vale su Divina Majestad de un puñado de polvo. ¿Quién ha de pensar cómo ha de ser el prodigio? Nadie lo puede imaginar; y así será grande el asombro del mundo. Nadie ni nada será capaz de adelantar el momento ni la hora...¨(Sor María Isabel de Jesús, págs. 513-514).

Madame Royer (1841-1924) 

El 24 de mayo de 1914: "Cuando todo recurso humano habrá desaparecido, y que todo parecerá perdido, el Sagrado Corazón intervendrá. Entonces surgirá el elegido de Dios y la Francia no podrá negar que ella deberá solamente su salvación al Sagrado Corazón" (A. Marty, pág. 84).

En 1915: "Los malos se destruirán ellos mismos... Francia será como desamparada... Entonces llegará aquel que debe todo restaurar. Será necesario aceptar aquel que la Providencia enviará..." José de Walbach (1853-?)

Sobre el hombre providencial dice: "En medio de la tempestad surgirá un hombre de bien, que vive en el temor de Dios. Todos los corazones se volverán hacia él y lo amarán. Milagros brillantes señalarán su venida y los más incrédulos serán obligados a reconocer la intervención divina" (J. Gonthier, 117).

PADRE PALAU - Ermitaño N. 113, Año 1869

De un momento a otro aparecerá un Moisés, un hombre a quien obedecerá los infiernos, los cielos, los elementos, la naturaleza entera. Los prodigios, con que acreditará la divinidad de su misión serán tan estupendos, que los que opero Moisés ante el Rey de Egipto no son sino una sombra y figura. Seguirán a este restaurador los elegidos, solo los elegidos, aquellos que tienen escritos sus nombres en el libro de la vida, y los demás católicos apostataran dividiéndose unos de otros. Lo que está escrito se cumplirá en la persona de este restaurador "ut comtemnatur et multa palcatur" será desconocido, perseguido, despreciado de los católicos cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida (...) 

Satanás será encerrado al abismo por el nuevo Moisés y por sus apóstoles, y será con él sepultada al infierno la maldad de la tierra(...) 

¿Cuándo vendrá ese restaurador? No se conoce otro restaurador que Elías Tesbites. ”Elías venturus est et eum venerit, restituet omnia”, si viene la restauración verdadera que consiste en la conversión a Dios de todas las naciones y de sus reyes, el restaurador no puede ser un rey, sino un apóstol; la guerra no convierte, sino que arruina, y este apóstol será Elías, el Elías prometido, sea cual fuere el nombre que al aparecer se le dé. Llámese Juan, Moisés, Pedro, el nombre importa poco: la misión de Elías restaurará la sociedad humana, porque así Dios lo tiene en su Providencia ordenado".

Sobre los nuevos apóstoles 

San Luis María Grignion de Montfort (1673-1716)

"...el Altísimo y su Santa Madre deben suscitar grandes santos de una santidad tal que sobrepujarán la mayor parte de los santos como los cedros del Líbano se aventajan de los pequeños árboles de su alrededor, según revelación hecha a una alma santa. 

"Estas grandes almas, llenas de gracia y de celo, serán escogidas en contraposición a los enemigos de Dios que agitan por todos lados, y ellas serán especialmente devotas de la Santísima Virgen, esclarecidas por su luz, alimentadas de su leche, conducidas por su espíritu, sustentadas por su brazo y guardadas bajo su protección, de tal modo que combatirán con una de sus manos y edificarán con la otra (cfr. 2 Esd. 4, 17). Con la derecha combatirán, derribarán, aplastarán a los herejes con sus herejías, los cismáticos con sus cismas, los idólatras con sus idolatrías, y los impíos con sus impiedades; y con la izquierda edificarán el templo del verdadero Salomón y la ciudad mística de Dios, esto es, la Santísima Virgen que los Santos Padres llaman el 'templo de Salomón' y la 'ciudad de Dios'. Por sus palabras y por su ejemplo, arrastrarán todo el mundo a la verdadera devoción y esto les ha de atraer enemigos sin cuenta, mas también victorias innumerables y gloria para el único Dios..." ( Tratado de la Verdadera Devoción, n°s 47-48).

"Mas el poder de María sobre todos los demonios ha de quedar más patente con más intensidad, en los últimos tiempos, cuando Satanás comience a armar insidias a su talón, esto es, a sus humildes siervos, a sus pobres hijos, los cuales Ella suscitará para combatir el príncipe de las tinieblas. Ellos serán pequeños como el talón y pobres a los ojos del mundo, y rebajados delante de todos como el talón, pisados y perseguidos como el talón en comparación con los otros miembros del cuerpo. Mas, en cambio, ellos serán ricos en gracias de Dios, gracias que María les distribuirá abundantemente. Serán grandes y notables en santidad delante de Dios, superiores a toda criatura, por su celo activo, y tan fuertemente amparados por el poder divino, que, con la humildad de su talón y en unión con María, aplastarán la cabeza del demonio y promoverán el triunfo de Jesucristo" ( Tratado de la Verdadera Devoción, n° 54).

"Serán hijos de Leví, bien purificados en el fuego de las grandes tribulaciones, y bien unidos a Dios, que llevarán el oro del amor en el corazón, el incienso de la oración en el espíritu y la mirra de la mortificación en el cuerpo y que serán en todas partes para los pobres y pequeños el buen olor de Jesucristo, y para los grandes, los ricos y los orgullosos del mundo, un olor repugnante de muerte. 

"Serán nubes tronantes volando por el aire al menor de los soplos del Espíritu Santo, que, sin apegarse a cosa alguna ni admirarse de nada, ni preocuparse, derramarán la lluvia de la palabra de Dios y de la vida eterna. Retumbarán contra el pecado, lanzarán gritos contra el mundo, fustigarán al demonio y a sus secuaces, y, para la vida o para la muerte, con la espada de dos filos de la palabra de Dios (cfr. Ef. 6, 17), todos aquellos a quienes fueren enviados de parte del Altísimo. 

"Serán verdaderos apóstoles de los últimos tiempos, y el Señor de las virtudes les dará la palabra y la fuerza para hacer maravillas y alcanzar victorias gloriosas sobre sus enemigos; dormirán sin oro ni plata, y lo que es mejor, sin preocupaciones, en el medio de los otros Padres y eclesiásticos, 'inter medios cleros' (Sl. 67, 14) y, sin embargo poseerán las alas plateadas de la paloma, para volar, con la pura intención de la gloria de Dios y de la salvación de las almas, adonde los llamare el Espíritu Santo, dejando tras de sí, en los lugares en que predicaren, el oro de la caridad que es el cumplimiento de la Ley (Rom. 3, 10).

"Sabemos en fin, que serán verdaderos discípulos de Jesucristo, andando en las pisadas de su pobreza y humildad, del desprecio del mundo y caridad, enseñando el camino estrecho de Dios en la pura verdad, conforme el Santo Evangelio, y no por las máximas del mundo, sin preocuparse ni hacer acepción de persona alguna, sin evitar, escuchar o temer ningún mortal, por poderoso que sea. Tendrán en la boca la espada de dos filos de la palabra de Dios; en sus hombros ostentarán el estandarte ensangrentado de la cruz, en la derecha, el crucifijo, en la izquierda el Rosario, en el corazón los nombres sagrados de Jesús y María, y, en toda su conducta, la modestia y la mortificación de Jesucristo.

"Son los grandes hombres que han de venir, suscitados por María, en obediencia a las órdenes del Altísimo, para que su imperio se extienda sobre el imperio de los impíos, de los idólatras y de los mahometanos" (Tratado de la Verdadera Devoción, n°s 56-59).

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